Música
El Navarra Arena se entrega a C. Tangana
El artista brindó un espectáculo marcado por la puesta en escena y el calor del público


Actualizado el 04/09/2022 a las 12:58
Un camarero atiende la barra repleta de licores mientras un cliente charla con él. Hasta aquí todo normal. Pero la escena no es en un restaurante o un bar, sino en un escenario observado por 12.000 personas. Y el cliente no es otro que el artista C. Tangana instantes antes de cantar Llorando en la limo, uno de sus temas más icónicos. Esto y más pudo verse en el concierto de esta noche en el Navarra Arena, un espectáculo que comenzó a las 9.25 y que concluyó a las 22.50.
La puesta en escena estuvo acompañada de un estética que recordaba a un restaurante, como si se tratará de un videoclip; una expresión escénica que ya se ha convertido en la marca insignia de la gira Sin cantar ni afinar Tour.
Junto al artista un equipo de músico compuesto por violinistas, guitarristas, entre otros, que sabían combinarse a la perfección con la voz de C. Tangana y supieron compensar los pitidos de parte del público ante el retraso de 25 minutos. De la mano de canciones como Comerte entera o Ateo, la gente se dejó llevar y se entregó a la música.
C. Tangana llenó el Navarra Arena con un estilo innovador que mezcla distintos géneros musicales, como el flamenco con el pop latino, algo que no ha pasado desapercibido entre sus seguidores. “Cuando sacó el último disco, El Madrileño, me gustó mucho cómo mezclaba el flamenco con otro tipo de música más comercial”, afirmó María Imaz, quien estaba una hora antes de que empezará el concierto en las inmediaciones del edificio. No es la única, también lo ha apreciado su acompañante, Mikel Arrieta, que explica que “ha cambiado mucho el último disco comparándolo con los demás”. Añade que “el sonido no suena igual” y que no “parece el mismo artistata”.
Tal vez sea este sonido “que no suena igual” que provocó el movimiento de buena parte del público que bailaba a ritmo de sus canciones, al punto de levantarse del asiento en la zona de las gradas.
Y fue con canciones como Demasiadas mujeres e Ingobernable que la estructura de la planta 0 de la grada del fondo se movió a ritmo del baile de los asistentes
A lo largo de la noche fueron yendo y viniendo instrumentos, pero también voces flamencas que le dieron ese toque propio del cantante.
También la música latina tuvo su espacio con canciones como Muriendo de envidia que fue acompañada de una bailarina. Y es que el repertorio de C. Tangana recuerda a una fusión de muchos estilos musicales que no deja lugar para las etiquetas.
En los instantes finales del espectáculo, C. Tangana desfiló con todo el equipo despidiéndose con una botella de champagne de un público que le dedicaba una última ovación en un concierto plagado de aplausos, vítores y mucho baile. Este fue el caso de María Crespo, quien salió del concierto muy satisfecha. "Yo creo que aparte de músicos también son un poco actores. Estás todo el rato sin perder ojo y la verdad es que lo he disfrutado un montón", afirmó Crespo.

