Getafe 1-0 Osasuna

Tortazo en el 92

Un Osasuna de nuevo sin colmillo pierde un punto en Getafe

Darío Poveda ganó con solvencia el balón centrado por Damián desde la deracha para marcar el gol de la victoria en el minuto 92
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Darío Poveda ganó con solvencia el balón centrado por Damián desde la deracha para marcar el gol de la victoria en el minuto 92
Darío Poveda ganó con solvencia el balón centrado por Damián desde la deracha para marcar el gol de la victoria en el minuto 92

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Fernando Ciordia

Publicado el 20/12/2021 a las 06:00

A Osasuna se le volvió a poner la cara pálida en el Coliseum, lugar que por su naturaleza no genera demasiadas emociones. El paréntesis de lo que ocurrió contra el Barcelona quedó cerrado este domingo. El equipo volvió a las andadas para seguir con su declive de resultados y ese bache de identidad que preocupa. No es que fuera el peor partido de la temporada ni que el análisis deba mediatizarse por ese gol a última hora de Darío Poveda, un anónimo del fútbol. Sobre el ambiente flota que en estos dos meses se ha generado un bolo en el estómago para encontrar el camino del gol. Esa vía de alegría, velocidad y ambición que siempre ha expuesto este Osasuna de Arrasate ha terminado el año apagada.

En Getafe, contra un rival que sin saber muy bien a qué jugaba demostró más bien pocos argumentos, tan solo hubo una fase en la segunda parte en la que el equipo se despojó de esas ataduras e imprecisiones que parecen maniatarle. No será porque esté ahogado en la clasificación. Este tramo de la temporada permitía asumir unos riesgos para devolver al aficionado esa llama propia que siempre ha enganchado, aunque el Coliseum nunca invita. Osasuna cayó derrotado, quizá no lo mereciera, pero tampoco demostró sus ganas de ir a por el partido. O no lo pareció. Dos ocasiones a la hora del partido (una de ellas iba a ser anulada de ser gol) fueron el espejismo de una imagen gris dentro de un océano de errores de pases. “Sabíamos que era importante sumar aquí”. Lucas Torró no pudo ser más elocuente tras el partido.

Y al final, se escapó el punto, el que iba a sumarse a la colección de empates. Hasta el minuto 83, Arrasate no se había decidido mover el banquillo. Pasaban los minutos. Es verdad que el Getafe no había generado más allá que algunos remates de Enes Ünal de cabeza y disparos lejanos. Era la tarde en que no estaban David García ni Aridane. Examen de altura ante un posible bombardeo. Cuando parecía que el aprobado estaba en el bolsillo, llegó ese centro de Damián sin oposición alguna y un remate de nueve de Poveda, que se anticipó con claridad a Unai García. A Osasuna no le está dando para más. Le tocará reflexionar en las vacaciones navideñas.

POCO FÚTBOL

La hoja de anotaciones prácticamente se quedó en blanco en la primera mitad. Dadas las circunstancias, Jagoba había apostado de inicio por una pareja inédita de dos centrales como Unai García y Juan Cruz. El resto eran los esperados con el triángulo clásico en la medular. Y Chimy en punta, generoso en los esfuerzos, en los saltos y en los choques, pero sin colmillo en el área. Un lanzamiento lejano de Rubén García que puso en aprietos a Soria fue el mejor acercamiento. Ünal avisó dos veces de cabeza. El otro punta, Sandro, se aficionó a protestar desde el suelo.

Parecía que el partido se agitaba tras el descanso. Manu enganchó otro zurdazo desde su casa para poner a prueba al meta azulón. Respondió el Getafe con un misil de Aleña (lo sacó Herrera) y un nuevo testarazo de Enes Ünal fuera. A Osasuna le llegaba su momento de dar el paso al frente que pedía este partido áspero, poco atractivo y un oponente que no exigía. Sus dos zarpazos no fueron certeros. Era el minuto 65. El Chimy mandó la pelota por encima del larguero en franca posición después de que Barja y Rubén no atinaran. El de Noáin volvió a fallar en la siguiente ante Soria, aunque la jugada venía de una falta clara.

Osasuna se quedó atascado hasta el final. Sin creación arriba y tropezando en sus intentos de ataque. No hubo desde la banda intención de mover el avispero. Las botas de Javi Martínez casi ni se mancharon en el Coliseum. Sorprende que tenga tan poca presencia cuando a este equipo le faltan ideas para llegar al área.

El caso es que el empate acabó volando. El Getafe nunca dio la sensación de ser superior, pero amagaba y terminó pegando. El centro de la derecha fue a la cabeza de Poveda, más rápido en el movimiento. Era el minuto 92. Duele más así. Se ha invertido la tendencia. ¿Se acuerdan cuando Osasuna ganaba fuera de casa y en los minutos finales?

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