Adopción
Naruto ahora se llama Filiberto
Naruto es un podenco al que abandonaron en 2020. Se convirtió en perro de terapia y ha trabajado en residencias de Tudela y la prisión de Pamplona. No había forma de que lo adoptaran. Hasta ahora


Actualizado el 14/12/2024 a las 11:00
Naruto ahora se llama Filiberto. Este perro de terapia al que conocerán en las residencias de ancianos de Tudela y en la prisión de Pamplona por las intervenciones que han realizado allí con él, y al que no había forma de encontrar adoptantes en los últimos cuatro años, ya tiene familia. Una pareja de Lleida que está montando la asociación Rewildingdogs, de intervenciones asistidas con animales, lo acaba de adoptar. “Estamos muy contentos, sobre todo por quiénes lo adoptan. Ha merecido la pena esperar”, expresa Jesús Gil Serrano, de Bienescan, que ha trabajado estos años con Naruto. Y de llevar el nombre del ninja de un manga, ha pasado a llamarse como un típico postre de yogur y grosellas de la zona, un filiberto.


Este podenco marrón de cuatro años vivía en la protectora Patitas Unidas de Mallén. Apareció por esta localidad en 2020, en los tiempos del confinamiento. Vagaba por las calles con un mordisco en su oreja derecha del que todavía hay signos evidentes. Lo recogieron y allí vieron las bondades que tenía este animal para las terapias. “Es un apasionado de las caricias. Se acerca a las personas y no se asusta si hay muchos estímulos a su alrededor”, describe. Durante la pasada primavera, fue una de los dos animales que participó en el programa piloto que se llevó a cabo en el centro penitenciario de Pamplona para trabajar con reclusos con algún problema de salud mental. Un proyecto impulsado por Bienescan y Llunia y respaldado entre Instituciones Penitenciarias y el departamento de Interior y Justicia del Gobierno de Navarra y que se ha repetido este otoño. “Le tengo más apego que a algún compañero de celda... lo voy a echar de menos”, contaba en mayo el preso con el que había trabajado las ocho semanas anteriores durante la presentación del proyecto ante medios de comunicación. En esta sesión, en la cárcel, Jesús Gil explicaba que la peculiaridad de este proyecto era que trabajaban con perros abandonados. Y ‘vendía’ a Naruto, que no había encontrado familia desde 2020. “Es muy cariñoso, a ver si conseguimos encontrarle casa pronto”.
No ha sido pronto, pero ya tiene casa. Desde esta semana, vive con Blai Pruñonosa Gabarró, de 33 años, y que está poniendo en marcha Rewildingdogs con Sara Castells Guzman, con la que también convivirá. Ella trabajó con Bienescan, por lo que ya conocía la historia de Naruto. Buscaban un perro así para su proyecto , que incluye asesoramiento, terapia, educación canina... “Nada más verlo me lo quería llevar. Ya me lo he llevado para arriba y para abajo y está muy adaptado. Es un perro muy cómodo”, cuenta Pruñonosa sobre Naruto, desde ahora Filiberto.
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