Nueva agresión a un chófer de villavesa en Pamplona

El agresor, un checo de 32 años, quería que le abriera la puerta cuando la villavesa ya estaba fuera de servicio

Una concentración muestra su rechazo a las agresiones a los chóferes de las villavesas
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Una concentración muestra su rechazo a las agresiones a los chóferes de las villavesasLuis Carmona
Una concentración muestra su rechazo a las agresiones a los chóferes de las villavesas

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Rubén Elizari

Actualizado el 12/07/2017 a las 07:55

Agentes de la Policía Municipal de Pamplona han detenido a un ciudadano checo de 32 años por agredir brutalmente a un chófer de una villavesa, que precisó atención médica, y al que tuvieron que suturar una herida abierta en la barbilla con tres puntos. También sufrió magulladuras en rodillas, brazos y rostro. Se encuentra de baja laboral.

Los hechos ocurrieron a la 1.15 horas de la madrugada del martes, cuando el conductor de la línea 16, que cubre la ruta Noáin-Beriáin pasando por la zona centro de la capital navarra, ya había completado el trayecto. Paró la villavesa en el número 1 de la avenida Zaragoza, en confluencia con la plaza Príncipe de Viana. Con el autobús vacío, y ya con el indicativo luminoso de que se encontraba fuera de servicio, el ciudadano checo le pidió que abriera la puerta. Desde dentro, el chófer, con nueve años de experiencia, le explicó que se tenía que dirigir a cocheras. El detenido siguió insistiendo aporreando la puerta. Ante la negativa del conductor, activó el botón de desbloqueo de la puertas, que se encuentra en el lateral fuera de la villavesa.

En ese momento, el conductor bajó para recriminar la actitud del acusado. Este, sin mediar ningún tipo de explicación, respondió agrediéndolo. Según el relato del propio conductor a sus compañeros, recibió varios puñetazos en la cara, y además, le pegó con la cabeza en lateral de la villavesa causándole daños tanto en su barbilla como en la nariz.

Gracias a varias personas que se encontraban en la calle, consiguieron sujetar al agresor. El conductor avisó a su supervisor de lo sucedido, que a su vez, contactó con Policía Municipal de Pamplona. Hasta el lugar se desplazaron dos inspectores de tráfico de TCC

El chófer fue trasladado a la Clínica San Miguel de Pamplona, donde fue atendido.

Por su parte, el agresor, detenido por los agentes de Policía Municipal de Pamplona fue puesto a disposición judicial.

CINCO AGRESIONES EN UN AÑO

Con esta última ya son cinco las agresiones que han sufrido los chóferes de villavesa a lo largo de todo 2017. La media en los años precedentes era de una. Ante esta escalada de violencia que está sufriendo este colectivo, medio centenar de trabajadores de TCC, empresa adjudicataria del servicio de transporte urbano, se concentraron el pasado 3 de julio frente a Mancomunidad para condenar la agresión contra uno de sus compañeros, perpetrada en la línea 7 (Barañáin-Chantrea-Villava).

Para intentar que el número de agresiones a los profesionales de este sector sea cero, la Mancomunidad de Pamplona está trabajando en varias líneas para incrementar la seguridad. La primera es adecuar las sanciones para hacerlas lo más punitivas posibles y detallar las infracciones (leves hasta 750 euros y graves hasta 1.500). En segundo lugar, está previsto que todas las villavesas cuenten con cámara de videovigilancia en agosto. La intención era que en San Fermín, el 50% de la flota contase con ellas. La tercera, la prueba piloto de las mamparas en seis villavesas que ya se está llevando a cabo (el agredido conducía una villavesa con mampara) y, la cuarta, una campaña de concienciación.

“Apostamos por el principio de autoridad”


 

El comité de empresa de TCC, la empresa adjudicataria del transporte urbano en Pamplona, prevé convocar para este viernes, 14 de julio, una concentración, para protestar por la quinta agresión a un chófer en lo que va de año. Óscar Armañanzas Pagola (CC OO), con más de 20 años de experiencia como chófer, asegura que él ha tenido suerte y que nunca ha sufrido ningún percance con ningún cliente.


¿Qué más se puede hacer para reducir las agresiones?

Queríamos mamparas y han venido seis. Paradójicamente la agresión se ha producido en un autobús con mampara. La reflexión que hacemos desde CCOO es que ya no es únicamente una cuestión de medidas de seguridad. También sería positivo, que la empresa se personara en los juicios como acusación. Ahora mismo, la vía que tenemos es denunciar de modo individual. A la empresa también le genera un perjuicio económico. Otra línea en la que hay que seguir trabajando es en el endurecimiento de las sanciones. Ahora mismo, los agresores pagan una multa de 200 euros y se van de rositas. Apostamos por aplicar la misma línea que se utiliza con los vigilantes de la zona azul: el principio de autoridad. Hace poco hubo un caso que al agresor le cayeron 7.000 euros.

¿Resultaría útil reforzar la vigilancia policial en determinadas paradas?

Es algo que ya hemos solicitado y los ayuntamientos, a través de la Mancomunidad, se han comprometido a ello. Pero tampoco es la solución. A veces, llamas a la policía, bajan a tres gamberros, pero se quedan en el autobús ocho de sus amigos. La policía no puede seguirte. No es viable.

¿Están siendo eficaces las mamparas?

En la prueba piloto hay de todo. Hay compañeros a los que les gusta y a otros que no tanto porque se pierde el contacto con el cliente.

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