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Una localidad navarra, la más pequeña de España con dos sucursales bancarias
Aribe tiene 34 habitantes, dos oficinas y da servicio a todo el valle de Aezkoa. "Los vecinos le dan mucha importancia a la presencialidad, aquí se trabaja de tú a tú por la confianza que hay", señala el encargado de una de las dos sucursales


Publicado el 01/12/2024 a las 05:00
"No hay que decir que hay 34 vecinos, somos muchos más”, dice un vecino del valle de Aezkoa posado con sus dos brazos sobre una mesa alargada junto a una chimenea en el bar de Aribe. En la tabla hay dos barras de pan, un par de vasos de vino y algo de jamón del supermercado que hay acoplado a la cafetería. La camarera lo mismo pone cafés que cruza el marco de la puerta y atiende el cajero de la tienda. “Este bar ha sido un acierto”, reconoce Irene Moreno Ramos, de Espinal (valle de Erro) aunque con vinculación a Aribe por su trabajo de limpiadora en varios espacios
En el bar de Aribe se juntan cada mañana habitantes de todo Aezkoa, que está conformado por nueve municipios: Abaurrea Baja, Abaurrea Alta, Aria, Aribe, Garaioa, Garralda, Hiriberri/Villanueva de Aezkoa, Orbara y Orbaizeta. Entre todos suman 819 vecinos. En esas sillas de respaldo negro toman café ganaderos, agricultores, padres que van a dejar a sus hijos al bus que les lleva al colegio en Garralda, la enfermera, el médico y también los encargados de las dos sucursales bancarias que hacen que Aribe sea el segundo pueblo más pequeño de España con oficina física y el primero con dos. Por encima solo está Cerdón, un pueblo soriano de 29 habitantes y una sucursal bancaria.


Aribe no es ni el más grande del valle por extensión ni por población. Son 34, pero sí a nivel administrativo. “Es el centro neurálgico”, dice Juantxo Merino, vecino. “Todo se junta aquí”, dice de forma clara Josetxo Eseverri Alzueta, encargado de CaixaBank en esta localidad desde hace catorce años. La oficina a la que él llega a diario desde Ezkaroz (valle de Salazar) tiene un mural de vacas pirenaicas que desvela el predominio de clientes vinculados al mundo del agro. “En esta zona es mucho agrobank”, habla sobre un servicio de su entidad enfocado en lo rural.
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A Pablo Otsagabia Satrustegi también le llegan clientes del sector primario. Él es el único trabajador de la Caja Rural de Navarra en Aribe, una oficina separada de CaixaBank por unos doscientos metros y que gestiona trámites de la Política Agraria Común (PAC) con mucha frecuencia, como Eseverri. Otsagabia lleva un año acudiendo cada martes y viernes a esta oficina después de que se jubilara Iñigo Zabalza después de unos 40 años en Aribe. También se encarga de la de Erro y se le puede ver en Aoiz.


SUS SUCURSALES Y SUS MAYORES
“La gente mayor sí que echaría en falta las oficinas si no estuvieran”, dice Ander Goikoa, médico del valle y natural de Orbaizeta, aludiendo a que la gente joven suele hacer trámites bancarios a través del móvil. “Cuando hay cosas de PAC, subvenciones... hay bastante ajetreo en las sucursales. Valoramos que estén de forma presencial para nuestros mayores sobre todo”, añade reconociendo que “se agradece” que sigan estando en el pueblo.
“Aunque para tema de hipoteca o préstamos hay que ir a la oficina, por la aplicación no se puede”, apunta haciendo alusión a varios movimientos que fuerzan a los jóvenes a acudir a la sucursal. “La pregunta es hasta cuándo durarán”, lamenta Eli Burusko, enfermera y natural de Hiriberri/Villanueva de Aezkoa.


“Te aseguro que la gente da mucha importancia a la presencialidad”, dice Josetxo Eseverri. “En 14 años aquí he conseguido mucha cercanía, eres como de la familia, del valle”, añade comentando que los vecinos ponen en valor que puedan acudir “cualquier día a cualquier hora” para tramitar gestiones. También reconoce entre risas que recibe llamadas fuera de horario de clientes de la zona.
“En una oficina tan pequeña el trato es súper personal, a veces se pasa el límite de cliente-gestor”, reconoce Otsagabia, de la Caja Rural, explicando que se dan situaciones en las que el propio trabajador ha llegado a pedir citas para renovación del DNI de clientes que no sabían cómo hacerlo. “La edad media del valle cada vez es mayor. Ahora ha entrado algún ganadero nuevo, pero son los menos”, dice el encargado de CaixaBank en relación al envejecimiento poblacional y los retos diarios con los que se encuentran estos clientes.


“El trabajo que hago es más de tú a tú que otra cosa. Confianza. Todos ellos necesitan asesoramiento”, repite Josetxo Eseverri, que trata a diario con gran parte de los más de 800 habitantes que tiene el valle y explica que lo más complicado de su labor es la captación de clientes por lo reducido que es el territorio. “Yo aquí estoy contento, soy feliz”, reconoce a la vez que sonríe. “No es indispensable ser de la zona para trabajar aquí. Es cuestión de hacerse. Llega aquí otra persona y la van a acoger igual con tiempo, son muy acogedores”, añade.
En relación a esto, Otsagabia tiene más reciente su llegada hace tan solo un año. “He estado once años en Alsasua, quince en Irurtzun... aquí llevo uno y el tipo de gente es muy similar. Hace falta tiempo para ganarse su confianza , yo soy de pueblo y se nota”, dice entre risas explicando que cuando supo que iba a tener que trabajar en esta localidad realizó varias escapadas por la zona para ubicar bien todos los pueblos y a “conocer”.


Aribe, sus vecinos y dos sucursales que aguantan en un panorama en el que otros cierran.