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operación triunfo

Hermano de Amaia Romero: "Me preocupa que se marque en un estilo tan comercial"

Con solo 13 años reveló todo su carisma y sus dones para la música en el programa ‘El número uno’ de Antena 3. Ahora, con 18, vuelve a ‘Operación Triunfo’
de TVE Española, donde esta misma semana ha sido la favorita del público

Ana Torroja y Amaia Romero cantan 'Sonrisa' a duo en 'El Número Uno'

La navarra participó en 2012 en el concurso 'El número 1', de Antena 3

Amaia Romero, concursante de Operación Triunfo

Amaia Romero, concursante de Operación Triunfo

Diario de Navarra
Actualizada 17/11/2017 a las 10:45
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  • Eva Fernández

Han pasado sólo cinco años desde su participación en El número uno de Antena 3, pero en este tiempo, Amaia Romero Arbizu (Pamplona, 3 de enero de 1999) se ha convertido en una mujer. Su evolución vocal y su madurez interpretativa lo constatan cuando sube al escenario de Operación Triunfo 2017, el talent show de TVE donde participa desde el pasado 18 de octubre. Aún le queda toda la vida por delante y, sobre todo mucho trabajo, porque esta experiencia “es solo un punto de partida”. En ello coinciden sus padres, sus tíos y sus hermanos, en especial Javier, un referente para ella a nivel musical, ya que Amaia pertenece a una saga familiar que lleva la música en el ADN.


En la línea familiar paterna, destaca la gran afición musical; casualmente, su tío Joaquín Romero Roldán fue gerente del Orfeón Pamplonés (2008-16) y también de la Orquesta Pablo Sarasate (2014-16). En la rama materna, además de afición, hay profesionalidad, la más destacada, la de su tía Carmen Arbizu López, catedrática de canto del Conservatorio Superior de Navarra desde 1990. “En Amaia conviven el talento artístico natural y una sólida formación académica”, precisa Arbizu.


Casi no hace falta ni decirlo, porque eso se nota. Y se percibe cada vez más en OT, donde el pasado fin de semana sorprendió a sus profesores y compañeros con una versión propia del Zorongo popular gitano de Federico García Lorca fusionado con la Malagueña de Albéniz. Tras ser coronada el lunes favorita del público en la segunda gala del programa, este lunes tendrá oportunidad de mostrar sus dotes al piano junto con su compañero Alfred, donde ambos interpretarán City of stars, la canción principal de la banda sonora de la película La La Land. Así que la tercera gala de OT promete.


“Desde que nació, Amaia tenía cualidades artísticas innatas”, remarca su tío Joaquín Romero. “En primer lugar, desde el punto de vista musical, posee un oído absoluto, tanto pasivo como activo. Es capaz de identificar cualquier nota y también reproducirla sin haberla escuchado previamente. Además tiene una gran musicalidad y un fraseo extraordinario, asombra esa capacidad de hacer suya una canción”, prosigue. “En segundo lugar, tiene vocación para interpretar, le gusta muchísimo la música, la vive; y, por último, tiene un fuerte carisma, cuando canta te atrapa”, concluye.


Su padre, Ángel, recuerda que desde bien pequeñita, en la cuna, Amaia era capaz de entonar el Cumpleaños feliz y, si le cambiabas el tono, seguir la canción con la nueva entonación. Su tío Joaquín rememora que, con sólo dos años, en una boda familiar, consiguió congregar alrededor de sí a un grupo numeroso de personas que la observaban maravilladas mientras ella cantaba y bailaba.


“El escenario es su medio, se crece en él. Puede ser una cría tímida, pero cuando sube ahí se transforma, se le van los nervios y despliega toda tu seguridad y desparpajo”, ilustra Joaquín Romero. “Tiene una capacidad única de sentir y transmitir la música; una afinación perfecta, que expresa con seguridad y apoyo. Cuando canta, crea magia. Por muchas veces que le hayas escuchado cantar, cuando lo hace, no puedes dejar de mirarla”, remata Carmen Arbizu.

Amaia, en El número uno, donde cantaba y tocaba el ukelele.


EXPERIENCIA Y OPORTUNIDAD


Según confiesan sus allegados, Amaia inició el proceso de selección de candidatos de Operación Triunfo sin la certeza de si realmente quería ser elegida. Cuando al final superó todas las pruebas, dudaba. “Al fin y al cabo, ella está terminando sus estudios profesionales de piano, que tiene que concluir el próximo junio -explica Arbizu- . Entrar en el programa de televisión, además de toda la parte comercial y de reality que conlleva, supone interrumpir de alguna manera el tiempo de práctica que se necesita para aprobar el grado. No obstante, confiamos en que pueda hacer las dos cosas, independientemente del recorrido que tenga en OT , así que todos los miembros de la familia le apoyamos finalmente para que aceptase”, admite.


“Este programa puede ser una gran plataforma de trabajo y de formación -afirma Joaquín Romero-. Amaia tiene la cabeza bien amueblada y, con su personalidad y su sencillez, no creeemos que vaya a echar por tierra su trayectoria formativa”. “Además, es una oportunidad para madurar y para conocer un mundo diferente, al que difícilmente podría acceder desde Pamplona”, agrega Arbizu. No obstante, ambos tíos coinciden en que si Amaia quisiera dedicarse en serio a cantar, tendría que seguir formándose en interpretación y canto (haciendo un grado superior) y “trabajando mucho”.


La madre de Amaia, Javiera, que también cursó los estudios profesionales de piano y flauta travesera, aunque después se dedicó a la enfermería, insiste en esta misma idea: “Lo importante es que acabe piano, que eso sí le supone un esfuerzo. Cantar, para ella, de momento, no tiene mérito”, admite. No obstante, ella y su esposo apoyaron desde el comienzo la decisión final de su hija. “En Operación Triunfo (de la productora Gestmusic), a diferencia de otros programas, los concursantes son más importantes que el jurado”, reconoce la madre.


Su hermano mayor, Javier, de 26 años, con el que Amaia comparte su pasión por la música, fue el más reticente a la hora de que ella entrara en el programa. “Sí, por supuesto que ir con 18 años a Operación Triunfo es guay, pero me preocupa que quede marcada o encasillada en un estilo tan comercial, por un programa donde se valora más el espectáculo que la música. Respeto su decisión y el programa, y creo que, afortunadamente, Amaia tiene los pies en la tierra; pero hay maneras más genuinas de vivir la música y su futuro será brillante de todos modos”.


EL FLAMENCO, UNA DE SUS PASIONES


Amaia es la menor de tres hermanos, todos ellos con formación musical, al igual que la mayoría de sus primos, muy numerosos por las dos ramas familiares. “Amaia está muy unida a su hermana Ángela y se quieren muchísimo; sin embargo, la pasión por la música es algo más intensa en Javier y en Amaia”, explica su madre.


Ángela, que actualmente cursa Magisterio Infantil en la UPNA, empezó a estudiar viola, pero lo abandonó. Javier, que es graduado en Administración y Dirección de Empresas por la UPNA, también tiene el grado elemental de piano, pero lo dejó “porque la metodología de aprendizaje, según el, no le motivaba mucho”. A partir de ahí, empezó a tocar otros instrumentos de forma autodidacta (guitarra, banyo...), a experimentar con la música electrónica y a profundizar en el conocimiento de la música actual, que está tan accesible a través de internet.


Toda la familia reconoce que Javier es el que mayor influencia musical tiene sobre Amaia. Desde Barcelona, donde reside desde hace un par de meses por cuestiones laborales, rememora: “Desde que Amaia era pequeñita hemos estado muy unidos. Antes de hablar, ya cantaba; y eso me hacía mucha gracia, así que, en cuanto pude, empecé a compartir con ella todos mis intereses musicales: le mostraba canciones, le descubría nuevos grupos, la llevaba a conciertos, tocábamos juntos la guitarra y el ukelele...”


Javier y Amaia empezaron con los Beatles y la música de los 60 y, a partir de ahí, pasaron a estilos más alternativos y también a la música popular sudamericana del siglo XX. “Mis padres tenían un recopilatorio, The Beatles. One, que ponían mucho en el coche. Recuerdo que esa música me encantaba, me volvía loco, así que ese amor se lo debí trasmitir a Amaia, porque ella siempre lleva canciones de los Beatles en su repertorio”. Javier, que se confiesa un amante de distintos estilos y subestilos, reconoce que sería una persona totalmente distinta si no hubiera disfrutado del “catalogo universal y gratuito de la música que supone internet”. Y destaca algunos ejemplos de sus grupos y cantantes favoritos: Kings of Convenience (un dúo de folk-pop procedente de Noruega), Él mató a un policía motorizado (una banda de indie-rock argentina) o Silvia Pérez Cruz (una cantante española que cultiva diversos géneros de música popular). “En los últimos años, a Amaia y a mí nos ha marcado mucho el flamenco, una pasión que ella cultiva desde pequeña”.

 

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