Carlos Villáin, conductor agredido

El chófer de villavesa agredido: "Subió ebrio y me lanzó una lata de cerveza abierta"

Con 30 años al volante, de ellos 11 en las villavesas, el afectado explica que nunca había vivido nada parecido

“Subió ebrio al autobús y me lanzó una lata de cerveza abierta”
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“Subió ebrio al autobús y me lanzó una lata de cerveza abierta”José Carlos Cordovilla
“Subió ebrio al autobús y me lanzó una lata de cerveza abierta”

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Pilar Fernández Larrea

Actualizado el 01/07/2017 a las 12:24

Carlos Villáin Iribarren lleva once años como chófer del transporte urbano comarcal, habitualmente en la línea 7, entre Barañáin y la Chantrea, y 30 de conductor profesional. El domingo, a las siete de la tarde, un usuario ebrio le lanzó a la cabeza una lata de cerveza porque él se había negado a abrirle la puerta en un semáforo, fuera de la parada, algo expresamente prohibido en la ordenanza del servicio.

Villáin, de 50 años, está de baja, con un parte de lesiones que certifica golpes en las rodillas y moratones en otras partes del cuerpo. “Y aún le doy vueltas por la noche, llevo tantos años al volante, y nunca me había pasado nada parecido”, apunta.

Explica que es habitual en la misma ruta y que conoce a muchos de los viajeros. “Al final trabas relación, pero a este no lo había visto nunca. Montó en Barañáin, ya ebrio y se marchó al fondo. En la parada de las antiguas Urgencias de Virgen del Camino, dirección San Juan, entraron dos mujeres y empecé a oír voces.

Pensé que estaría discutiendo. Avancé y paré en el semáforo, entre la avenida de Barañáin y la de Villava, entonces se acercó a la puerta del centro y me dijo que la abriera. Me negué, le expliqué estaba prohibido y que, además, era muy peligroso. Que esperara a la siguiente parada”, relata el chófer.

Lejos de atender a las indicaciones, el usuario se acercó al chófer y, entre insultos, le volvió a decir que abriera la puerta.

“¡Hijo de puta!, fue su respuesta y acto seguido me lanzó una lata de cerveza empezada a la cabeza, el líquido se desparramó por todo, también hacia mí”, cuenta Carlos Villáin, que en ese momento detuvo el autobús y salió fuera para defenderse, y tratar de que alguien le echara una mano.

“Conseguí sacarlo, forcejeamos hasta que en algo más de diez minutos llegó la Policía Municipal. Para entonces ya se había calmado, aunque seguía insultando”, detalla el afectado, atendido en Urgencias, donde le hicieron un parte de lesiones.

“También me había roto la camiseta”, añade y lamenta que ninguno de los 20 viajeros que había en la villavesa se prestó a testificar: “A la Policía sí le explicaron el relato de los hechos y, en todo momento, me dieron la razón, pero cuando les pidieron los datos para ir de testigos, ninguno quiso”.

Carlos Villáin duda de la efectividad de medidas de seguridad como la de las mamparas. “Mis compañeros las piden, aunque no sé si servirán, yo apostaría por otras”.

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