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Relatos a pie de calle

Espárragos al norte de ezkaba

Agricultor a tiempo completo desde hace cinco años, compagina el espárrago y el cereal en sus campos en Eusa y es uno de los que más al norte de Navarra los cultiva

Ampliar Javier Idoate Guerendiain en la finca entre Eusa, Azoz y Oricain en la que desde 2018 cultiva una de las esparragueras más al norte de la Comunidad foral
Javier Idoate Guerendiain en la finca entre Eusa, Azoz y Oricain en la que desde 2018 cultiva una de las esparragueras más al norte de la Comunidad foraljosé antonio goñi
Publicado el 14/05/2022 a las 06:00
Javier Idoate es uno de esos agricultores de vocación. “Desde los 14 años en el tractor”, rememora cuando cumple su quinto año dedicado a tiempo completo al oficio. De los que llegaban del colegio y corriendo o en bicicleta se acercaba al campo donde su padre estaba labrando o sembrando. De los que en tiempo de cosecha no fallaba para llevar remolques o en el de recogida de la hierba y de la paja subía al vehículo a empacar aún sin años para tener carnet de conducir. El mediano de tres hermanos residentes en Eusa, en el valle de Ezcabarte en la cara noroeste del monte San Cristóbal-Ezkaba, su vida laboral incluye sin embargo 18 años en una fábrica. De ella salió cuando antes de decenas de despidos ofrecieron bajas incentivadas. No era lo suyo aunque había estudiado mecánica en Salesianos. Fue entonces cuando su pasión se convirtió en oficio a tiempo completo y empezó a poner en práctica algunas ideas que ya le rondaban tiempo antes.
De 42 años y padre de un hijo a punto de cumplir 16 meses y que da sus primeros pasos entre tormones, sembró en 2018 su primera cosecha como titular de la explotación. Y al cereal habitual en este valle al norte de la comarca de Pamplona sumó el espárrago. “Como agricultor joven había que tener una UTA de cereal, que equivale a 100 hectáreas y las incluí. Y en espárrago una UTA son 2,5 hectáreas y también las metí. Tenía la chirrinta de ver si salía aquí. Porque si en Valdizarbe o en el Valle de Yerri sale, ¿por qué no en Ezcabarte?”, recuerda el origen de la explotación de este emblemático producto del campo navarro en plena campaña de recogida desde finales de marzo y principios de abril. Buscó también diversificar y sacar rendimiento a la tierra en una fecha habitualmente más tranquila para el agricultor de secano. “Y no hay que olvidar que si pones dos hectáreas de cereal o dos de espárrago, va ser más rentable el espárrago”, aclara de un producto que también se recoge en el Valle de Elorz, en Cendea de Olza o en Juslapeña, al margen de zonas más habituales como Valdizarbe, Caparroso, Dicastillo y la Ribera.
Eligió para la esparraguera la parcela menos en cuesta de la finca, situada en Zabaleta, en una de las laderas del monte San Cristóbal-Ezkaba y repartida en un 95% en Eusa y el resto entre Azoz y Oricain. A unos metros los túneles de Ezcaba y a la vista el polígono de Oricain o el polideportivo de Ezcabarte y buena parte de los montes que cierran la cuenca. Buscó también la que tuviera mejor tierra. “En Eusa no nos faltan cuestas. Elegí la de tierra más fondosa. Aunque es fuerte para trabajar, también es cariñosa y queda bien después de trabajarla. Pero cuesta”, explica el proceso. Para empezar contó con el asesoramiento de Intia y de amigos. “Mis amigos son agricultores y ganaderos y comentamos”.
La recogida de la tercera campaña completa comenzó el 1 de abril. “Siempre tenemos unos dos grados menos que en Valdizarbe y aquí no empezamos hasta abril porque en marzo hace frío. Y se alarga un poco en junio. No se sigue el dicho de que en junio para ninguno. El plástico hace que en abril y junio salgan parecidos”, precisa Idoate, que incluyó la producción en la Indicación Geográfica Protegida Espárrago de Navarra.
Y con el inicio de la campaña llegó una nevada que dejó hasta 20 centímetros sobre este terreno. Y tras la nieve llegaron días de hielo que retrasaron hasta la Semana Santa la recogida en firme. De ella se ocupan dos temporeros llegados de Andalucía y que contratan para la campaña. Este año, el primero sin restricciones por la campaña, viven en la casa de su hermano pequeño, también en Eusa. Trabajan de noche, como es habitual en el espárrago. Con jabalíes y corzos como testigos. “Han venido hoy unos cochinillos”, le cuentan con acento sureño. Desde la puesta del sol hasta las cinco o cinco y media de la madrugada. Javier Idoate les espera en la nave para pesar lo que han sacado. Con amenaza de lluvia también les ayuda a retirar los plásticos que protegen las puntas del sol y los lleva a Tajonar en días laborables o a Caparroso en festivos, a una cooperativa. Ahora sin tener que justicarse como en 2020 cuando empezó a recoger en pleno confinamiento. “Y salen buenos. Los que han probado en muchos sitios dicen que son buenos los de más al norte”. Quizá la tierra “fondosa y cariñosa”.

DNI

Nombre: Javier Idoate Guerendiain.
Edad y familia: Nacido en 1980, vive en Eusa con su pareja y su hijo de 16 meses. Estudió en Villava y después completó FP en Salesianos, en la rama mecánica. Desde 1999 y hasta 2017 trabajó en TRW, en Landaben. Se acogió a una baja voluntaria y se instaló como agricultor.​

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