Entrevista
Patxi Vera, Defensor: “Es duro que en la Pamplona del siglo XXI haya gente sin un techo donde vivir”
Cuando acaba de pasar el ecuador de su mandato al cumplir tres años al frente de esta institución, lamenta que estén aumentando en Navarra la desigualdad social y el riesgo de pobreza y de exclusión


Actualizado el 27/04/2025 a las 08:17
El material de trabajo de Patxi Vera Donazar (Pamplona, 1959) son las quejas de los ciudadanos contra actuaciones de los departamentos del Gobierno o de los ayuntamientos navarros y el diagnóstico de la situación que le trasladan las asociaciones que trabajan con los colectivos más vulnerables.
Cuenta que el cargo le ha hecho ser más consciente de las múltiples barreras que deben superar cada día las personas con enfermedades raras o con discapacidad. Recuerda, por ejemplo, cómo ha cruzado en varias ocasiones un paso de peatones la calle Amaya, a la altura de la calle Leyre, sin apreciar que en una de sus aceras tiene un árbol en medio, todo un peligro para una persona con discapacidad visual.
Vera acaba de pasar el ecuador de su mandato como Defensor del Pueblo, al cumplir en marzo 3 años en el cargo.
¿Cuál es en este momento el problema más acuciante que tienen los ciudadanos frente a las administraciones navarras?
Si lo medimos por el número de quejas, hablaríamos de Salud, pero creo que el más acuciante es el problema de la vivienda. Las quejas son la punta del iceberg, hay muchos casos de gran necesidad. Hemos visto a familias hacinadas en habitaciones, pero las entidades sociales nos trasladan que hay mucha gente que ahora aspira a eso, aunque sea a una habitación para compartir con la familia. El problema es la falta de oferta. Hay principalmente una gran demanda de vivienda protegida de alquiler y no se está dando respuesta.
Ante eso, ¿qué puede hacer usted?
No podemos dar las llaves de un piso ni podemos decir al departamento de Vivienda o a un ayuntamiento que dé una casa a una familia, quitándosela a otra. Lo que hacemos es chequear que la persona que viene está en el sistema de solicitud de una vivienda, si la baremación que le han hecho está bien calculada y en qué puesto está respecto al total de solicitudes. No obstante, aprovechamos cada caso para hacer una recomendación al departamento recordando que es insuficiente la oferta de vivienda protegida y que más allá de las cifras de quienes necesitan esa vivienda le llegue cada caso con nombres y apellidos.
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En las quejas sobre Salud y el problema de las listas de espera, ¿consigue algo? Porque imagino que le llegarán casos graves.
Sí, como el de un paciente de traumatología con un problema de columna y unos dolores terribles, que está con una medicación muy fuerte y lleva meses esperando. Sin embargo, afortunadamente, Salud es uno de los que más soluciones nos da en cuanto intervenimos. Cuando le hacemos llegar un caso lo estudia y muchas veces no llegamos ni a hacer una resolución porque se nos traslada que ya le han dado cita.
Da la sensación en Salud que todo se acelera cuando se presenta allí una queja.
En general, muchas veces nos quejamos en la cafetería, en la sobremesa después de comer con la familia... Para desahogarse está muy bien, pero es poco eficaz. En Salud hay una vía para quejarse que es la Atención al Paciente. Es verdad que hay ocasiones en las que nos llegan personas que ya han recurrido a esta y no se les ha atendido, por lo que ese caso tiene prioridad. Pero insisto en que se nos está dando respuesta en un porcentaje bastante alto por parte de Salud.
Navarra ha tenido los mejores datos en calidad de vida y servicios públicos. ¿Por qué están aumentando la desigualdad social y el riesgo de pobreza y exclusión?
Si alguien tiene un buen trabajo puede prosperar, pero el que no lo tiene, normalmente a mejor no va a ir. Ahí es donde se va abriendo una brecha y puede haber más si además eres mujer, inmigrante, no tienes conocimientos digitales, tienes problemas de papeles... Cuando esas brechas se superponen no se suman, se multiplican.
Hay políticos que sostienen que Navarra está casi en pleno empleo. ¿Eso es lo que se ve desde su institución?
Yo no estoy en las estadísticas, sino en los casos concretos, y en estos hay muchas dificultades. Es llamativo, porque sí que es cierto que desde el mundo empresarial se está reivindicando que hace falta mano de obra y, por otro lado, encontramos muchas personas que quieren trabajar y no pueden, empezando porque no tienen papeles. A partir de ahí, falta encajar los perfiles y, sobre todo, lo que va a hacer falta es formación para todas esas personas que ahora mismo no pueden acceder.
Convivimos con personas que viven en la calle, muchas de ellas muy jóvenes.
Las entidades sociales están hablando de más de doscientas personas que no tienen ni siquiera una habitación donde hacinarse. Se me hace muy duro que en nuestra Pamplona del siglo XXI, con los servicios que tenemos, no seamos capaces de darles algún tipo de alternativa. El Defensor del Pueblo andaluz dijo en unas jornadas: “No asumas como normal lo que es inaceptable”. Y lo estamos asumiendo como normal, cuando no lo es.
¿Doscientas solo en Pamplona?
Sí, y yo me pregunto por qué este debate, además de en Pamplona, no se da también en Ansoáin, en Burlada, en Villava, en Huarte o en Berriozar, porque igual entre todos podíamos acometer una solución.
¿Cómo pueden llegar al Defensor del Pueblo personas que por su situación no sabrán ni que existe esa institución?
Sus quejas nos llegan a través de entidades sociales que acompañan a los colectivos más vulnerables. En tres años hemos ido a visitar a 76 de ellas y no hemos acabado, tenemos agendadas más reuniones.
¿Hacen labores de mediación ante problemas con una administración?
Sí, está costando Dios y ayuda que una administración acepte sentarse en una mesa de mediación de igual a igual, pero lo vamos consiguiendo. Incluso estamos haciendo alguna mediación de oficio sin esperar que alguien venga a solicitarlo.
¿Por qué en 2024 calificaron como los menos receptivos a sus requerimientos a Hacienda, Derechos Sociales y Educación del Gobierno y el Ayuntamiento de Barañáin?
Por el porcentaje de resoluciones que hayan aceptado. En Derechos Sociales, con el tema de discapacidad siempre decimos ante los casos que nos llegan que si se ha cumplido el plazo, se le atienda cuanto antes. Derechos Sociales nos responde que no, que va por lista y cuando le toque, le tocará. Por eso son resoluciones no aceptadas.
¿En el caso de Hacienda?
¿Necesito entrar en detalles o no hace falta? Hacienda… voy a decir solo que es muy difícil que dé su brazo a torcer. Un caso de éxito con Hacienda, y no porque lo hubiera pedido este Defensor, sino porque ha habido además un clamor social y un acuerdo en el Parlamento, es que a los mutualistas se les reconozcan los derechos que tenían. Hacienda se había blindado previamente y cuando denegaba la devolución a partir de 2020 era porque había una ley que le daba la razón. Por eso lo que le teníamos que decir a Hacienda era que modificase esa norma, no que estaba obrando de manera ilegal. Era una ley que en su momento aprobó el Parlamento y que iba a hacer que los navarros fueran los únicos que no percibieran eso, algo muy difícil de comprender.
Imagino que esta campaña de la renta, cuando se están realizando todas esas devoluciones tras el cambio de esa ley, la estará viviendo con especial satisfacción.
La principal satisfacción es cuando viene gente y te dice: “Oye, qué bien”. Pero esto no es sólo por lo que ha dicho el Defensor. Este tema, como el de la unificación de criterios para el empadronamiento que ha aprobado la Federación Navarra de Municipios y Concejos, muestra que cuando se escucha a las entidades sociales y cuando se va de la mano, se pueden hacer cosas. En eso es en lo que estamos, en ir de la mano. Ojalá podamos hacer más.
DNI
Periodista con larga trayectoria en la UCAN. Patxi Vera Donazar (Pamplona, 6 de enero de 1959) nació en casa de sus abuelos, en la calle Calceteros de Pamplona. Sus padres Francisco Vera Guerrero (Trasobares, Zaragoza) y la pamplonesa Mila Donazar Suescun vivieron en el barrio de la Milagrosa. Es el mayor de cinco hermanos. Estudió en el colegio El Pilar y tras su paso por el Ximénez de Rada e Irubide se licenció en Ciencias de la Información en la Universidad de Navarra, donde conoció a su mujer, Paloma Losada Fernández. Fue redactor del diario Navarra Hoy (1983-1987) y jefe de gabinete del consejero de Agricultura socialista Francisco San Martín (1987-1991), antes de ser director gerente de la Unión de Cooperativas Agroalimentarias de Navarra (UCAN), donde estuvo hasta ser elegido y tomar posesión como Defensor del Pueblo de Navarra el 23 de marzo de 2022, con un mandato de seis años.


