Embalses

¿Dónde va a parar la lluvia que cae en Navarra?

Las tormentas de las últimas semanas han dejado en septiembre más de la mitad de agua que los ocho meses anteriores, pero las reservas de los embalses navarros y de la Cuenca del Ebro siguen igual o incluso más bajas

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Embalse de Yesa
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Diario de Navarra

Actualizado el 13/09/2023 a las 12:10

Meses mirando al cielo y a los embalses con preocupación, viendo cómo las nubes pasan de largo y las reservas de agua descienden. Hasta que, por fin, llueve. Y de qué manera. Tormentas con acumulados de lluvia históricos se han sucedido en Navarra y buena parte de España en la primera quincena de septiembre.

En algunos casos, sus efectos han sido dañinos por el efecto del granizo, como en Fitero, Corella o Cintruénigo. Pero quedaba la esperanza de, al menos, ver aliviados los embalses. Esperanza vana, como se ha podido comprobar al hacerse público el estado de las reservas hídricas. Estas siguen prácticamente igual o incluso más bajas: en el global en Navarra han caído un 0,39%; en la Cuenca del Ebro han subido un 0,06%.

La pregunta que surge entonces es: ¿dónde va a parar la lluvia? La respuesta, mirando los datos, es que no a los embalses en su mayor parte. Hay que tener en cuenta que no cualquier lluvia caída en Navarra sirve para llenar Yesa, Itoiz, Eugi o Alloz, los embalses principales de la Comunidad foral, sino que el agua debe precipitarse en unas zonas muy determinadas. 

No obstante, la mayor parte de la orografía de la Comunidad foral se encuentra al sur de la divisoria de aguas pirenaica y acaba lanzando su carga hacia el mar Mediterráneo tras concentrarla en el río Ebro. Y aquí los datos arrojan un resultado sorprendente. En toda la Cuenca del Ebro los embalses siguen como estaban. Solo el enorme embalse de Mequinenza ha tenido un crecimiento significativo, del 4%, en la última semana. Pero esta subida ha quedado compensada por el descenso de otros como El Grado, Tremp o el propio Yesa.

En la vertiente norte de Navarra, dada la cercanía del mar, la capacidad de embalsar agua es menor y las lluvias corren en su mayoría hacia el Cantábrico salvo por el embalse de Añarbe (que ya está al 87% de capacidad) y otros de menor entidad.

TIERRA MUY NECESITADA Y USOS VARIADOS

De momento, no hay una explicación oficial de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) a estos datos. En los primeros días tras las tormentas se barajó la idea de que la tierra estaba tan seca después de una larga sequía que iba a costar un tiempo que las precipitaciones se convirtieran en agua embalsada.

Además, los embalses tienen variedad de usos, como el riego o la generación de energía eléctrica, que justo en estas fechas afrontan una alta demanda con momentos clave antes de la cosecha de otoño de muchos productos y también con unos precios de la electricidad al alza debido a una falta de viento que está lastrando la producción eólica en las últimas semanas.

Todos estos factores se conjugan para que sigamos viendo con cierta preocupación las orillas de los embalses, ya que en la Cuenca del Ebro están un 20% más bajos que en la media de los últimos años, si bien en Navarra no estamos tan mal: con un 43,87% de reservas, el valor es similar a los de la última década en estas fechas.

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