Balonmano
El ejemplo de Larry Bird y los Celtics de 1984, ayuda motivadora para el Helvetia Anaitasuna
Quique Domínguez aludió a la leyenda de la NBA, su filosofía del colectivo y su "descomunal ética de trabajo" para arengar a sus jugadores en la charla previa al encuentro en el que los navarros acabaron ganando al Cangas (32-29)
Actualizado el 04/03/2024 a las 19:10
"Cuando te trituran, cuando estás mal, cuando algo te escuece... lo primero es aprender, ponerse en marcha, tener mucho valor, coraje y ponerle corazón. Y lo segundo es hacerlo, sin miedo, convencidos, salir a la pista y hacerlo". Quique Domínguez, entrenador de Helvetia Anaitasuna, apeló a una "leyenda de verdad" del deporte como Larry Bird y los Boston Celtics de 1984, cuando dieron la vuelta a la final de la NBA frente a Los Angeles Lakers de 'Magic' Johnson, para arengar este pasado domingo, 3 de marzo, a sus jugadores y pedirles que, pese a la dolorosa derrota sufrida la semana anterior frente al Ademar de León (38-23), fuesen valientes, peleasen contra "el miedo al fracaso y el miedo al error", confiasen en el colectivo y actuasen en el duelo frente al Cangas de la Liga Plenitude Asobal, "sabiendo bien" lo que querían y "teniendo muy claros los objetivos".
Una charla de casi 15 minutos -compartida públicamente por el preparador físico Javier Angulo- con la que el técnico pontevedrés, trabajador incansable y minucioso en las tácticas motivacionales y el team building, arengó a los suyos ante un partido "muy importante" y en el que acabaron logrando "dos puntos muy valiosos" con un 32-29 que les permitió romper además una racha de tres partidos sin puntuar y casi tres años sin ganar al conjunto gallego.
"Nos hemos propuesto ser un equipo que cada vez mejore, que cada vez aprenda más, que cada vez haga las cosas un poquito mejor", exponía el técnico a su plantilla una hora antes del duelo en su habitual gimnasio -'MintxoGym'- de Anaitasuna. Y para ello, "hay que aprender de los buenos, de los muy buenos, de los mejores. Si es posible, de las leyendas" continúo, aludiendo entonces a Larry Bird, considerado por muchos como mejor alero de la historia de la NBA, y al espíritu de lucha, trabajo y superación con el que logró impregnar a los Celtics para remontar en 1984 la final a Los Angeles Lakers y hacerse con el título.
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"Si podéis, si tenéis la oportunidad, no dejéis de ver el cuarto, quinto y sexto partido de esa serie. Es descomunal. Un aprendizaje bestial de como se compite después de que te hayan ganado, te hayan machado, te hayan humillado", analizaba Domínguez. "Ese cuarto partido de los Celtics es exactamente lo que tiene que hacer un equipo cuando otro lo ha machacado, le ha triturado, le ha ganado por 33" como hicieron los Lakers, liderados por otra leyenda como 'Magic' Johnson, para poner el 2-1 en esa histórica final. "¡Cómo van a por los rebotes, cómo van a por los balones, cómo pelean...!", añadía, después de que Bird llamase a sus compañeros "a la batalla" tras el tercer partido y dijese que eran "un buen equipo" pero que estaban "jugando sin corazón".
En su proclama también apeló a la forma de ser del jugador de Indiana, un tirador excepcional, y su "descomunal ética de trabajo". "Es una leyenda de las de verdad. Y tiene mucho que enseñarnos", reconocía el técnico del Helvetia, destacando "el sentido de juego colectivo que tenía. No necesitaba los flashes, siempre estaba preparado para jugar. ¡Cómo competía y cuantos pases daba! Instauró en aquel equipo su filosofía de no egoismo", evitando en lo posible el protagonismo propio que su calidad le otorgaba y buscando sin problema el apoyo en el juego de sus compañeros.
Una fuerza del colectivo que, casualidad o no, el Helvetia puso en práctica para imponerse al Cangas en una buena segunda mitad.
