Reconversión de la industria del motor
El absentismo continúa atascado pese a la mutua
La empresa esperaba aumentar un punto la presencialidad para junio, mejoría que no se ha producido finalmente


Publicado el 16/10/2021 a las 06:00
Envejecimiento y absentismo son dos factores que, según sostienen los sindicatos de Volkswagen Navarra, van íntimamente de la mano. Así, el porcentaje de bajas entre los trabajadores más veteranos, que suponen el grueso de la plantilla, se sitúa en torno al 10%, mientras que los más jóvenes viene a ser prácticamente la mitad. La factoría de Landaben arrastra desde hace bastantes años el problema crónico de un elevado absentismo, concepto engloba las inasistencias al trabajo ya sean por causa justificada, como una enfermedad con baja médica, como injustificada, que ha pasado del 4% que se registraba en 2011 al 7,8% de 2019. Según los datos aportados por la empresa hace un año, todos los días hay una media de 350 trabajadores de baja, de ellos solo 25 por contingencias profesionales. Además, el 90% del absentismo se concentra en el 8% de la plantilla. Por contra, los sindicatos siempre han atribuido el absentismo a los problemas músculo-esqueléticos derivados del trabajo físico en la cadena.
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El acuerdo del segundo modelo, firmado en marzo de 2016, fijaba que el absentismo debía situarse en el 3,5% para julio de 2019. Entonces, dirección y comité se comprometieron a “crear las condiciones necesarias” para alcanzar ese objetivo, pero las faltas de presencialidad continuaron en la misma tónica. Según trasladó la empresa el año pasado, el elevado absentismo era ya “insostenible” al reducir “gravemente” la competitividad de la fábrica frente a otras plantas del grupo, lo cual incluso podía poner en peligro “la electrificación”. Para revertir el problema, la dirección siempre había apostado por trasladar la gestión de las bajas médicas por causa común a una mutua, punto en el que chocaban con la mayoría social, integrada por los representantes de UGT y CC OO, que veía en esa maniobra una merma para el sistema público de salud.


UNA HUELGA SIN RESULTADOS
El diferente punto de vista sobre esta cuestión llegó a un punto que, en diciembre de 2019, el comité llegó a convocar una huelga de cinco días para frenar las intenciones de la empresa. Fue un pulso inusual entre una mayoría social y una dirección con buena sintonía a lo largo de los últimos años. El paro provocó una grave crisis que tuvo que ser resuelta con una llamada a capítulo a los líderes de UGT y CC OO en la sede del grupo en Alemania por parte de los máximos responsables de la multinacional. Tras el rapapolvo, el comité se avino a traspasar las bajas comunes a la mutua a partir del 1 de enero de 2021 y la empresa calculó que medio año después el absentismo debía caer un punto porcentual hasta el 7%. Sin embargo, diez meses más tarde fuentes sindicales apuntan que el índice de absentismo en Volkswagen Navarra, como ellos mismo preveían y pese a la entrada de la mutua, continúa inamovible en torno al 8%. La empresa ha rehusado hacer valoraciones al respecto.
Los propios sindicatos reconocen que las restricciones de la pandemia han condicionado la efectividad en el control de las bajas por parte de la mutua, aunque también añaden que tienen poca fe en que una mutua sirva para frenar de forma efectiva el absentismo.