Amistoso

El show de Sergio Herrera en Zubieta

En un amistoso a puerta cerrada y con medio centenar de compromisos en la grada, el guardameta de Osasuna centró todos los sonidos

Sergio Herrera fue el capitán de Osasuna en Zubieta
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Sergio Herrera fue el capitán de Osasuna en Zubieta
Sergio Herrera fue el capitán de Osasuna en Zubieta

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Borja Bernarte

Publicado el 01/08/2024 a las 05:00

O lo amas. O lo odias. Sergio Herrera es ese futbolista que todo el mundo quisiera tener como compañero de equipo. O no. Nunca se sabe. O agradeces las continuas órdenes y los ánimos desde el fondo del césped o aborreces de su tono de voz. Es el loco favorito de la afición de Osasuna y un buen tipo que cada partido te deja varias acciones que suelen ser captadas por la cámara de televisión de turno. Además de paradas salvadoras, que es para lo que se le fichó. Su carisma no pasa desapercibido en estadios con las gradas llenas, ni tampoco se pasó por alto este miércoles en Zubieta.

Fue un test íntimo, sin público por las obras en las instalaciones de la Real Sociedad. Una decena de periodistas y otros tantos compromisos de ambos clubes como directivas y familiares. Un contexto, por tanto, de silencio donde se puede escuchar hasta un estornudo en la banda contraria. El pitido inicial dio comienzo al partido, pero también al show de Sergio Herrera. “Vamos equipo, buenos duelos. Que se note ese cambio”. “Moncayola, derecha”. La garganta ya había entrado a tono para el primer grito fuerte: “Hablar con Moncayola que solo le hablo yo. No os oigo”. Dos frases contundentes dirigidas a sus compañeros a los que también pide “personalidad” y les exige que “en este córner no nos rematan”.

Porque si habla Sergio Herrera el resto le obedece. En una acción de estrategia un grito del portero cambió el plan. “Lucas suelta el balón que va a golpear Catena”. Ordeno y mando. Son los sonidos de un amistoso. Cuando hay peligro del rival el balón debe volver a “casa” lo antes posible. Que Iker Muñoz se queda tendido en el suelo por un fuerte pisotón, el ayer capitán pide agua a los servicios médicos para todos sus compañeros. El rojillo también sirve de reloj: “Quedan cinco minutos. Hay que activarse”. No te creas que solo habla con sus compañeros más cercanos. Que se lo digan a Arnaiz en un ataque: “A por él, a por él”. A Herrera, como a todos, le gusta que los jugadores encaren. Como para no querer al loco.

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