Conference League
Sanción en diferido: una vía que puede salvar a Osasuna
La UEFA impuso en 2013 al Steaua de Bucarest un castigo congelado por amaños durante un periodo de prueba de 5 años


Publicado el 13/06/2023 a las 06:00
¿Será Osasuna sancionado y se quedará sin poder jugar la Conference League? Todo rojillo sigue preocupado por la incertidumbre generada desde el miércoles pasado, día en que la UEFA comunicó al club que tenía “dudas” de su admisión al comprobar, según informaciones recogidas, que hubo casos de amaños en el pasado, en concreto en 2014.
Mientras la entidad arma su defensa para enviar la documentación hasta la sede suiza en Nyon, ha surgido un antecedente que puede arrojar luz en el supuesto de que Osasuna reciba un castigo, siempre con la cautela de saber que la UEFA es una entidad privada que se rige por sus normas. Se trata de un caso que al menos sirve para alimentar la esperanza de ver a los rojillos disputando el playoff previo a la fase de grupos los dos últimos jueves de agosto.
Ocurrió con una decisión que la UEFA adoptó en 2013 con el Steaua de Bucarest, al que impuso un castigo por un amaño que no le impidió jugar en Europa. El Órgano de Control y Disciplina tuvo en cuenta “ciertas circunstancias atenuantes” y optó por una sanción en diferido. Es decir, se cumpliría en caso de reincidir durante un periodo de prueba. “El Steaua no es elegible para participar en una competición de clubes de la UEFA. Esta sanción se difiere por un periodo de prueba de cinco años”, comunicaba el organismo. Es una vía que tiene en cuenta Osasuna en sus argumentos.
Esta posibilidad ya era colocada sobre la mesa por el abogado pamplonés Miguel Troncoso, experto en derecho europeo. “Si la UEFA aplica una sanción de exclusión, hay una posibilidad que prevé su reglamento y es que haya una suspensión de la aplicación de la sanción. Es decir, yo te impongo una sanción pero no la aplico si en un tiempo determinado no reincides”.
LO QUE PASÓ EN RUMANÍA
¿Qué pasó con el club rumano? Los hechos se remontan a 2008, cuando la Federación del país inició una investigación sobre el Steaua y la Universidad de Cluj. A ambos ya les habían descontado puntos, toda vez que la fiscalía anticorrupción de Rumania llevara a cabo una investigación penal. Gigi Becali, propietario del Steaua, había ofrecido 1,7 millones a un tercero para ganar al CFR Cluj, aspirante al título, en la última jornada. La UEFA estuvo al corriente y dictaminó que había que esperar a una decisión final con los procedimientos disciplinarios en Rumania. Se le llamó el caso maleta.
Becali fue condenado a tres años de prisión. A comienzos de junio de 2013, la UEFA abría el expediente sobre la admisión para participar en sus competiciones, la misma situación que Osasuna ahora. El 25 de junio hubo fallo. La UEFA, viendo “ciertas circunstancias atenuantes”, declaraba al Steaua como no elegible para sus competiciones. Sin embargo, le congeló la sanción comprobando durante cinco años que no era reincidente. Ese curso 2013-14 participó en la Champions y llegó a la fase de grupos.
ATENUANTES DE OSASUNA
Osasuna va a pelear para no ser penalizado y en caso de serlo, para que reciba un castigo de esta naturaleza. Como atenuantes, figuran que hayan pasado 9 años de aquel delito de corrupción deportiva de exdirigentes.
Según la sentencia de enero del Tribunal Supremo, el presidente, dos directivos y el gerente se pusieron de acuerdo con dos futbolistas del Betis para pagarles 650.000 euros para que ganaran al Valladolid y perdieran en El Sadar en la última jornada.


El club no obtuvo ningún beneficio deportivo y desde entonces ha subido dos veces a Primera. Además, la directiva que tomó el club en 2014 denunció aquellas salidas de dinero injustificadas tras la confesión grabada de Ángel Vizcay y tomó la decisión de expulsar como socios a los dirigentes que meses antes habían dimitido, los que más adelante fueron investigados, procesados y condenados. Que la justicia no pusiera el foco en Osasuna y sí en estas personas es un argumento que se va a esgrimir, siendo la entidad parte perjudicada y que ejerció de acusación particular por el desfalco.
Las instituciones deportivas tampoco castigaron a Osasuna con algún tipo de multa o castigo en forma de puntos o descenso.
Te puede interesar

LOS CASOS DE LOS TURCOS
En 2013, y de forma paralela en el tiempo al caso del Steaua, la UEFA miraba a Turquía por una trama de partidos amañados que sacudió al país. La UEFA prohibió al Fenerbahçe participar en Europa durante dos años y un tercero en diferido. Al Besiktas le cayó un año.
Aquel caso tuvo máxima relevancia por la cantidad de partidos que estaban bajo la lupa y las decenas de detenciones que hubo entre dirigentes, entrenadores jugadores y empleados. Pasados unos años, se celebró un nuevo juicio que hizo dar un giro de 180 grados por las absoluciones. El Fenerbahçe pide daños y perjuicios.
En Ucrania, el Metalist Kharkiv recibía la sanción echarle de Europa un año por amañar un partido jugado en 2010 contra el Karpati. Se partía de la base que la federación ya había impuesto sanciones.
El Skenderbeu de Albania, el Pobeda de Macedonia y el Ventspis de Letonia son los que han recibido las sanciones más duras hasta la fecha, con diez, ocho y siete años respectivamente. Se investigaron en esas ligas hasta 53 partidos amañados. Son asuntos nada que ver con Osasuna, que peleará con todo por estar en la Conference League.
