Día Mundial del Ictus
Ictus: un cambio de vida radical
Hoy se celebra el Día Mundial del Ictus, un infarto o hemorragia cerebral que en dos de cada tres casos puede dejar secuelas. Cada vez hay más afectados en menores de 65 años, cuando el trabajo o los hijos son la prioridad. Y entonces, todo se para


Publicado el 29/10/2023 a las 05:00
El ictus llega sin avisar. Hay personas que lo conocen o que saben que tienen factores de riesgo pero nadie piensa realmente que le puede pasar y menos siendo joven. Y pasa. Hoy se celebra el Día Mundial del Ictus para visibilizarlo.
Cada vez hay más casos en personas de menor edad. Según Salud, en 2022 el 27% de los ingresos en la Unidad de Ictus del Hospital Universitario de Navarra se produjeron en pacientes que tenían entre 25 y 65 años, 325 pacientes de 1.181 atendidos.
¿Qué ocurre entonces con el proyecto vital, con el trabajo, con los hijos? Se estima que dos de cada tres personas que sufren un ictus (hemorragia o infarto cerebral) pueden tener algún tipo de secuela discapacitante. Y en personas de 30, 40 o 50 años supone un frenazo en la vida, que cambia de rumbo. Porque la vida sigue, pero no de la misma manera. No queda otra que “tirar”, afirman.
Te puede interesar

En la rehabilitación, que realizan de forma temprana en el hospital y después en Ubarmin, juega un papel esencial la Asociación de Daño Cerebral de Navarra (Adacen), que coge de la mano a personas en un momento muy vulnerable de sus vidas y las arropa para intentar que alcancen la mayor autonomía posible.
Te puede interesar

Andrés Ilundáin: “Es necesario un plan estratégico para atender el ictus en Navarra”
Es necesario un plan estratégico exclusivo para el ictus donde se recoja una visión integral: de la prevención a la cronicidad. En definitiva ¿cómo atendemos el ictus en Navarra?
Andrés Ilundáin, director de la Asociación de Daño Cerebral de Navarra (Adacen) tiene claras las prioridades para abordar el ictus. De entrada, insistir mucho más en prevención. “Hasta un 80% podrían prevenirse”, afirma
Y, después, aboga para que paciente y familia sean activos en la toma de decisiones. “Humanizar”, dice. Las instalaciones de Adacen en Mutilva cuentan con centro de día (31 plazas concertadas), residencia (10 plazas concertadas ampliables a 14) y atención ambulatoria (60). Cada paciente con daño cerebral (un 75% por ictus) pasa por una valoración a cargo de un equipo interdisciplinar para tener una visión integral de las secuelas y consensuar objetivos.
Así, se programan las sesiones en las que pueden participar profesionales de neuropsicología, terapia ocupacional, fisioterapia, logopedia, trabajo social, monitores de taller y técnicos de atención sociosanitaria, entre otros. Todo con el objetivo de lograr la máxima autonomía del paciente afectado por ictus, una enfermedad de la que Ilundáin no esconde su dureza.
Otro de los puntos donde notan un aumento de demanda es en plazas residenciales. Trabajan en ello, añade.
De momento, este año con motivo del Día de Ictus hace hincapié en las ‘secuelas invisibles’ (emocionales, conductuales) que también provocan cambios en los afectados y es preciso atender.
