Terrorismo
Sangüesa recuerda a Julián Embid y Bonifacio Martín en el 19 aniversario del crimen de ETA
"Ministro Marlaska, lidere los esfuerzos para resolver este caso. El año que viene será ya tarde", han señalado las familias de los dos policías asesinados


Actualizado el 30/05/2022 a las 16:32
Una vía “esperanzadora pero incierta”. Hace dos meses, la Audiencia Nacional abrió una investigación por el atentado de ETA con una bomba lapa que costó la vida a los policías nacionales Julián Embid y Bonifacio Martín, ocurrido el 30 de mayo de 2003 en Sangüesa. Resta sólo un año para evitar la prescripción de los delitos si los autores de los crímenes no están entre los citados en la querella. “Por eso pedimos un último esfuerzo para impulsar al máximo la investigación , dotarla del máximo de medios, centrar los esfuerzos en resolver este caso para consolidar las acusaciones o para encontrar nuevos responsables”, ha afirmado Ana Embid, hija del policía asesinado en el acto de homenaje realizado esta mañana en Sangüesa.
Más de un centenar de personas se han congregado en la plaza de Santo Domingo junto al monolito en recuerdo a estas dos víctimas de ETA. En la ofrenda floral y el minuto de silencio han participado la alcaldesa de Sangüesa, Lucía Echegoyen (APS) y buena parte de la corporación, y representantes del Gobierno de Navarra, con su vicepresidente, Javier Remírez, a la cabeza, y la consejera Ana Ollo. También han estado presentes el delegado del Gobierno, José Luis Arasti; el presidente de UPN, Javier Esparza, y otros compañeros de partido, así como varios alcaldes, entre ellos Jon Gondán, de Zizur Mayor, por ser la localidad donde reside la familia Embid. Como en años anteriores, no han faltado miembros de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, el jefe de la Policía Foral, Juan Carlos Zapico, y decenas de vecinos de la localidad.
Autoridades y amigos han saludado afectuosamente a Ana Ortigosa, viuda de Julián, y a sus hijos, Ana y Miguel. También a Leticia Martín, hija de Bonifacio, acompañada de su marido. Su hermana, Ana, no ha podido asistir por motivos laborales.
Ha abierto el acto la alcaldesa de Sangüesa, que ha destacado que este acto es “homenaje y enseñanza y como alerta para el futuro”. “Sirva entonces lo que nunca debió suceder para enseñar y educar a las futuras generaciones a vivir en una sociedad más justa, más ética y más democrática, sobre los valores de libertad y respeto”, ha afirmado.
Después ha tomado la palabra Ana Embid, que ha incidido en que “Julián y Bonifacio no son el pasado”. “Son un presente muy vivo, el presente de un caso sin resolver. No son historia, es un dolor que los suyos seguimos viviendo día a día sin que se sepa quién cometió esta salvajada”, ha añadido.
Por este motivo, las familias de las víctimas han interpelado “directamente” al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y a los directores de la Guardia Civil y de la Policía Nacional: “Activen, impulsen, lideren y apoyen los esfuerzos por resolver este caso. El año que viene será ya tarde”.
El 30 de mayo de 2003, Embid y Martín estaban en Sangüesa tramitando DNI de vecinos. Los terroristas de ETA colocaron una bomba lapa en los bajos de un coche sin distintivos del Cuerpo Nacional de Policía. Ambos murieron en el acto. Un tercer policía, Ramón Rodríguez, resultó herido grave. La Audiencia Nacional investiga si este atentado fue el inicio de una campaña de 18 atentados indiscriminados mediante el uso de Titadine. Según la denuncia de Memoria y Dignidad, ETA se encontraba “acorralada y debilitada”, por lo que buscó causar el máximo dolor con los medios que tenía.
La querella presentada en la Audiencia Nacional se dirige contra ocho integrantes de la cúpula de ETA, y contra Garikoitz Arruarte Santa Cruz y Gorka Lorán Lafourcade. Estos dos últimos son los presuntos autores materiales. Fueron detenidos el 26 de diciembre de 2003 tras el intento de atentado con explosivos en la estación de Chamartín.
En nombre de las familias, Ana Embid ha reclamado que se acepten las solicitudes de pruebas y que se amplíe la instrucción el tiempo necesario. “Sabemos que hay miles de documentos entregados por Francia para estudiar, y que va a ser imposible analizarlos en el año que nos queda si no se dedican más medios. Sería terrible para las familias que, dentro de 5 o 15 años, aparecieran de entre esos documentos pruebas que podrían resolver los crímenes, y ello es posible”, ha señalado Ana Embid. La hija de Julián también ha solicitado la equiparación de las indemnizaciones a todas las víctimas, hayan tenido condena en juicio o no. “Idéntico esfuerzo por la resolución de los asesinatos de Julián y Bonifacio pedimos para el resto de atentados no prescritos”, ha añadido.