La dirección de VW plantea parar ocho días por la escasez de motores
El retraso de las homologaciones y la gran demanda de gasolina, las causas


Actualizado el 21/08/2018 a las 07:09
La imposibilidad de Volkswagen para producir en número suficiente los motores con los que abastecer a todas sus factorías del Viejo Continente ha llevado a la dirección de la factoría de Landaben a plantear al comité (11 UGT, 7 CC OO, 4 LAB, 4 CGT, 2 ELA y 1 Cuadros) un Expediente Temporal de Regulación de Empleo (ERTE) para cerrar la fábrica ocho días. La empresa justificó ayer su petición por los retrasos para homologar los propulsores según la nueva normativa europea de emisiones y consumos WLTP, más estricta y realista que la anterior, y el imparable aumento de la demanda de coches de gasolina, que ha desbordado la capacidad de reacción de la marca y sus proveedores.
Este difícil panorama, que tampoco es ajeno para el resto de los fabricantes de automóviles en Europa, ha obligado a Volkswagen a gestionar la escasez repartiendo los motores disponibles, que salen de las fábricas alemanas de Salzgitter y Zwickau, entre las distintas factorías que ensamblan los coches, por lo que las demás plantas del grupo que no están de vacaciones también están sufriendo cierres similares.
Según explicó ayer por la mañana la empresa a la representación social, la factoría navarra tendría que cerrar la semana del 3 al 7 de septiembre, parada a la que habría que sumar otros tres días por concretar. Fuentes sindicales sospechaban que este paréntesis podría prolongarse si la marca no logra solucionar el cuello de botella provocado por la fuerte demanda de coches de gasolina y los retrasos en las homologaciones de los motores, que en este caso también afectaría a los diésel. Las negociaciones entre las dos partes comenzarán a más tardar el jueves aunque, según las fuentes sindicales consultadas, la dirección tendrá que lidiar con unos interlocutores poco receptivos.
Este ambiente desfavorable para el acuerdo está motivado por la nula anticipación durante las semanas previas de una medida tan impopular. Todos los sindicatos contactados ayer aseguraban que habían recibido con sorpresa la petición de los responsables de la fábrica. Precisamente antes del parón veraniego en la factoría navarra se había comunicado que, para evitar una acumulación de coches sin homologar conforme al nuevo ciclo WLTP, la fábrica detendría su producción entre el 8 y el 10 de agosto. Este parón se ajustaba a la figura del convenio conocida como ‘jornada industrial’, una de las herramientas de flexibilidad habituales.
Sin embargo, la dirección de Volkswagen Navarra ha propuesto en esta ocasión y sin previo aviso una medida poco común en la fábrica, un expediente temporal de regulación de empleo, que tendrá consecuencias en los bolsillos de los trabajadores. Los sindicatos mayoritarios, UGT y CC OO, aseguraban que reclamarán un complemento que amortigüe en su mayor parte la pérdida de ingresos, aunque reconocían que será inevitable una merma debido a que parte de las nóminas está vinculada a conceptos variables.
Desde la empresa no se quiso hacer ninguna valoración, aunque fuentes consultadas calificaban de “poco probable” que el expediente de regulación temporal se extienda más allá de los ocho días solicitados ayer al comité. Asimismo, recordaban que la escasez de motores a la que se enfrenta tanto de Landaben como del resto de factorías del grupo Volkswagen no obedece a una reducción de la demanda, que lejos de descender “ha aumentado”, sino a un “problema temporal”, el retraso de las homologaciones WLTP, que afecta a gran parte de las marcas europeas. No obstante, todavía no hay respuestas sobre cómo se recuperarán los 11.200 coches que se dejarán de fabricar en los ocho días de cierre una vez que se normalice el suministro de motores. Para ello, los sindicatos mayoritarios se mostraban partidarios de activar todas las medidas de flexibilidad “que generen empleo”.
Convenio y rejuvenecimiento
La negociación del expediente temporal de regulación, que tendrá que terminar en un plazo máximo de 15 días, llega en un momento ya de por sí complicado entre la dirección y el comité, cuando todavía parece lejano un acuerdo para el nuevo convenio colectivo y sigue sin concretarse el plan de rejuvenecimiento de la plantilla, cuyo objetivo es prejubilar en los próximos cinco años a 800 trabajadores conforme alcancen los 60 años para dar entrada a otros tantos menores de 30 años.
Fuentes sindicales admitían que la firma del convenio se está complicando “mucho más de lo previsto”, entre otros motivos, por los objetivos globales de Volkswagen para reducir en un 30% los costes de fabricación por vehículo. Todo ello ha conducido a rebajar drásticamente las expectativas iniciales para lograr un “buen convenio”.
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