Entrevista
Juan Carlos Unzué: "Con momentos así, uno se siente más feliz si cabe"
La ELA no puede con su fortaleza anímica. Siempre le acompaña una palabra positiva o una sonrisa. “Me sale de forma natural”, expresa en una entrevista, agradecido al “cariño” y “respeto” que recibió en El Sadar


Publicado el 13/04/2022 a las 06:00
Desde Barcelona, a media mañana de este martes, 12 de abril, atiende la llamada de este periódico para hablar en clave rojilla después del emotivo homenaje que se ha alojado en su corazón. Desde que anunciara su incurable enfermedad, Juan Carlos Unzué sigue dando lecciones de vida dentro de esa plenitud con momentos únicos como el del domingo.
¿Qué sentimientos tuvo?
Estaba en el túnel y me venían recuerdos bonitos de hace tiempo. El estadio ha cambiado mucho, es verdad. Aquel pasillo de entrada es ahora más cómodo, por suerte para mí ahora en mi silla. Me acordaba de aquellas situaciones estando ahí antes de salir, con esa ilusión de hacer un buen partido, con esa ilusión de tener una buena actuación y con esa ilusión de ganar. El domingo sentía la emoción de ser un día especial. Tengo que reconocerte que volver a pisar el césped después de tantos años y verlo de nuevo con toda la gente aplaudiendo, prácticamente lleno, fue muy emocionante. Un día inolvidable para mí.
Aplausos largos y sinceros. Los aficionados se pusieron en pie. ¿Se daba cuenta?
Sentí cariño y respeto. Es verdad que, por suerte para mí, esos aplausos no eran los primeros. Volvían a aparecer esos momentos tan inolvidables para mí en este Sadar. El día de mi debut de aquel partido contra el Fútbol Club Barcelona o el día de mi despedida delante de toda mi gente. En esas situaciones anteriores, yo había sido capaz de darles algo. Una parada o una buena actuación. Lo mínimo que podía hacer era enviarles todo mi agradecimiento y todo mi cariño.
Salió al terreno de juego con la camiseta de Osasuna. Rojillo total.
¡Hombre claro! Me la había entregado el presidente. También tuvo el detalle el del Alavés con la suya. Qué menos que ponerme la camiseta de Osasuna en ese día tan especial, con ese mensaje de visibilidad a nuestra enfermedad. En el fondo, ese es mi objetivo de vida ahora mismo. Tengo que estar muy agradecido a Osasuna en general, a todas las personas que están ahí dentro. Desde el presidente hasta el director general, Fran Canal, por darme la oportunidad de vivir ese momento. Un día fantástico.


Siempre con una sonrisa.
Es que no me sale otra cosa. Yo digo que mi vida sigue siendo plena hasta hoy mismo. Con días y con momentos como el del domingo, uno siente que está más feliz si cabe. Esta sonrisa me sale de forma natural, ya me conocéis. Transmito lo que siento, es felicidad. Cómo no voy a estar sonriente recibiendo todo ese inmenso cariño y respeto que recibo de la gente en general.
¿Quiénes le acompañaron?
Estaba mi mujer, que quiso venir conmigo hasta el túnel. Le apetecía vivir aquello también. Eso sí, no salió al césped porque es más de estar en segundo plano. Estuvo mi madre, que tiene 95 años. Me hace muy feliz. Ella me vio debutar y me vio retirarme. El domingo también sintió el cariño de toda la gente hacia su hijo. Eso es impagable. De mis seis hermanos, estuvieron cinco en el campo. También cuñados. Y uno de mis hijos, Aitor, el que se pudo escapar. Además, me hizo ilusión que Osasuna en este día tan especial nos diera la posibilidad de que nos acompañasen afectados y gente de las asociaciones de Anela, asociación navarra de afectados de ELA, y de Adela Araba. Se acercaron 10 personas desde Vitoria. Vimos el partido juntos. Me sentí muy arropado.
¿Ve los partidos con ojos entrenador?
Me está costando hacerlo con esa mirada. Sinceramente, ahora me siento más un espectador. Te fijas en cosas, pero me cuesta mantener la atención en el juego. También, cuando lo estoy viendo en televisión. Entiendo que esa mirada de entrenador pasa ahora a un segundo plano. No soy capaz de prestarle toda la atención como lo hacía antes.Pero puedo asegurarte que el fútbol sigue siendo mi pasión.
“Hemos hablado a la mañana antes del partido y le he dicho que hoy jugaba con nosotros”. Eran palabras de Jagoba Arrasate, que llegó a soltar alguna lágrima en el momento del homenaje.
De par de mañana me envió un mensaje y le respondí que estaba preparado, que el sábado a la noche había comido espaguetis por si me ponía de titular en vez de Sergio Herrera (risas). Jagoba estuvo allí, como siempre con su cercanía. Después me pidió también por mediación de Iñaki Ibáñez y Pedro Arozarena, que estaban en el campo, que entrase a hacer el grito de “Osasuna” antes de salir los jugadores al terreno de juego.


Qué momento.
Allí entré y me puse con ellos. Hicimos ese grito todos juntos. Eso me llevó a momentos y a recuerdos fantásticos de hace unos cuantos años. El estadio ha cambiado, pero el sentimiento no. Incluso se acrecienta en mi caso.
Vamos a mediados de octubre. Aquella mañana en Tajonar antes del Villarreal-Osasuna. Ese encuentro impactó por los mensajes que dio a los jugadores. “Cuando estéis mal, acordaos de mí”. El vídeo llegó a los 2,4 millones de visualizaciones.
Fue curioso. Nadie hubiésemos imaginado que aquella propuesta de Jagoba iba a ser tan mediática. Tuvo mucha repercusión. Estoy muy satisfecho de haber elegido bien el tipo de mensaje. Jagoba quería que esta enfermedad tuviera más visibilidad y que los propios jugadores fueran más conscientes de ello. Pero entendí que no era el momento. Si hablaba de la enfermedad no iba a quedar algo positivo antes de un partido. Decidí contarles algunas de mis experiencias y sentimientos. Estoy encantado de que a alguno de ellos le haya podido servir o haber venido a la memoria. Si ha sido así, aquella charla ya mereció la pena.
Su trayectoria deportiva abarcó mucho más que El Sadar, pero ha demostrado que su sentimiento perdura. ¿En dónde ha quedado Osasuna?
He disfrutado mucho de la variedad. Me hubiese costado más la rutina. Muchas veces los cambios incluso los he propiciado yo. He disfrutado mucho de conocer gente diferente, de vivir en espacios diferentes en el país. Eso ha ayudado a que mi mente esté más abierta. Y gracias a ello, que mi familia tenga ese tipo de mentalidad, empezando por nuestros hijos. Eso siempre ha ayudado. Me cuesta poner uno por encima de otro. No es justo. Pero sí que hay algo que nunca me olvidaré. Mis padres, sobre todo mi padre, me dijeron: “Juan Carlos, nunca te puedes olvidar de tus raíces. Cuanto más arriba estés, no te olvides de dónde vienes. En esta vida, Juan Carlos, tienes que ser agradecido”. Estoy agradecido a todos los equipos, pero en Osasuna me he formado como futbolista y como persona. Tres años de juveniles, el año entre el Promesas y el primer equipo y los dos siguientes en el primer equipo hasta el 88. Yo he crecido ahí con esas raíces y esas experiencias de vestuario, de vida, de club. Después, tuve la suerte de retirarme en el equipo de mi tierra. Fue cerrar el círculo perfecto.
¿Está siguiendo a Osasuna como para valorar su temporada?


Sí. No estoy tan atento al día a día, pero lo sigo a través de los medios de comunicación o al ver la mayoría de los partidos por televisión o en el estadio. He seguido la temporada del equipo. Cuando el equipo ascendió a Primera División e incluso algún partido que vi en Segunda, me quedó marcado que vi un gran feeling de la afición con el entrenador. Eso suele ayudar. Los jugadores sienten que el entrenador tiene fuerza. Jagoba se ha ganado esa confianza. De los jugadores y del público. Esto es muy importante.
¿Y a nivel de club?
Tengo que reconocer que conocía muy poco al presidente Sabalza y a Fran Canal. A Braulio, un poco más desde hace unos años. Hay que reconocerles el gran trabajo que están haciendo. Están consiguiendo que después de unos años muy complicados han dado estabilidad. El club transmite de nuevo confianza. A nivel económico están creciendo poco a poco. A esto le añades la capacidad del staff y de los jugadores para mantenerse en Primera. Me ha llamado la atención de Osasuna sus dos rachas complicadas en dos temporadas. La capacidad del staff para no dudar, para seguir trabajado. Y me ha llamado la atención, desgraciadamente no suele ser lo habitual, que el club haya dicho: “Este es nuestro entrenador”. Me acuerdo de unas declaraciones (de Braulio). Se transmitió: “Con él hemos subido y con él iremos hasta final de temporada”. Eso merece que pasara lo que pasó. Que el equipo se salvase y cambiase la dinámica. Se está recogiendo lo que se ha sembrado. Sabemos que el fútbol es temporal para todos. Nadie es eterno. Es verdad que cada año que pase para Jagoba será más difícil gestionar ese mismo vestuario. El mensaje seguirá siendo parecido y a los jugadores, esto lo digo por experiencia propia, cuesta seguir convenciéndoles. Espero que ese momento tarde mucho en llegar.
¿Hay algún jugador de la casa que le guste especialmente?
Aun siendo joven, hay uno que destacaría y que se está consolidando. Es Moncayola. Es un perfil muy navarro, muy de Osasuna. Es un jugador completo. Con buena mentalidad. Capaz de asumir diferentes roles, jugar en diferentes puestos. Los navarros somos unos privilegiados por contar con Tajonar. Si cabe un poco más, los porteros. Osasuna pensó en nosotros hace 40 años para darnos el espacio y el tiempo para poder llegar. No fue casualidad que saliésemos porteros en poco tiempo. Jesús Unanua, Javier López Vallejo... Ahora todo el mundo piensa en ellos y muchas ciudades deportivas tienen su espacio para los porteros.
Usted fue uno de los primeros canteranos de Tajonar. Ahí sigue la base.
Tajonar sigue haciendo un gran trabajo. Hay que complementar esos jugadores con otros que tienen posibilidades de estar en la élite. Si juntásemos a todos los navarros, en Osasuna tendríamos un gran equipo. Pero no hay que olvidar cómo funciona este mundo del fútbol. Uno también quiere ser ambicioso. En un momento dado, si alguien de un rango superior se interesa por ti es normal que todos queramos crecer. La gente lo ha entendido. Es curioso que en una comunidad no demasiado grande siguen saliendo jugadores muy interesantes. Y son jugadores muy completos, con una buena mentalidad aparte de sus cualidades futbolísticas.
Ese campo de porteros donde comenzó su formación como futbolista es una seña de Tajonar nada más entrar.
No creo en las casualidades. Me pude sentir un privilegiado. Primero, por coincidir mi llegada a Osasuna con 15 años con la inauguración de las instalaciones. Pero, sobre todo, porque Osasuna había pensado en nosotros. No solo nos puso ese espacio para trabajar la parte específica, sino que también nos puso una persona,Nemesio Esparza. Sin haber sido portero, hizo un gran trabajo con nosotros. Nos entendió, se ocupó y se preocupó de nosotros en ese crecimiento. Como futbolistas y como personas.
Su agenda de actos sigue repleta.
Gracias a que tengo ayuda de la gente más cercana. De mi mujer la mayor parte, de mis hijos y de mis hermanos cuando estoy en Pamplona. Tengo la suerte de que mi mujer está cerca ahí siempre con ganas de echar una mano para lo que necesita y además con buena cara. Ahora estoy en Barcelona. Nos vinimos después del partido. Ayer al mediodía tenía una charla en Lloret de Mar, comprometida antes del partido de Osasuna. Y ahí lo metimos todo.


Siempre ha sido crítico con los políticos por la falta de ayudas y apoyo a los enfermos de ELA. Ahora, parece que se aprobará una ley para mejorar la calidad de vida de los pacientes. ¿Orgulloso de ello?
De la misma forma que he sido crítico con ellos, ahora tengo que reconocer que esa sensación de ser invisibles ya no está tanta. Nos han escuchado y nos han atendido. De forma unánime, que por desgracia en este país no es hábito, todos aceptaron la proposición de ley. Es verdad que aún no se ha hecho efectiva, pero hemos puesto las bases. Por fin. A partir de ahí, necesitamos que el tiempo para que sea efectiva sea lo más corto posible. Les pediría a los políticos. Saben, y mucha gente también, de la agresividad de esta enfermedad. Es una enfermedad sin cura y con una esperanza media de vida muy corta. No tenemos tiempo que perder. Dentro de que tienen mucho trabajo, les pido que hagan los trámites.
Nos vemos el 6 de julio en el balcón del Ayuntamiento de Pamplona.
Seguro que posiblemente sea el momento más especial de todos los que he vivido. El ambiente sabemos que es difícil de mejorar con tanta gente y con tantas ganas, además este año de venir de donde venimos. Será muy emocionante y, pese no entrenarlo, no me presiona. Al revés. He preferido llegar a los momentos a pecho descubierto y que salga lo que tenga que salir. Es como los penaltis. Los puedes entrenar cada día en Tajonar y vas a mejorar el golpeo y la técnica. Pero ese momento crítico o en ese caso de emoción no se puede entrenar. Hay que llegar allí y vivirlo. Transmitir lo que uno sienta.