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Incertidumbre económica 

La factura eléctrica frena el crecimiento empresarial

La reactivación económica tras la peor parte de la pandemia está sacando a la luz que hay profundos desajustes todavía por solucionar y que pequeñas y grandes empresas están lidiando con dificultades como el alza de las tarifas de la electricidad

El coste energético es otro freno más que se suma a la incertidumbre y que amenaza el crecimiento de las empresas
El coste energético es otro freno más que se suma a la incertidumbre y que amenaza el crecimiento de las empresasJose Carlos Cordovilla
Publicado el 07/11/2021 a las 06:00
Los elevados precios de la electricidad no están teniendo, por el momento, consecuencias inmediatas sobre las empresas navarras en forma de cierres temporales o cualquier otra medida que afecte a los turnos o condiciones laborales. Pero todas las fuentes consultadas insisten en que la preocupación sobre el incremento de la factura energética es creciente y, si no cambian las cosas, tarde o temprano obligará a tomar medidas más o menos traumáticas. La voz de alarma la daba la semana pasada el presidente de Congelados de Navarra, Benito Jiménez, al anunciar durante una jornada organizada por la Confederación Empresarial de Navarra (CEN) que iban a parar dos semanas la producción de brócoli en su planta de La Rioja.
“No hay que alarmarse, pero sí estar muy atentos a la situación actual de menor crecimiento de lo esperado y de una alta inflación proveniente de la subida de las materias primas, principalmente de las energéticas”, reconoce Juan Miguel Sucunza, presidente de la CEN. El máximo representante de la patronal navarra advierte que muchas de las empresas navarras están sufriendo “un incremento de costes de energía muy superior al del incremento del precio del combustible”, algo que atribuye al “sistema de subasta marginal de precios, que no depende de los que venden la electricidad, pero que hace que los precios se encarezcan”.
Los negocios electrointensivos son los más perjudicados por la escalada en el precio de la luz, entre los que destacan las fundiciones, las empresas químicas y las cementeras. “Efectivamente, el sector químico es uno de los que más afectados se están viendo por esta situación, no solo por el alza del precio de la energía en sí, sino también por la subida en el precio de las materias primas que trae consigo”, explica José Ignacio García de Albizu, director de la planta pamplonesa de Huntsman (Inquinasa) situada en la avenida de Aróstegui.
No obstante, pese a que la factura de la electricidad y el gas natural ha aumentado “más de un 50% respecto al año pasado” y que esto se ha reflejado de forma “relevante” en los costes finales, García de Albizu añade que este alza no tiene en la fábrica navarra, por dedicarse a productos especializados que no requieren un consumo tan intensivo de energía, consecuencias tan acusadas como en otras factorías dedicadas a la “química básica” que lo están padeciendo “de forma más dramática”.
También están resultando muy perjudicado todo el sector de la agroindustria, que precisa de mucha energía para asegurar que no se rompe la cadena de frío que garantiza la conservación de los vegetales. Según el margen que dejan determinados productos, se hace imposible mantener la rentabilidad cuando el coste de la electricidad escala verticalmente respecto a años anteriores, como ha sucedido en el caso de Congelados de Navarra.
QUEJA PERSISTE
Desde la Federación de Industria, Construcción y Agro (FICA) de UGT en la Comunidad foral, apuntan que las quejas que llegan desde las empresas agroalimentarias en relación con el alza de la energía son cada vez más frecuentes, aunque todavía esto no se ha traducido en cierres o reducciones de jornada. “Cada vez nos lo repiten con mayor insistencia durante las negociaciones. Sin embargo, hay compañías que, como Florette, están más preocupadas por el aumento en los costes del transporte”, reconoce Javier Velasco, responsable en Navarra del sector agroalimentario de FICA-UGT.
Alfredo Sanz, secretario de Acción Sindical y Salud Laboral en CC OO, recuerda que los daños que está causando esta inflación eléctrica todavía es “muy residual” ya que buena parte de las empresas todavía tienen capacidad de maniobra para asumirlo, pero admite que esto no durará eternamente. En ese sentido, afirma que está creciendo el temor a que termine afectando al empleo “si esta situación se perpetúa mucho tiempo”. El panorama no es halagüeño porque las empresas sufren una múltiple ofensiva que amenaza sus cuentas de resultados, ya que al aumento del precio de la electricidad y el gas natural se suman el incremento de los costes logísticos y, según los casos, el desabastecimiento de algunos suministros. “Tenemos miedo a que si todo esto continúa, empiece a afectar en el empleo en forma de Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) o incluso despidos”, apunta Sanz.
Otro de los colectivos más afectados por el aumento del coste eléctrico es el de los autónomos, que en su mayoría regentan pequeños negocios en los que la factura de la luz se ha multiplicado tal como alerta Juan Carlos Equiza, presidente de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA) en Navarra. Estos pequeños empresarios temen ahora que se sume una mayor presión fiscal y un incremento de los costes laborales. Equiza señala que las cotizaciones a los autónomos van a crecer entre 95 y 300 euros más al año cuando todavía la recuperación económica no ha llegado con suficiente intensidad para soportar estas subidas.
DESAJUSTE ECONÓMICO
Por su parte, el presidente de la CEN atribuye el actual desbarajuste a la más rápida reactivación de la demanda que de la oferta, lo que ha generado “cuellos de botella y roturas de suministro”, como en el caso de los semiconductores. No obstante, Sucunza apunta que lo esperable es que el ajuste de las cadenas de valor “sea progresivo” y con ello “crezca la estabilidad y el dinamismo económico”. A su juicio, resulta “demasiado optimista” esperar una recuperación rápida, estable y homogénea en un entorno en el que “todas las piezas del sistema económico mundial se han desencajado y deben volver a una posición de encaje, aunque no necesariamente la misma que la anterior”.
La mayor inquietud entre los sindicatos es que, en aquellas empresas que no pueden repercutir el mayor gasto energético en el producto, se recurra a la “receta fácil” de recortar el salario de los trabajadores o, peor aún, el empleo. Es por ello que urgen a los diferentes gobiernos tanto autonómico como central a que tomen medidas que alivien en lo posible la presión que sufren las empresas. Desde CC OO, Alfredo Sanz propone que se estudie un recorte transitorio en algunos impuestos o tasas que ayuden a superar un bache que todos desean que acaba cuanto antes. Por parte de FICA-UGT reclaman “medidas tangibles tanto en materia de política industrial como en materia energética para garantizar una transición energética justa” con el fin de garantizar el empleo y no precarizar las condiciones laborales.
De cara a facilitar las cosas a los autónomos, el presidente de ATA en Navarra propone al Gobierno foral que apruebe una prórroga de 12 a 24 meses en la tarifa plana de los autónomos. “Madrid y Andalucía ya lo han hecho y en nueve de cada diez negocios beneficiados siguen abiertos tras dos años”, defiende Equiza. Desde CEN, Sucunza pide al Gobierno de Navarra es que, ante esta situación de volatilidad, “sea cauto a la hora de acompasar los gastos a los ingresos”, además de guardar “un remanente para apoyar a las empresas navarras que están sufriendo con fuerza este tornado en sus economías”.
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