Mundo digital

Redes sociales: ¿aliadas o enemigas de nuestra salud mental?

Gestionar y mantener las redes sociales genera sensaciones entre los jóvenes generalmente positivas, pero también conlleva riesgos que pueden afectar a su salud mental

Uno de los peligros de internet es ser víctima de acoso e intimidación
AmpliarAmpliar
Uno de los peligros de internet es ser víctima de acoso e intimidación
Uno de los peligros de internet es ser víctima de acoso e intimidación

CerrarCerrar

Saioa Rolán

Actualizado el 21/05/2024 a las 10:43

Somos seres sociales. Las relaciones son una parte esencial de nuestro desarrollo como seres humanos. Sentimos la necesidad innata de relacionarnos y comunicarnos, de conectarnos con las personas que nos rodean, de compartir experiencias y emociones. Y resulta que Internet y las redes sociales satisfacen de forma rápida y sencilla esta necesidad universal, permitiéndonos encontrar y mantener conexiones sociales en todo el mundo. Es normal, entonces, que los adolescentes, inmersos en una etapa clave de su desarrollo emocional y social, acudan a estos entornos para establecer relaciones, hacer amigos e incluso, como 4 de cada 10 adolescentes aseguran, combatir la soledad.

“El uso de la tecnología supone un aporte trascendental tanto a nivel social como emocional para un adolescente. Les ayuda a hacer amigos/as, a no sentirse solos… y encuentran a través de ella alegría, diversión, apoyo, comprensión y bienestar emocional, un surtidor de afectos y experiencias sin el que hoy es muy difícil vivir”, concluye un informe de UNICEF sobre el Impacto de la Tecnología en la Adolescencia. De hecho, usar, gestionar y mantener las redes sociales genera sensaciones entre los jóvenes generalmente positivas, con la diversión, la alegría, la confianza, la ilusión y la autoestima, según señala Ignacio Megías Quirós en el estudio ‘Desde el lado oscuro de los hábitos tecnológicos: riesgos asociados a los usos juveniles de las TIC’.

El lado oscuro de la red: riesgos para el bienestar emocional

Peeeero. Siempre hay un pero. A pesar de esta cara amable del entorno digital, algunos estudios también muestran una relación entre el uso intensivo de las redes sociales y un mayor riesgo de sufrir depresión, ansiedad, soledad, autolesiones e incluso pensamientos suicidas. Así lo asegura Mental Health Europe (ONG comprometida con la promoción de la salud mental) en su documento ‘La salud mental en la era digital’ en el que considera que “irónicamente para una tecnología que está diseñada para acercar a las personas, pasar demasiado tiempo en las redes sociales puede hacer que la gente se sienta más sola y aislada, al reducir el contacto social físico”. Además, apunta a otro riesgo y es que las redes sociales facilitan la comparación social y pueden desencadenar el miedo a perderse cosas (en inglés, FOMO). Y esto, obviamente, puede repercutir de forma negativa en la salud mental, afectando a la imagen corporal, aumentando la ansiedad o disminuyendo la autoestima.

No olvidemos tampoco el extendido ciberacoso, que afecta a un gran número de adolescentes y que, tal y como señala Mental Health Europe, puede ir desde el envío de mensajes amenazadores o de burla por email, SMS o redes sociales hasta el envío de contenido sexual, pornografía con finalidad vengativa o la suplantación de identidad online para herir y humillar a la víctima. “Al permitir que la comunicación se extienda de forma fácil, rápida y muchas veces anónima, las redes sociales pueden ser focos de diseminación de rumores hirientes, mentiras y abuso que deje cicatrices emocionales duraderas”, asegura esta ONG promotora de la Semana Europea de la Salud Mental que concluyó el domingo.

“Si viven con miedo, angustia y preocupación su experiencia en las redes sociales, su salud mental puede verse afectada”, considera del mismo modo UNICEF, que identifica también el ciberacoso entre los principales riesgos señalados por adolescentes sobre su experiencia en el entorno digital a los que también se suma el contacto con extraños, sentirse discriminados o excluidos, el chantaje y la sextorsión, o el acceso a contenidos inadecuados.

De hecho, “casi la mitad de los y las jóvenes han visto en el último año lugares en internet en los que había mensajes de odio hacia individuos o colectivos (por raza, sexo o género, religión, ideología, etc.) (48,9%) y sitios web en los que se daban recomendaciones para estar extremadamente delgado/a (45,2%). En menor medida, pero con porcentajes reseñables, han visto sitios online en los que se muestran maneras de hacer daño a otras personas (31,9%) o maneras de autolesionarse o suicidarse (22,1%)”. Son cifras que han aumentado considerablemente respecto a datos de 2018 recogidas por Ignacio Megías Quirós en el estudio ‘Desde el lado oscuro de los hábitos tecnológicos: riesgos asociados a los usos juveniles de las TIC’.

Presencia y acompañamiento

Otro dato preocupante extraído del informe de UNICEF sobre el Impacto de la Tecnología en la Adolescencia es que se identifica “una falta de presencia y acompañamiento por parte de las familias en la vida de los adolescentes, lo cual les lleva a buscar compañía y apoyo en Internet y las redes sociales”. El estudio de Megías apunta en la misma dirección: “Cuando se tienen problemas con internet o el uso de dispositivos tecnológicos, principalmente acuden a las amistades (27,5%), seguido a cierta distancia de la pareja (18,9%). Más atrás quedarían familiares y docentes. Un 18,9% resuelve los problemas por su cuenta”.

¿Qué podemos hacer?

No hay duda de que las redes sociales pueden ser una herramienta poderosa para la conexión, la comunicación e incluso el aprendizaje. Sin embargo, es fundamental ser consciente de los riesgos que conllevan y tomar las medidas necesarias para proteger la salud mental de los adolescentes. La educación, el diálogo y la responsabilidad compartida entre familias, educadores y jóvenes son claves para encontrar un equilibrio en el uso de estas plataformas, aprovechando sus beneficios y minimizando sus riesgos.

Es imprescindible, por tanto, fomentar un diálogo abierto y honesto entre adultos de referencia y adolescentes sobre el uso de estas plataformas, creando un entorno donde los jóvenes se sientan cómodos para hablar sobre sus experiencias, tanto positivas como negativas, y donde puedan recibir el apoyo y la orientación que necesitan. Así lo considera también el equipo de ETIC, el programa educativo de Fundación Diario de Navarra que busca que los niños y niñas aprendan a convivir y relacionarse en el mundo digital: “Creemos que es muy importante que las familias hablen, escuchen, dialoguen sobre aspectos del mundo digital para prevenir este tipo de situaciones, saber actuar o pedir ayuda sin sentirse juzgados”.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora