Sequía
Navarra, la 5ª comunidad con más fugas de agua, 55 litros por habitante y día
En un escenario en el que la sequía aprieta, se pierde casi uno de cada cinco litros que se suministran por las redes de abastecimiento, según un estudio del INE


Publicado el 20/06/2023 a las 06:00
La escasez de lluvias que se arrastra en Navarra desde enero preocupa cada vez más conforme el calendario avanza hacia el verano, con cosechas mermadas y una agroindustria con riesgo de desabastecimiento. En este marchito escenario, en el que cada gota de agua cuenta, la Comunidad foral destaca como una de las comunidades autónomas en la que más litros de agua se van al limbo debido a las fugas y a las averías. Un estudio señala que no toda el agua que se suministra llega a su destino. El Instituto Nacional de Estadística (INE), en su último análisis correspondiente al ejercicio 2020, cuantifica las pérdida de agua en Navarra en un total de 13.218 millones de litros al año. La cifra supone el 18,5% de todo el volumen de agua suministrado por las redes de abastecimiento público (71.561 millones de litros al año). Para hacerse idea de la ineficiencia del sistema navarro, casi uno de cada cinco litros que se suministran se pierden por el camino, a lo largo de los casi 3.700 kilómetros de longitud del alcantarillado.
En el conjunto de España, las fugas de agua representan un porcentaje menor, un 15,4% del agua suministrada. La comunidad autónoma con mayor derroche de agua por las redes de abastecimiento es Canarias (24%). Le siguen Extremadura (21,6%), La Rioja (21,4%), Castilla La Mancha (21,4%), Aragón (21,1%) y Cantabria (20,4%). Por el contrario, Madrid es la comunidad que presenta menos despilfarro (4%9) junto con el País Vasco (13,1%).
UN 45% MÁS DE PÉRDIDA QUE LA MEDIA NACIONAL
Si el agua perdida en fuhas y averías en Navarra (13.218 millones de litros en 2020) se distribuye entre la población, el dato resultante es una media de 55 litros de agua por residente y día. Según este baremo del INE, Navarra se sitúa como la quinta comunidad autónoma, junto con Asturias, más ineficiente en el uso del agua.
La Rioja lidera este triste ranking con 78 litros de agua al día. La media nacional es de 38 litros por habitante y año, un 45%menos que la media de la Comunidad foral. También por encima de 55 litros se encuentran Cantabria (68), Aragón (63) y Castilla La Mancha (60). El resto de comunidades está por debajo de Navarra y los mejores resultados son los de Madrid (18 litros), País Vasco (25) y Murcia (27).
Como se ve, la problemática es nacional. Según el análisis del suministro y saneamiento de agua del INE, las pérdidas totales por fugas y averías en España durante 2020 sumaron 651,8 hectómetros cúbicos, casi como 1,5 veces el embalse de Itoiz.
CONDUCCIONES CON MÁS DE 30 Y 40 AÑOS
Todo este tesoro hídrico malgastado puede que, incluso, sea mayor. Desde el Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico, se ha anunciado que a partir de 2025 se exigirá a todos los municipios de más de 50.000 habitantes o suministradores de más de 10.000 m3 que presenten datos reales de sus pérdidas hídricas. El objetivo es elaborar para el año 2027 un mapa lo más fidedigno posible de lo qué sucede en los más de 450.000 km de tubería que distribuyen agua por toda la geografía nacional, un laberinto en el que se estima que casi la mitad de las conducciones superan los 30 años en el caso de las tuberías de abastecimiento y los 40 en las del alcantarillado.
CONSUMO MEDIO DE 133 LITROS POR PERSONA AL DÍA
Aunque los datos del INE demuestran que el consumo del agua no registrado se va por el alcantarillado, ya hay voces que, de cara a las estrecheces que se prevén para la época estival, apelan a los ciudadanos a un “uso racional” del agua. Con un consumo medio de 133 litros de agua por persona al día, se apela a tomar medidas como usar más el lavavajillas, llenar la lavadora, ducharse en lugar de bañarse y no dejar correr el agua mientras el afeitado o el cepillado de dientes.
Un escape hídrico a lo largo de casi 3.700 km de alcantarillado
Con todo el agua que se pierde en Navarra en fugas y averías - más de 13,2 hectómetros cúbicos en 2020 según el Instituto Nacional de Estadística- se podría llenar más de la mitad del embalse de Eugui, con una capacidad de 21 hectómetros cúbicos. Incluso, toda la reserva hídrica que se ha escapado por las grietas de la red regional de suministro de agua en las dos últimas décadas darían prácticamente para llenar la mitad del embalse de Itoiz, cuya capacidad es de 418 hectómetros cúbicos.
El INE recoge el volumen de agua perdida en Navarra desde el año 2000, si bien a partir de 2014 el estudio dejó de ser anual y pasó a ser bienal, cada dos años. El comportamiento de las cifras de pérdidas en todo este tiempo es irregular, con dientes de sierra. Las mayores cifras se registran los años 2003, con 13.162 millones de litros perdidos; 2011, con 13.171 millones de litros y 2020 (el último analizado) con 13.218 millones, que es la mayor cantidad del periodo 2000-2020.
En el lado opuesto, los años en los que Navarra ha registrado la menor cantidad de agua desperdiciada en fugas, se encuentra el año 2007, con 7.772 millones de litros, seguido del año 2004, con 8.124 millones de litros.
CONSUMOS NO REGISTRADOS
El INE apunta que Navarra pierde un 18,5% del agua en el proceso de suministro. Según expertos en el sector de fugas, estos datos no tienen en consideración y dan como pérdidas volúmenes de agua efectivamente consumidas pero que no registrada por los contadores. Por ejemplo, citan como empleos de agua municipales no medidos, como el riego de parques y jardines, limpieza de las calles y fuentes públicas. También el consumo de bocas de incendios donde no se puede colocar un contador.
“Una eficiencia por encima del 80% es buena. Según nuestros estudios, apoyados por cada uno de nuestros clientes a nivel nacional, la eficiencia mínima se sitúa entorno al 70% llegando al 85% como dato máximo a nivel de España”, apunta Guillermo Gómez Hernández, de Fugatec, empresa dedicada a la detección de fugas de agua en toda España. Gómez, asimismo, señala que, en su trabajo, observa que a algunas autoridades “no les importa de el consumo que haya, ya que lo repercuten en el incremento del precio al pobre contribuyente”.