Desafíos de Navarra
Pastelería Malkorra y Panadería Uxoa (Elizondo): "Todo negocio que se abra es algo bueno para el pueblo"
Uno de los socios de la centenaria Pastelería Malkorra felicita la iniciativa de Uxoa de abrir un punto de venta en un tiempo de retos


Publicado el 22/03/2026 a las 05:00
Pasea Pello Alaña Sanchiz mentalmente la calle Jaime Urrutia, una de las arterias comerciales de Elizondo, y un poso de nostalgia se adivinan en sus palabras: “Recuerdo cuando toda la calle de abajo era comercio. Prácticamente todas las ventanas eran un negocio. Ahora pasas y no es lo mismo”. En un recuento por la calle Jaime Urrutia, calcula que años atrás habría más de 40 establecimientos. Traspasos y cierres han menguado la presencia del sector en una vía paralela al río Baztan. La comparación brota en una improvisada conversación con uno de los tres socios de la Pastelería Malkorra, cuya andadura arrancó en 1924 curiosamente en la propia Jaime Urrutia de la mano de Martina Otaegui y Raimundo Malkorra. Su trayectoria centenaria excede de los límites del valle de Baztan, endulzada por el aroma de chocolate y pasteles que son de siempre y saben como nunca.
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En el diálogo con Andrea Raileanu, nacida hace 44 años en Rumanía, “economista con máster de Empresariales en inglés” y políglota en cinco idiomas, Alaña destaca su iniciativa de abrir una panadería en Elizondo. Desde octubre, el obrador de su propiedad, que es también bar-restaurante en Arizkun bajo el sello de Uxoa, tiene una extensión con un punto de venta en la calle Jaime Urrutia, número 43. “Me alegro que lo haya abierto. Todo lo que se abra es bueno para el pueblo. Hay que felicitarle”, atiende por halago de Pello Alaña.
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Si se animó con su nueva apuesta fue por la “necesidad de tener pan a todas horas en el valle” y por el propósito personal de “dar valor al obrador” de Arizkun que “por espacio, máquinas, capacidad de producción” cataloga como “el mejor” de la zona. Hubo de ajustar el horario de la extensión de Jaime Urrutia, en principio de continuo hasta las ocho de la tarde y luego adaptado a las necesidades laborales y de la propia demanda de la clientela.
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Con experiencia en otros sectores y en el propio de la panadería, al principio en calidad de empleada y con posterioridad como emprendedora, no obvia los retos derivados del propio contexto mundial que, de una u otra forma, afectan a la economía local.
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“Ahora –razona– estamos en una situación inestable económicamente a nivel mundial. Entre el precio del gasoil, la energía... Estoy segura que todo nos va a costar mucho más, que subirán los costes de producción, materia prima y portes”. A todo ello añade las obligaciones salariales contraídas con sus empleados y los compromisos tributarios con la Administración. Consciente de las exigencias cada vez mayores, Pello Alaña duda si hoy impulsaría un negocio. “Ella (por Andrea) está con ilusión y yo veo que en mi familia no hay quien siga. Llegas a una edad (tiene 55 años) que ves las cosas diferentes”. Habla su voz de la experiencia.