Volkswagen Navarra cierra una etapa histórica con el adiós al Polo
La factoría de Landaben ha producido este martes la última unidad de este icónico utilitario tras cuatro décadas fabricándolo de forma ininterrumpida


Publicado el 02/07/2024 a las 18:15
Nunca es fácil despedirse de un viejo compañero y lo vivido este martes en Volkswagen Navarra no ha sido una excepción. Las instalaciones de Landaben han visto salir de su cadena de montaje al último Polo fabricado en Pamplona tras más de cuarenta años ininterrumpidos produciéndolo. Han sido en total 8.422.161 unidades de este icónico modelo durante cinco generaciones diferentes los terminados en la factoría automovilística navarra, una larga y próspera relación que permitió demostrar el buen hacer de una plantilla implicada y unos cuadros técnicos y directivos competentes.
No es el final para el Volkswagen Polo, que seguirá vendiéndose unos años más en Europa importándose desde Sudáfrica. Con este paso atrás, la planta de Landaben podrá encarar las reformas que permitirán comenzar a la producción de coches eléctricos desde 2026. Volkswagen Navarra va a seguir ensamblando los SUV T-Cross y Taigo, vehículos que dejan mayor margen de beneficio. Estos continuarán en la cadena de montaje complementando la futura producción de los dos SUV eléctricos, el Volkswagen ID.2X y el Skoda Epiq, cuyos lanzamientos están previstos dentro de dos años.
MATRIMONIO BIEN AVENIDO
Existe una íntima conexión entre el Polo y la prosperidad de la factoría de Landaben. Este modelo ha sido un auténtico pilar para el empleo y la actividad industrial de Navarra durante las últimas cuatro décadas. Su llegada supuso el final de una difícil etapa que a punto estuvo de poner fin a la entonces joven industria automovilística en Navarra. La planta había sido adquirida por Seat en 1975, una decisión impuesta por el Instituto Nacional de Industria (INI). Se adjudicó a Pamplona un coche para entonces obsoleto, el Seat 124, aunque posteriormente se hicieron importantes inversiones que modernizaron la factoría para poder acoger la producción del Seat Panda, que se produjo hasta abril de 1983.
Por aquellas fechas se firmó un acuerdo entre el INI y Volkswagen gracias al que se trajo a Pamplona el encargo de ensamblar 90.000 unidades del Polo. Se trataba de un experimento para poner a prueba las capacidades de técnicos y plantilla, que demostraron su pericia para trabajar con igual calidad que sus homólogos alemanes. Diez años más tarde, la factoría de Landaben se desvinculaba de Seat y era adquirida directamente por el grupo Volkswagen. Entre 1984 y 2018, el Polo fue un monocultivo para la planta navarra, lo que tenía el inconveniente de que, pese a ser un coche de gran demanda, su producción oscilaba bastante de año en año. En 2018 comenzó la fabricación del T-Cross y, tres años después, llegó el Taigo. La actual generación del Polo se presentó a finales de 2017.
