Movilidad
Piden semáforos y un radar para el intenso tráfico de la calle Monjardín de Pamplona
Vecinos y familias de escolares se sienten vulnerables ante la velocidad del tráfico y hablan de sustos, atropellos, frenadas...


Publicado el 20/11/2022 a las 06:00
Es parte del reto diario al que debe enfrentarse cualquier ciudad: ser capaz de asumir el estrés diario de su red de calles. Esto quiere decir que, además de potenciar la movilidad (sostenible a poder ser), la seguridad debe ser parte imprescindible de las condiciones del juego. Y no siempre pueden garantizarse, al menos no para todos los primas.
Vecinos y familias de escolares que transitan con asiduidad por la calle Monjardín, a la altura del Club de Tenis de Pamplona, elevan la voz por lo que ellos consideran un “peligro” que va a más. “Hace poco unas amigas y yo misma con nuestros hijos sufrimos un buen susto”, explica Beatriz, una de las afectadas. Y dado el panorama, recuerdan al consistorio que, solamente en este último mes, en el sitio al que aluden, han tenido lugar dos atropellos. “El primero sufrido por una señora mayor, y el segundo hace unos días por una mamá y su niño pequeño”, insisten.
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Para quien no tenga claro cómo es la situación que se vive en este tramo de la calle Monjardín, es necesario explicar que existen hasta tres pasos peatonales en las inmediaciones de la rotonda en la que desemboca la calle Juan Pablo II (Lezkairu). “Es una carretera donde los coches cogen mucha velocidad y, además, conforme avanza la carretera, pasa a ser cuesta abajo”, declaran.
El grueso del problema, prosiguen, es que se trata de una zona rodeada de colegios y con continua circulación de peatones. Muchos de ellos familias con menores en dirección a sus correspondientes actividades, domicilios o centros educativos. “Hemos vivido en primera persona sustos y muchas frenadas”, alegan.
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Es por este motivo, para que la situación de peligro a la que aluden no pase a mayores, por el que solicitan al Ayuntamiento de Pamplona que “actúe y dé una solución para que crucemos todos, y sobre todo nuestros hijos, con seguridad”.
¿La manera? Para los afectados, la respuesta debe venir de la mano de más medidas que calmen el tráfico en la zona. “Existe un único semáforo en el tercer paso de cebra que, en lugar de ser disuasorio, hace que muchos conductores aceleren para pasar en verde antes de reducir la velocidad”, indican.
De ahí que soliciten la posibilidad de instalar un segundo semáforo. Pero no solamente eso, sino que quieren que el consistorio coloque señales que obliguen a circular despacio (“los guardias dormidos actuales no son suficientes”), así como un radar en el caso de que sea la opción óptima al problema. “Es para velar por nuestra seguridad”, repiten.