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Obituario

Carmen Olza Leoné, profesora de secundaria y catequista en San Jorge

Ampliar Carmen Olza Leoné
Carmen Olza LeonéCedida
  • Carmen Aguinaga Alfonso
Publicado el 16/01/2023 a las 08:24
Quizá no se ajuste mi escrito a un obituario habitual sino, más bien, a una semblanza - a medias- entre la carta de amiga escrita desde el corazón y unos apuntes de su rica biografía.
De mis años de trabajo en Andalucía recuerdo la letra de unas sevillanas que decía: “Algo se muere en el alma cuando un amigo se va”. Este estribillo repetitivo de la melodía me viene a la mente al escribir sobre mi tocaya Carmen Olza Leoné. El día de Nochebuena, una fecha tan entrañable para los cristianos, después de una breve estancia ingresada en la clínica San Miguel, fallecía una gran persona y una excelente amiga, con la que he compartido muchas vivencias y confidencias. Teníamos la suficiente confianza y sinceridad como para comunicarnos sin trabas.
Carmen ha sido muy importante y querida en la vida de todos cuantos le hemos tratado y apreciado sus grandes cualidades.
Mujer entrañable que se entregaba con pasión a todas las actividades que desarrollaba, aportando toda su inteligencia y cultura. Profesora de Secundaria en varios institutos, comenzó su vida laboral en Asturias, lugar que siempre llevó en su corazón. Posteriormente, ya en Pamplona, trabajó en varios centros hasta su jubilación. Muchos fueron los alumnos en los que dejó una profunda huella. Así lo manifestaban en numerosas ocasiones.
En nuestros viajes, tanto por España como por el extranjero, me admiraba su vasta cultura, su interés y su extraordinaria memoria. Era especialista en lenguas clásicas, griego y latín, y se apreciaba en sus comentarios al visitar museos y monumentos o ruinas arqueológicas. A todo ello acompañaba un fino sentido del humor, con una suave ironía.
Me siento muy afortunada de haberla sentido siempre tan próxima y cercana, cosa que ella constantemente me lo agradecía, por su afán de compartir sin encerrarse en ella misma.
Por encima de todas estas vivencias, lo que más nos ha unido ha sido nuestro camino catecumenal en la primera Comunidad de San Jorge, donde Carmen fue catequista, salmista acompañando con la guitarra y otras muchas actividades.
Todas estas cualidades han hecho de Carmen una persona especial. Carmen deja una gran huella, un vacío enorme en su familia, compañeras de colegio, de universidad, de los compañeros de italiano en la Escuela Oficial de Idiomas, en su comunidad y en sus amigos andaluces de Huelva. Echaré en falta nuestras caminatas mañaneras por los alrededores de Pamplona.
Mi querida amiga concluyo con el mismo estribillo del inicio: “Algo se muere en el alma cuando un amigo se va” porque se ajusta a mis sentimientos y de mi familia. Un gran abrazo y hasta que nos reencontremos.
La autora es amiga de la fallecida.
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