Besarkada
Día del superviviente al suicidio: “Con el tiempo, las preguntas no se responden, pero la necesidad de responderlas es menor”
En un acto de Besarkada en Civican, se ha hablado en profundidad ante casi doscientas personas sobre las particularidades de este duelo tan extremo a través de profesionales y supervivientes


Actualizado el 23/11/2024 a las 20:01
Civican se ha quedado pequeño en la mañana de este sábado en el acto de Besarkada-Abrazo en el Día Internacional de la Persona Superviviente al Suicidio de un Ser Querido por Suicidio.
Durante dos horas se ha hablado en profundidad ante casi doscientas personas sobre las particularidades de este duelo tan extremo a través de profesionales y supervivientes.
La cita ha empezado con unas palabras de la presidenta, Elena Aisa, quien ha recordado la importancia de hablar sobre este tema y hacerlo de una manera responsable.
Al respecto, ha recordado la reciente convocatoria del I Premio de Comunicación Napresui y la elaboración de un decálogo con pautas para que los medios de comunicación aborden esta realidad, una iniciativa de la Comisión para la Prevención de las Conductas del Suicidio del Gobierno de Navarra.
Le ha seguido una actuación de los Zopilotes, con una canción “para escuchar en casa tranquila una y otra vez, porque cura”, ha resaltado Sara Pérez, superviviente y psicóloga de la asociación. Ella y Unax Flores, también psicólogo de Besarkada, han dado a continuación una ponencia sobre el duelo por suicidio.


Una imagen del impacto devastador de la bomba de Hiroshima ha servido a Sara Pérez para ilustrar “el impacto y las consecuencias” del suicidio de un ser querido. Es un duelo con trauma. “El trauma es un dolor que altera nuestro cerebro, cuerpo y emociones y que limita la vida, incluso años después”, ha resaltado.
El suicidio deja, ha dicho, “unas voces internas” que hacen sentir culpables a los supervivientes. "Lo que nos ha salvado es que alguien nos acompañe, se nos acerque, nos toque, y nos diga que nuestro sufrimiento es válido”, ha resumido.
Parte del duelo es quedarse pegada al sufrimiento de no poder responder a las muchas preguntas que deja en el aire un suicidio. “La frustración y el dolor con el que vivimos esto es muy bestia. Necesitamos profesores, psiquiatras, psicólogos, jardineros… que nos ayuden a repasar la historia e ir a poquito a darle un significado y a cambiar la perspectiva”. Ha concluido con un mensaje de esperanza: “Nuestro cerebro, nuestra alma, nuestro cuerpo, nuestro corazón… se pueden reconstruir para volver a vivir. Pero hace falta ayuda. Y necesitamos hablar de qué nos hace culpables”, ha concluido.


Unax Flores ha repasado el proceso del duelo por suicidio. “Me encuentro con personas que necesitan que les escuches, que vean que les importas, que les sostienes, quieren saber si lo que les pasa es normal, que no les juzgas, que les respetas y que aunque no hayas pasado por lo mismo que te sientan cerca. Necesitan un espacio seguridad de amor y afecto”.
Esas necesidades se acogen con una presencia sin juicio, con ayudarles a sostener la incertidumbre, a compartir su dolor, respetar su tiempo y sus ritmos… “Al final no se resuelven esas preguntas pero la necesidad de responderlas es menor”, ha dicho sobre el proceso de este duelo, que se desarrolla en forma de espiral: “Se pasan por las mismas emociones de forma distinta”.
Desde el público se ha preguntado desde qué edad es necesario formar al profesorado en la prevención del suicidio. Unax Flores ha contestado que dan formación a profesorado de Secundaria y Bachiller, pero que por lo que escuchan en las sesiones “quizá haya que empezarla antes”.
El acto de Besarkada-Abrazo ha concluido con el testimonio de Sara Pérez y Marchos Chups, que perdieron a su padre por suicidio.

