Escuelas infantiles
Familias sin plaza en las escuelas públicas de Pamplona: “Es una política nefasta”
Un matrimonio se queja de que “‘gracias’ a la nefasta política del sistema público, muchas guarderías excelentes han cerrado con la consiguiente pérdida de instalaciones y de recursos humanos


Actualizado el 23/11/2024 a las 19:58
Las propietarias de escuelas privadas en activo trasladan el testimonio de un matrimonio con dos hijos pequeños. “Somos una familia natural de Pamplona con dos hijos que, como otras muchas, aun no teniendo una posición económica holgada, no hemos podido acceder al sistema de Escuelas Infantiles Públicas”, escribe la madre, Marta Díaz Hernando. Como se ha dicho, hay más niños y niñas que plazas.
“Tras años de rechazo, cuando hemos conseguido la aceptación de nuestro hijo mayor, nos hemos llevado la sorpresa de que nuestro hijo menor no ha sido aceptado en el mismo centro público debido a una política de hermanos difícil de entender”, continúan. La imposibilidad de llevarles al mismo centro merma también las opciones de conciliación, según advierten.
Más allá de su casuística, que no es la única, esta matrimonio se queja de que “‘gracias’ a la nefasta política del sistema público, muchas guarderías excelentes han cerrado con la consiguiente pérdida de instalaciones y de recursos humanos altamente cualificados”. Muchas familias afectadas piden igualdad de oportunidades con los padres que sí logran acceder al sistema público. “No puede ser que nos obliguen a elegir entre una pérdida de poder adquisitivo o reducir nuestras expectativas de natalidad por no poder atender adecuadamente las necesidades básicas de nuestros hijos. Las dos opciones son nefastas”, concluye esta familia.
Leticia Zazpe es una madre un niño de 2 años de Erripagaña. “Como familia trabajadora, cuando tuvimos que ver las opciones de escuelas infantiles, decidimos ir a visitar la escuela pública de Burlada (la que nos corresponde por nuestro domicilio). Tenía muy buenas instalaciones pero nuestra sorpresa fue la poca flexibilidad de horario, además de la distancia a nuestra casa”, explica. Esta familia terminó por inscribirse en Mendillorri, la más próxima a su vivienda. No obtuvieron plaza y, como tantas otras, acudieron a una privada. “Estamos encantados, tanto por el trato como por el horario”, añade Leticia.
“Me parece muy importante y necesario que se llegue a un acuerdo respecto a las escuelas infantiles privadas. Son sumamente necesarias: no todas las familias tenemos acceso a una plaza pública y nuestra única opción conlleva un gran gasto mensual”, concluye.
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"TUVIMOS QUE CERRAR EN 2023"
“Soy Laura, dueña de la antigua Guardería Pitufis situada en Zizur mayor. Abrimos la guardería en el 2005 y tuvimos que cerrar en octubre de 2023”, se presenta esta educadora, una de las damnificadas por la gratuidad de las escuelas públicas. Según explica Laura, existen sendas escuelas públicas en Zizur Mayor y en Cizur Menor. “En diciembre decidieron en Cizur Menor que no acogerían a más niños de Zizur mayor. Con lo que se quedaron 100 familias sin guardería. El Ayuntamiento decidió dar dinero a esas familias para poderles llevar a la guardería que ellos quisieran al no tener sitio y quedarse sin plaza”, cuenta. Básicamente, el modelo que promueven las escuelas privadas abiertas.
Un sector muy feminizado
Como recuerdan las propietarias de escuelas privadas todavía en activo, las pérdidas de empleo -58 desde 2020- afectan especialmente a mujeres trabajadoras. Son ellas las que educan mayoritariamente a los niños y niñas de Pamplona en esta fase preescolar. El futuro que plantean las escuelas privadas -para evitar más cierres y despidos- pasa por el sistema de ayudas a las familias que no logren plaza en el sistema público, la regulación y el amparo de los centros desde Bienestar Social y la implantación de “un modelo colaborativo mediante acuerdos y conciertos”, como ocurre en otras comunidades.