Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE
Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

Reciclaje

Los tesoros ocultos entre la recogida de Traperos de Emaús

El hallazgo de las dos llaves de los portales de la Taconera y San Nicolás ha sido posible gracias a la minuciosa labor manual del colectivo y en especial a la de su sección de 'titos especiales', donde llegan miles de objetos curiosos que esperan a ser descubiertos para mostrar su historia

Fotos Traperos de Emaús, en Berriozar.
Fotos Traperos de Emaús, en Berriozar.GOITIANDIA
Actualizado el 18/09/2021 a las 11:58
"Todas las piezas son valiosas porque cuentan una historia". El día a día de Alba García, trabajadora de la sección de 'objetos especiales' que llegan a Traperos de Emaús, traslada a cualquiera a otra época. Fue la que rescató de entre las cajas las llaves de los portales de la Taconera y San Nicolás, y trabaja rodeada de los objetos más curiosos que llegan a sus puertas ."Con ellos imagino a la persona que hay detrás", relata. "Los objetos antiguos te cuentan cómo era la sociedad, cuáles eran las costumbres, las modas, los colores que más gustaban o incluso qué artículos eran los más populares o habituales en los hogares".
Antes de pasar por su ojo clasificador, cualquier objeto que llega al Centro de preparación para la Reutilización y el Reciclaje que Traperos tienen en Berriozar, ya sea por vía domiciliaria, a través de puntos limpios, contenedores o establecimientos, se divide en cuatro áreas: Mobiliario, RAEES -  residuos de aparatos eléctricos y electrónicos-, Textil y Titos y libros.
Lo objetos que aterrizan en las jaulas de 'Titos y libros' pasan por las manos y ojos de diez empleados, que a su vez los subdividen en diferentes carros: objetos domésticos o de cocina, juguetes, libros y objetos especiales. "Es importante destacar que el trabajo es manual desde el inicio hasta el fin", explica Amaia Olaverri Malo, del equipo de coordinación de Traperos de Emaús. Esto les permite "cuidar más las piezas" y localizar aquellas, como en el caso de las llaves de los portales de San Nicolás y la Taconera, con valor histórico, cultural o artístico.
Junto a la mesa de trabajo Alba García, rodeada de cajas y estanterías hasta la bandera de objetos "especiales", varios carros hacen la función de biombo. "Aquí clasifico todo lo que llega a 'titos especiales' y lo separo entre vintage - de entre los años 50 -80 o incluso ya 90 -; antiguo - más de 100 años-; moderno, pero "bonito o curioso"; y juguete antiguo, común y de coleccionista.
Tras siete años en el puesto, su afición por "lo antiguo o retro" y un ojo "acostumbrado" ya a diferenciar qué puede tener una segunda vida o por el contrario, tiene que reciclarse, le permite quedarse con lo que se puede reutilizar. Se encarga, entonces, de limpiar y colocar en la sección 'vintage' del rastro o la tienda que tienen en Berriozar los objetos.
Cuando se le pregunta por aquellas piezas con valor histórico, cultural o artístico que no pueden venderse, García señala hacia un folio que tiene pegado en la pared junto al ordenador. "Objetos que pueden ser interesantes: obra artísticas de autoría navarra; piezas etnográficas: aperos de labranza e instrumentos de ganadería, herramientas de oficios, indumentaria tradicional y folclórica, elementos de religiosidad popular o instrumentos musicales; documentos, objetos como medallas, boinas, banderas, uniformes, fotografías y libros temáticos". Se trata de un correo que le envió Susana Irigaray, directora del Servicio de Museos del Gobierno de Navarra, a quien recurre cuando se encuentra con algo que cree que puede tener valor.
"Es un poco intuición", confiesa. Cuando da con una pieza que le transmite que puede poseer un valor histórico, artístico o patrimonial investiga en Internet cuál puede ser el nombre, la fecha o cualquier dato que le permita identificar el artilugio. Es entonces cuando se apoya en Irigaray y en Félix Segura Urra, jefe de sección del Archivo Real y General de Navarra. "Los dos vienen por aquí y me dan pautas para que pueda localizar los objetos. Es casi una formación", ríe. "Félix Segura, por ejemplo, tiene la costumbre de venir una vez al año a verme para ver lo que he guardado", cuenta.
Cuando da con alguno de estos objetos con valor, García intenta entonces, con la ayuda de los expertos y la investigación que hace en Internet, contextualizarlos. "Me han recalcado que es muy importante contextualizar los objetos. Si aparecen dos piezas juntas, y una creo que no tiene valor, hay que conservarlas ambas porque puede darnos pistas sobre la otra", afirma. "Cualquier escrito, fecha, nombre, etc. es útil. Es muy importante guardar los objetos en un conjunto", detalla.
UNA CAJA DE LATÓN CON FOTOS ANTIGUAS
Cuando le pedimos que nos enseñe algo a lo que le tenga cariño, mira hacia los pasillos y no se decide. "Todo lo es. Todos estos objetos han sido míos mientras han estado en mis manos", se explica. Enseña entonces una caja de latón con motivos verdosos en la que guarda "las fotos antiguas que me han llamado la atención, por lo que sea". "La mayoría son bonitas, otras divertidas. Es lo único que guardo"."Luego en casa soy minimalista", ríe.
Cree que se puede sacar la parte positiva de la tendencia de lo vintage. "Estamos ante una moda que ayuda a que estas piezas no queden en el olvido. Es importante para que sigan en circulación", opina. La nostalgia, dice, también está muy relacionada con la moda de lo vintage. "La gente viene a la tienda, ve un juguete que no ha podido tener en su infancia, y lo quiere. Lo mismo ocurre con una pieza que le recuerda a sus padres o a una época feliz en la casa de su abuela", cuenta.
volver arriba

Activar Notificaciones