Día del Ictus
Estíbaliz Zabalza: "Lo que te quita un ictus no te lo quita nadie, la autonomía"


Publicado el 29/10/2023 a las 05:00
Este domingo se celebra el Día Mundial del Ictus, un infarto o hemorragia cerebral que en dos de cada tres casos puede dejar secuelas. Cada vez hay más afectados en menores de 65 años, cuando el trabajo o los hijos son la prioridad. Y entonces, todo se para.
Estíbaliz Zabalza Colmenero, de 48 años y de Pamplona, soñaba con ser madre “ante todo”. Trabajaba como responsable de calidad en una empresa de personas con minusvalía dada su condición de diabética y a los 25 años se casó. Todo parecía transcurrir con normalidad hasta que un año después llegó el primer susto. En 2001, con 26 años, Zabalza sufrió su primer ictus. “Fue suave”, afirma. “Al ser diabética tenía más probabilidades”, explica.
Aún así mantuvo su deseo de ser madre aunque le advirtieron de los riesgos para su salud. “Quería sellar ese amor teniendo un hijo”, afirma. “Mi madre es una gran madre y yo quería transmitir esos valores a mis hijos”.
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Hoy, a sus 48 años, está separada y es madre de dos chicos de 16 y 15 años. Camina con dificultad, apoyada en dos bastones, habla lentamente y tiene problemas de equilibrio. Quizás no vea la vida del mismo color que a los 25 pero la lucha y el afán de superación que tenía en su juventud siguen intactos.
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Prueba de ello es que en su recorrido por la vida ha sufrido siete ictus. Siete. Y, a pesar de ello, mantiene el optimismo. “Los primeros eran isquémicos y en el lado izquierdo”, explica. Lo que no se imaginaba es que el más devastador iba a llegar en 2019. En este caso fue hemorrágico y afectó al lado derecho. “Estaba escrito que me iba a pasar y la vida cambió”.
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De tener leves secuelas pasó a no poder mantenerse sentada y a usar pañal. “Las cosas que te quita un ictus no te las puede quitar nadie: la autonomía. Te vuelves dependiente y las personas que tienes al lado tienen que cargar con ese peso”.
A fuerza de tesón y trabajo duro ya anda sola, con ayuda de los bastones. “Mi esperanza es ponerme bien”, dice. “Lucho todos los días para mejorar. Si hay alguien que lucha, esa soy yo”, asegura. Y añade que repite incansablemente todos los ejercicios que le indican los profesionales en Adacen para ir mejorando día a día durante esta larga pelea entre ella y esta enfermedad.
Ahora, Estíbaliz está separada y vive de nuevo con sus padres, Milagros y Felipe, que le ayudan y acompañan. Echa en falta a sus hijos, hacerles la cena cada día, ayudarles con las tareas... Pero su pelea es reponerse. “No les podía cuidar”, explica. “Es muy duro y te lo tienes que tragar”.
Por eso, se esfuerza cada segundo del día y no tira la toalla. Ya está mirando pisos tutelados para independizarse y vivir más tiempo con sus hijos, su pasión. “Cuando sean mayores creo que se darán cuenta del esfuerzo que he hecho por ellos”. Entre tanto, mantiene su lucha. “Todo lo que no hagas por ti no lo va a hacer nadie”.