Los pequeños momentos en Tafalla

El Día del niño llegó en el ecuador de las fiestas cediendo el protagonismo a los más pequeños con imposición de pañuelos, desfile, bailes y actuaciones

Fotos de la entrega de pañuelicos de fiestas de Tafalla a los niños y niñas nacidos en el 2023.
Fotos de la entrega de pañuelicos de fiestas de Tafalla a los niños y niñas nacidos en 2023.MONTXO A.G.

Sheyla Muñoz

Publicado el 17/08/2024 a las 20:01

Al ecuador de sus fiestas llegó Tafalla entregando el protagonismo de su cuarta jornada a los más pequeños. Y fueron precisamente los niños y niñas de más corta edad a quienes se destinó el primer acto del día infantil, la imposición de pañuelos a los nacidos durante el pasado año. En el centro de la plaza de Navarra, los seis gigantes de la comparsa de Tafalla fueron testigos de este entrañable momento para el que se había citado a más de ochenta niños y niñas, aunque no todos pudieron acudir. De mano de los diferentes miembros de la corporación municipal, estos jóvenes tafalleses recibieron un pañuelo de fiestas con el escudo bordado.

Con el pañuelo ya anudado al cuello, niños y niñas posaron junto a sus familias en una gran fotografía ya para el recuerdo. Los acordes de la escuela de música, protagonista este año el día del cohete, tomó las calles más céntricas en un pasacalles a cargo del alumnado de la escuela. Una treintena de jóvenes músicos alumnos de conjunto instrumental de 1º y 2º curso y 1º de conjunto de banda pusieron la nota musical en un desfile en el que también participaron los danzaris txikis y la comparsa de gigantes y cabezudos, a la que ayer se unieron varios gigantes pequeños a título particular.

Jon Zufiaurre dirigió el pasacalles y el posterior concierto que ofrecieron los jóvenes músicos y estuvo acompañado, tocando en el desfile, por el jefe de estudios del centro, Daniel Huarte; y el director, José María Velasco, que quiso aprovechar para dar las gracias por las felicitaciones que estaba recibiendo tras haber lanzado el cohete el día 14.

Reconoció Velasco la labor de los jóvenes músicos ayer por las calles de Tafalla. “Ellos son jóvenes y estar hoy aquí supone que no estén disfrutando de las fiestas en otros lugares”, remarcó a la par que volvió a insistir en la necesidad de sacar la música fuera del aula. “Lo hacemos varias veces al año y la de fiestas es una de las imprescindibles”, añadió.

DANZAS DE LOS PEQUEÑOS

Finalizado el pasacalles, los danzaris txikis interpretaron varias piezas a la sombra de la plaza del Mercado, como aperitivo al concierto que la escuela de música ofrecería pasado el mediodía. Entre tanto, la comparsa de gigantes de Tafalla retomó su recorrido, que siguió llevando la alegría por distintos rincones de Tafalla.

HASTA LOS 400 KILOS DE MELONES Y SANDÍAS 

La primera parada del pasacalles fue a las puertas del mercado. Allí esperaba la familia Ibáñez con melón y sandía recién cortados. Conrado Ibáñez, al frente ahora de la tercera generación de una frutería abierta por sus abuelos en el antiguo mercado en 1931, se encargó de partirlos.

Fue él quien, animado también por su hermana Rocío y su madre Mila Espinal, se puso en contacto con la comparsa de gigantes y cabezudos para retomar la popular melonada.

Una cita popular que, recuerda Mila Espinal, ya se hacía en tiempos de sus padres. “Tras las vacas, los jóvenes acudían al puesto a almorzar melón. Llegaban aquí cantando y mi madre se lo partía”, relata. Con el tiempo y el cambio de costumbres, la melonada fue poco a poco yendo a menos hasta que desapareció.

Pero, tras la pandemia, Conrado Ibáñez buscó revivirla y lo hizo de la mano de la comparsa, a quien su padre, Ángel Ibáñez, ya fallecido, obsequiaba con melones cuando paraba en fiestas en su almacén de la calle Arturo Monzón. “Se recuperó en 2022 con muy buena aceptación y ya el año pasado se decidió incluirla en el Día del niño. Es importante que las nuevas generaciones conozcan las costumbres para que las mantengan”, incidían.

Desde hace dos años, la comparsa de gigantes y cabezudos de Tafalla incluye esta parada en su recorrido del Día del niño, la que hace en una de las puertas del mercado municipal. Allí espera la familia Ibáñez con un puesto sobre el que descansan varios melones y sandías que Conrado Ibáñez va repartiendo. El viernes tenía preparados hasta 400 kilos de melones y sandías. “No sé si harán falta todos pero tenemos previsiones”, contaba.

La respuesta por parte de todas las personas que iban siguiendo a la comparsa fue muy buena una vez más. “Ojalá se recupere y la melonada vuelva a ser un acto más de las fiestas. Además, están riquísimos y se propicia que todos, sobre todo los niños y niñas, se animen a comer fruta que es muy saludable”, opinaba Antonio Ruiz.

“A mí me hace mucha ilusión volver a ver a la gente viniendo en fiestas a por melón. Recuerdo a mi madre partiéndolo y ahora lo hace mi hijo. Sería maravilloso que siguiera en este día muchos años más”, finalizó Mila Espinal.

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