Séptimo arte
Isaba, un pueblo de cine
La villa roncalesa que preserva el cine más antiguo del Pirineo navarro y ha acogido rodajes celebra el I Día del cine de Isaba
Publicado el 28/06/2025 a las 19:52
La inconfundible y épica melodía de las películas de Indiana Jones que se escuchaba por megafonía recibía al visitante en Isaba en una mañana calurosa y daba a entender que no era un día cualquiera. Y, sin duda, no lo era. En este entusiasta rincón del valle de Roncal que preserva en activo el cine más antiguo del Pirineo navarro gracias al voluntariado se celebraba este sábado una novedosa fiesta que aspiraba a remarcar la especial vinculación que se mantiene con el considerado como séptimo arte, pues además de la sala de proyecciones que remonta su actividad a los años 40 del pasado siglo, ha sido también escenario de diferentes rodajes. Así es como se apostaba por celebrar el I Día del cine de Isaba que, a lo largo de la jornada, reunía a cientos de personas y contaba como acto central con un homenaje a Montxo Armendáriz y Puy Oria.
Director de cine él y productora ella, ambos navarros, fueron dos de las piezas clave del rodaje de las películas Secretos del corazón (1997) y Obaba (2005), que en parte se realizaron en Isaba. “Hacéis una labor encomiable manteniendo este cine abierto”, refería Montxo Armendáriz, señalando que era “una gran alegría volver y ver a tantos amigos que posibilitaron hacer estas dos películas”. Entre otros, estuvieron presentes Bernardo Atxaga, escritor y autor del libro Obabakoak en el que se basó Obaba, o los entonces niños actores Andoni Erburu e Iñigo Garcés (Secretos del corazón), y Ryan Cameron, Álvaro Corvillo y Julia Torrens (Obaba).
Puy Oria, por su parte, agradecía el apoyo que tuvieron “de todo el valle de Roncal para rodar estas películas”. “Con una llegamos hasta a Los Ángeles”, refería, pues Secretos del corazón fue candidata al Óscar de Hollywood. Y evocó la anécdota de cómo el entonces alcalde de Isaba, Ángel Luis de Miguel, le “engañó” para lanzar el chupinazo de las fiestas “mientras el equipo estaba rodando en Uztárroz”.
Los dos homenajeados recibieron sendas varas de pastor reflejando en sí mismas “las raíces ganaderas y madereras del valle de Roncal”, según refirió el actor de Uztárroz Iñaki de Miguel Layana, quien coordinó y condujo el evento, y que años atrás fue el tutor de los niños que actuaron en la película Obaba. Se las entregaron, junto a un queso de Roncal, representantes de las cuatro entidades que han promovido este primer Día del cine de Isaba: Carlos Anaut (alcalde del Ayuntamiento de Isaba), Teresa Aguerre (Asociación Cine de Isaba), Ana Rosa Ezquer (asociación Kurruskla) y Ana Cecilia Ezquer (grupo de trabajo El Sabaiao).
CARTELES Y DOCUMENTAL
Con la especial presencia de Armendáriz y Oria sobre el escenario, se procedió asimismo al corte de una especial cinta inaugural, pues procedía de un rollo de celuloide, con el que se abría una exposición callejera con alrededor de 200 carteles de películas. Forman parte de un fondo de más de 500 que se han catalogado recientemente, todos ellos de filmes que se han emitido en Isaba durante las últimas décadas y conservados gracias a la labor de Felipe Ipas e Ignacio Gorria.
Un corte con un simbolismo extra, pues un lado de la cinta lo sujetaron las vecinas de 90 años Clarita Barace y Raimunda Gayarre, antiguas taquilleras del cine local, mientras al otro lado se ubicaba la joven Kira Canales, representando a las nuevas generaciones y el relevo en la Asociación Cine de Isaba.
Siete novias para siete hermanos, Senderos de gloria, Las bicicletas son para el verano, Brokeback Mountain, El retorno del Jedi, Top Gun, Alatriste... y un larguísimo etcétera de carteles anunciadores de grandes filmes quedaban así diseminados en torno al camino entre la plaza consistorial, donde se celebró el acto de homenaje, y el cine.
Este abría sus puertas después, a mediodía, para acoger el estreno del documental de 40 minutos Los sueños de cartón dirigido por Mikel Lahidalga con historia, testimonios y vivencias vinculados al cine local. Su título, según se indicó, evoca aquellos años de carencias de la posguerra en los que, a instancias del párroco local Jesús Arbeloa, sangüesino, se recogía papel y cartón en el valle para venderlo en la Papelera de Sangüesa y obtener así fondos para mantener el cine abierto.
Antes de la proyección, Iñaki de Miguel se caracterizaba como un antiguo proyeccionista y hacía aflorar recuerdos como las proyecciones del NO-DO previas a las películas o, con cinco chavales del pueblo y la música de txistu de Julio Beretens, los bailes populares de antaño. A lo largo del día, hubo tres pases más del documental.
Un cine con historia que ampara el voluntariado
“Domingo de invierno en Isaba, cinco de la tarde. Entradas a 3 pesetas y bolsas de pipas. El cura, el maestro... y 30 chavales emocionados esperando para ver enfrentarse al bueno y al malo, o ese último beso. Todos bien clavados en el banco y entumecidos de felicidad”. Así evocaba el actor Iñaki de Miguel las sensaciones experimentadas en su juventud al acudir al cine. “En mi pueblo, Uztárroz, también teníamos uno, pero el de Isaba tenía más presencia”, confesaba después.
Ubicado en un gran caserón en la parte alta del pueblo, el cine de Isaba fue fundado en 1952 por el párroco José Mª Labiano, si bien antes se sabe por gente mayor que hubo proyecciones en los años 40 de cine mudo, siendo párroco Juan Ordoki. Los datos los aporta Belén Pilart Martín, miembro de la junta de la Asociación Cine de Isaba, que junto con el consistorio mantiene abierto este cine, el más antiguo en activo del Pirineo navarro.
Antaño cine parroquial, y que llegó a compartir espacio con una escuela de párvulos, en 2004 el ayuntamiento adquirió en su totalidad el edificio y ese mismo año se creó la citada asociación que se encarga de su gestión.
De noviembre a Semana Santa hay cada 15 días doble proyección de la misma película en sábado y domingo por la tarde, y en agosto se proyectan 5 o 6 filmes (uno por semana, los martes y jueves al anochecer). “Títulos actuales y buscando que gusten a la mayor gente posible”, indica.
Tras una reciente reforma, el cine cuenta con 133 butacas en dos plantas y “el público responde bien”, llegando incluso “muchos fieles desde pueblos de alrededor”. Y el voluntariado es clave. “Se preparan turnos con labores de taquilla, proyección, limpieza, etc. Y todo el mundo responde súper bien. Este cine da mucha vida al pueblo”.

