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Bar-restaurante La Remolacha: guisos y estofados en la calle Amaya

Gisela Maldonado y Ariel Castro, matrimonio de origen boliviano, comenzaron a regentar La Remolacha en marzo de 2024, tras dejar el bar La Terraza de Aoiz, ubicado en la misma zona

Desde la izda., Adrián Castro (hijo), Gisela Maldonado (madre), Andrea Castro (hija) y Ariel Castro (padre), dueños de La Remolacha
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Desde la izda., Adrián Castro (hijo), Gisela Maldonado (madre), Andrea Castro (hija) y Ariel Castro (padre), dueños de La Remolacha
Desde la izda., Adrián Castro (hijo), Gisela Maldonado (madre), Andrea Castro (hija) y Ariel Castro (padre), dueños de La Remolacha

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Irune Abadía Esain

Publicado el 16/08/2025 a las 05:00

En marzo de 2024, Gisela Maldonado Vega, de 43 años, abrió las puertas del Bar-Restaurante La Remolacha, en el número 35 de la calle Amaya de Pamplona. Aunque no era su primera toma de contacto ni con esa calle ni con la hostelería, sector en el que lleva desde los 21: los dos años anteriores, ya había hecho mella en el vecindario regentando La Terraza de Aoiz, al que los dueños actuales cambiaron el nombre. “Era un local de tres mesitas, entonces me apetecía algo más grande, para cocinar y todo. Queríamos algo en la misma zona porque nos gustó mucho el barrio y, casi de un día para otro, coincidieron diferentes circunstancias y se pudo dar esta oportunidad”, explicaba Maldonado, reconociendo haber tenido mucha suerte.

En esa búsqueda, le acompañaba Ariel Castro, su marido, que, pese a dedicarse al campo de la construcción, desde entonces ha estado muy volcado en el establecimiento.“Por ejemplo, cuando lo cogimos, la decoración era algo más sobria y fue él, que sabe de esto, quien tuvo varias ideas para remodelarlo. También, cuando puede, me echa una mano. Bueno, él y mis hijos: Adrián y Andrea ”, contaba la propietaria.

La Remolacha abre de lunes a domingo desde las 8.30 horas hasta casi las 23 horas. “Siempre que estoy aquí, la cocina está abierta. Hay un chico que bromea con eso: ‘No le pidan a esta un rodaballo a las ocho de la mañana porque te lo saca’. Sí que es verdad que tengo que aprender a descansar un poco más o a decir que no en algún momento”, declaraba ella.

La propuesta gastronómica del local se basa en la cocina casera. Según Maldonado, su punto fuerte está en los guisos y estofados: “A mí es que me enseñó a cocinar una abuelita, así que me gusta mantener esa manera más tradicional de tratar los platos”. Entre los más demandados, ella destacaba el cachopo, las carrilleras de cerdo, el codillo asado, los callos y morros o el ajoarriero. Casi nada. “A ver, la diversidad es muy importante. Igual en una misma mesa pueden coincidir unas pochas, unos nachos y unas carrilleras”, apuntaba.

Tal es la variedad que no solo se siguen recetas españolas. Este matrimonio, originario de Cochabamba (Bolivia), intenta ir introduciendo comida de su tierra. “Mientras pongo pintxos clásicos, me gusta ir dando a probar cosas de Bolivia. Suelen atraer. Ahora, que vamos a cambiar un poco la carta, queremos ofrecer planchita, que es una comida tradicional de allá, parecida a una parrilla argentina”, detallaba la dueña. “Aunque vamos poco a poco, ya que la comida boliviana es muy, muy contundente y creo que a veces les asusta”, reía.“Pero en eso estamos”.

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