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Meteorología

Temporal invernal de lluvia y nieve

Ampliar Javier M. Pejenaute
Javier M. PejenauteArchivo
  • Javier María Pejenaute
Actualizado el 17/01/2023 a las 09:17
El invierno de verdad ha llegado algo retrasado a mediados de enero, pero lo ha hecho con ganas. Llegan las masas de aire del noroeste y del norte que comienzan a inyectar aire polar frío en forma de sucesivas oleadas descolgadas de las inmediaciones del océano Ártico.
Regresan las precipitaciones en forma de nieve que vuelven a ser noticia después de un comienzo de invierno poco pródigo en ellas. Y por fin la nieve está presente en los valles pirenaicos, y en momentos puntuales lo estará en zonas más llanas con bastante probabilidad de verla en Pamplona. Oro blanco tan ansiado este año por los aficionados a los deportes de invierno.
Borrascas de lluvia y nieve que sustituyen al anticiclón de bloqueo de nieblas y escarchas presentes en los últimos días. Temporal primeramente del noroeste y después del norte de masas de aire polares que nos trae un amplio repertorio de meteoros extremos propios de la estación invernal: nieve en las montañas y en cotas más bajas, lluvia a mares; y cierzo con rachas a veces muy intensas. Todo esto aderezado con un ambiente frío continuado.
Metidos en agua y nieve, frío y viento. Días lluviosos, tristes y oscuros, con pequeños intervalos de luz y sol. Parece que no va a amanecer nunca y cuando lo hace, dura poco, porque pronto declina la tarde, y la noche se echa encima. Jornadas desapacibles y húmedas, muy buenas para reponer el agua de nuestros esquilmados embalses después de la pertinaz sequía del pasado año.
Estamos en unas fechas de precipitaciones frecuentes en nuestra comunidad, sobre todo en la mitad norte, en donde las montañas de los valles cantábricos y pirenaicos se convierten en auténticas pantallas condensadoras de humedad con masas de aire atlánticas inestables. Hay fechas de enero más proclives a la lluvia e incluso al frío, como San Antón y San Sebastián, días 17 y 20, denominados los santos frioleros por la sabiduría popular.
Se suelen dar tres eneros. El muy lluvioso y ventoso con presencia frecuente de temporales atlánticos, con días lluviosos en las zonas llanas y nevadas en las montañas. El seco, de marcado carácter anticiclónico con nieblas y escarchas acompañadas, a veces, del molesto, pero sano, viento cierzo. Y el normal que se caracteriza por la alternancia de días lluviosos, originados por el paso de los temporales atlánticos, y jornadas secas, dominadas por los anticiclones polares de bloqueo.
Cuando los temporales atlánticos son muy intensos, llueve y nieva a mares en los valles montañosos navarros. Las masas de aire polares, húmedas e inestables ascienden para remontar las montañas del norte de Navarra lo que se traduce en fuertes condensaciones que dan lugar a chubascos persistentes. Las precipitaciones descienden de norte a sur debido a la labor de filtro de las citadas montañas. Así sucesivamente llueve abundantemente en los valles cantábricos y pirenaicos, algo menos, pero también bastante, en la cuenca de Pamplona, y aunque la cantidad recogida desciende, las lluvias también llegan a Navarra Media y la Ribera.
La nieve se convierte en protagonista con este tipo de temporales invernales. Que nieve todos los años en las montañas es lo normal cuando llegan estas borrascas. Bajar la cota de nieve a los cuatrocientos metros es más difícil. En las zonas más llanas, en muchas ocasiones, la nieve pasa como a escondidas, sin cuajar, y si no estamos atentos, ni nos enteramos. Hay que ir a lugares más elevados, Aralar, Roncesvalles…, para disfrutar de la nieve. En esta ocasión, el miércoles y el jueves podrían ser los días con mayores probabilidades de nieve cuando lleguen las masas de aire más del norte.
Va a estar presente el ambiente riguroso frío y seco de madrugadas con heladas y escasa recuperación en las horas centrales del día. El cierzo cuando sopla fuerte hace descender bastante la sensación térmica, sobre todo en los lugares más expuestos al norte. En estos eventos atmosféricos, lo que expresa la magnitud, no son tanto las marcas extremas que se alcanzan, sino la cantidad de días seguidos que dura el episodio, que es lo que verdaderamente afecta a nuestra percepción del frío.
En estos temporales, hay que vigilar el caudal y el nivel de los ríos en las numerosas estaciones de aforo y estar atento a las crecidas de los ríos Baztan-Bidasoa y Arga-Ultzama. Si las lluvias son intensas y acompaña el deshielo, los ríos aumentan su caudal y causan numerosos problemas.
Así pues, primer temporal de agua y nieve en condiciones, normal para la época del año en que estamos, muy distante de las numerosos, mucho más intensos y duraderos, que hemos tenido en los últimos años. Esto no quiere decir que no muestre su lado crudo en toda la Comunidad, sobre todo en las zonas montañosas de Navarra.
Javier M. Pejenaute Goñi es doctor en Geografía e Historia, especialidad climatología
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