Explosión de gas en Noáin
El dilema de volver a casa o no: "He venido para llenarme de confianza, pero tengo dudas de quedarme o no"
Este miércoles por la tarde permitieron volver a sus casas a vecinos de 80 viviendas próximas a los portales más afectados, pero la incertidumbre hizo que muchos prefirieran pasar la noche en otros puntos


Publicado el 16/01/2025 a las 05:00
La orden estaba dada minutos antes de las cinco de la tarde. Los vecinos de ochenta viviendas próximas al número 24 de la calle concejo de Zabalegui, donde el lunes se produjo la explosión, ya podían volver a sus casas después de dos días sin poder acceder para minimizar riesgos.
Hubo quien se entero por las noticias, otros por los servicios de emergencias y otros por comunicados, pero el asunto es que a partir de las 17.00 horas se empezaron a llenar las plazas de aparcamiento que llevaban casi cincuenta horas vacías y, al mismo ritmo, los domicilios ubicados del 1 al 19 de la avenida La Lostra, los portales del 2 al 18 de la calle Concejo de Zabalegui y el 1 y 3 de la travesía Concejo de Zabalegui.
“Me he enterado en las noticias de que iban a permitirnos entrar en las viviendas y he venido”, explicaba una vecina de un bajo desde la ventana de su casa en el número 9 de la avenida La Lostra. “He venido y aquí no hay ni luz ni gas”, explicaba sobre las 17.30 horas, cuando todavía las viviendas no tenían suministro y reinaba el desconcierto entre los vecinos de esta comunidad. “Esto es un frigorífico”, añadía haciendo entender que después de dos días fuera de casa sin calefacción la vivienda permanecía a una temperatura baja.


“Nos han dicho que en principio todo vuelve a la tarde”, comentaba el corrillo sobre una medida que llegó a los pocos minutos en un ambiente de miedo. “Me quedo esta noche o no me quedo”, comentaba otro vecino del portal citando en varias ocasiones la palabra “miedo”. “Quién me dice a mí que esto no puede volver a explotar”, lamentaba otro hombre de mediana edad junto a la valla que delimitaba el acceso a las viviendas más afectadas. “Yo he venido aquí a hablar con los bomberos para llenarme de confianza, pero tengo dudas de si quedarme o no. Ellos me dicen que esto sí es seguro”, comentaba entre dudas.
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EL TÉCNICO PASA PUERTA POR PUERTA
El sol desaparecía y la luz artificial, que ya había llegado a las viviendas, comenzó a ser protagonista a la vez que los técnicos iban comprobando el estado de cada vivienda con un aparato para mediciones de gas. “Ha venido el técnico y ha estado midiendo los niveles de gas. Es un ático abuhardillado y acumularse el gas en las alturas ha estado con una vara todas las rejillas de ventilaciones”, decía un vecino del número 17 de la avenida La Lostra.


“Falta que mida la caldera porque al tener funcionamiento eléctrico todavía no ha podido pasar por casa. Estoy a la espera por tranquilidad, ahora que han metido la luz, de comprobar la caldera”, añadía junto a otro chico más joven que explicaba que había sido su padre quien había acompañado al técnico durante la revisión. “Nos ha dado luz verde y ahora tenemos que recoger todos los enseres que tenemos repartidos por casas de otros familiares”, decía resoplando.
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“Dado que no sabemos cómo va a ir la caldera y que la casa lleva dos días de par en par, hemos decidido pasar la noche fuera”, confirmaba el primero.
ENSERES SÍ, PERO QUEDARSE NO
En el mismo escenario, pero en diferente tesitura, se encontraban los vecinos de las cuarenta viviendas más afectadas. A partir de las cinco de la tarde ellos ya podían entrar con previo aviso a sus casas, pero solo para coger enseres. Una vecina del número 26 de la calle recordaba que su marido se encontraba en la vivienda cuando se produjo la deflagración y salió a la carrera tras la explosión. “Yo al menos he visto que paredes tengo”, contaba esta chica, cuya pared es contigua a la de la vivienda en cuya cocina se produjo una de las primeras explosiones, a las 15.00 horas del lunes.
“A nosotros el lunes nadie nos desalojó oficialmente ni se nos dio una alerta verde ni naranja. Hay gente que salió primero y después entró a abrir las ventanas para ventilar y ahora está en la UCI”. Ella y su marido han podido alojarse en casa de unos familiares y asumen que tardarán en volver. “Esto va a ser una pesadilla y va para largo”, señalaba.



