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Incidente Cheasapeake-Leonard.

Jefferson se va, gana Madison y resuenan los tambores de guerra (1808)

El presidente Jefferson, hastiado por la escalada de tensión bélica, imitó a George Washington y no se presentó a una tercera reelección, afianzando un precedente que más adelante sería ley

08/09/2020 a las 00:00

FICHA:
Elección presidencial: sexta
Fecha: 4 de noviembre al 7 de diciembre de 1808
Habitantes inscritos: 523.617
Participación: 192.691
Estados: 17
Colegio electoral: 175 votos (88 necesarios)
James Madison: Votos electorales, 122
Charles Pickney: Votos electorales, 47                                                                                                                                                                                                                                      

Thomas Jefferson alcanzó la cúspide de su popularidad en las elecciones de 1804. Como vimos en el capítulo anterior, logró la reelección con una victoria aplastante y lo hizo impulsado por su acertada política exterior. Sin embargo, su segunda legislatura como presidente le resultó menos grata... y, curiosamente, donde no le sonrió la suerte fue en su campo predilecto: los asuntos internacionales.

La situación en Europa se complicaba. El terremoto provocado por la Revolución Francesa había desencadenado una sucesión de guerras, pero después Napoleón había tomado el poder y, lejos de traer la paz, sólo había elevado las apuestas. En 1805 se produjeron dos batallas decisivas; una en el mar y otra en tierra, una ganada por Gran Bretaña y la otra por Francia. Trafalgar y Austerlitz. Gran Bretaña y Francia, los dos archirrivales, comprendieron que no podían derrotar a su rival por completo en una batalla. Francia no podía vencer en el mar y Gran Bretaña no alcanzaba a hacerlo en tierra. Ambos decidieron que para decantar la balanza a su favor necesitaban estrangular la economía del enemigo.

Mientras tanto, Estados Unidos aprovechaba los beneficios de su neutralidad. Comerciaba con todos, saltándose las más o menos laxas restricciones impuestas por los países europeos, y se enriquecía; sobre todo, los comerciantes de los estados del norte. Pero Gran Bretaña y Francia, tras Trafalgar y Austerlitz, apretaron las tuercas a ese comercio semilegal. O al menos lo intentaron, porque solo la Armada británica contaba con los medios para hacerlo: sus barcos dominaban el Atlántico e imponían su ley. De repente la gallina de los huevos de oro estadounidense se esfumó, ante la impotencia de la Administración de Jefferson, y un creciente sentimiento antibritánico germinó en el país americano.

Otro punto contribuyó a aumentar el recelo contra Gran Bretaña: el asunto de la requisa. Esto consistía en el abordaje de barcos estadounidenses por parte de oficiales británicos en busca de desertores de la Royal Navy. En la mayoría de las ocasiones los desertores lo eran de verdad, pero aun así muchos habían obtenido la nacionalidad estadounidense para cuando eran requisados, lo cual afeaba el asunto a ojos de la población. Además, el simple hecho de que sus buques fueran detenidos en alta mar bajo amenaza, abordados y que se llevaran parte de la tripulación suponía una desprecio que dejaba en mal lugar el orgullo americano.

La caldera estuvo a punto de explotar con el incidente entre el USS Cheasapeake y el HMS Leopard (ver La lupa). Jefferson, no obstante, se oponía a la guerra con todas sus fuerzas y trató de calmar las aguas. En el terreno diplomático fracasó, porque Gran Bretaña se mostró inflexible: la guerra contra Napoleón era algo serio, completamente alejado de la "guerra galante" de los siglos anteriores, y la política de Londres se endureció. El presidente de Estados Unidos estaba contra las cuerdas y asediado por el ruido de sables, de modo que intentó un movimiento un tanto desesperado para presionar a Francia y, sobre todo, a Gran Bretaña. En 1807, impulsó la Ley de Embargo ('Embargo Act'), que prohibía todo comercio de su país con Europa. Contaba con que los ingleses todavía necesitaban de los productos norteamericanos, pero aquellos habían extendido sus tentáculos por América del Sur e incluso la India, controlaban los mares a placer y podían prescindir de las importaciones de su antigua colonia. El Embargo fue un fracaso que empobreció todavía más a los comerciantes de Nueva Inglaterra y les indispuso contra el presidente.

Jefferson conservaba sólidos apoyos en el sur, tradicional vivero de votos del Partido Demócrata-Republicano. Si hubiera querido, podría haberse presentado a una nueva reelección y hubiera ganado, convirtiéndose en el primer hombre en presidir Estados Unidos durante tres legislaturas. Sin embargo, decidió echarse a un lado, igual que había hecho George Washington años antes, y afianzó un precedente por el que nadie podría ser presidente más de ocho años. En el futuro, esta norma se convertiría en ley (Enmienda XXII).

Que la situación ya no eran tan idílica como en 1804 tuvo su reflejo en el modo en que el Partido Demócrata-Republicano eligió a sus candidatos. James Madison, secretario de Estado en el Gabinete de Jefferson, se presentaba como su delfín. No en vano, el cargo que había desempeñado los cuatro años anteriores se consideraba el trampolín ideal para el asalto a la presidencia. Además, procedía de Virginia (igual que Jefferson, y que Adams y Washington). La situación económica, empero, había alimentado los recelos de los estados del norte respecto del sur y la unidad de los partidos se había resentido. La facción norteña del Partido Demócrata-Republicano apoyó al gobernador George Clinton en oposición a Madison. También, aunque con menos peso, había desafectos a Jefferson y a Madison en el sur y estos preferían a James Monroe -el hombre que había negociado en París la compra de Luisiana-. Finalmente, los tres compitieron en un caucus (ver Glosario) que deparó la victoria de Madison: él sería candidato a presidente, mientras Clinton optaría a la vicepresidencia. Monroe debería esperar a que su momento llegara (lo cual sucedió de hecho más adelante). Esta pugna dejó heridas abiertas en las filas Demócrata-Republicanas.

Por su parte, el Partido Federalista recordaba vivamente que había sido barrido en 1804 y solo optaba a mejorar sus resultados. No podía aspirar a ganar. Presentó de nuevo el combo Charles Pinckney-Rufus King, quizá como premio al sapo que se habían tragado cuatro años antes.

Lo cierto es que los comicios resultaron más igualados que los anteriores, pero claramente favorables al Partido Demócrata-Republicano: Madison logró 122 votos electorales y Pinckney se quedó con 44. No obstante, el desglose de los votos por estados dejó claro que las diferencias entre el norte y el sur se estaban ampliando. El Partido Federalista había ganado en Connecticut, Delaware, New Hampshire, Massachussets  y Rhode Island, pero el sur seguía siendo férreamente fiel a Jefferson y cualesquiera que fueran sus sucesores. El caldo de cultivo que en el futuro llevaría al país a la guerra civil comenzaba a cocinarse a fuego lento...

La lupa: el incidente Chesapeake-Leopard

La captura del barco francés L'Insurgente protagonizó "La lupa" en el reportaje correspondiente a las elecciones de 1800. No en vano, en su momento fue considerado un hecho capital y convirtió a la Armada norteamericana en motivo de orgullo para toda la nación. Esta institución incrementó aun más su prestigio en los años siguientes enfrentándose a los piratas berberiscos en el Mediterráneo, de manera que en un tiempo récord pasó a abanderar el honor del país. Como ya se señaló en capítulos anteriores, la época era propicia para ello. Los enfrentamientos navales gozaban entonces de un halo épico, que por ejemplo el escritor Patrick O'Brian supo trasladar al papel en su serie sobre el capitán Jack Aubrey y el cirujano Stephen Maturin. 

En este contexto se enmarcó el incidente Chesapeake-Leopard. Corría el año 1807 y la tensión entre Gran Bretaña y Estados Unidos amenazaba con desatar una contienda. El embargo comercial y la requisa eran los principales puntos de desencuentro y, por tanto, las fricciones se extremaban en el mar. El 22 de junio, el barco de línea HMS Leopard y la fragata USS Chesapeake se enzarzaron en una escaramuza. El barco inglés buscaba desertores de la Royal Navy en el buque estadounidense y persiguió, atacó y abordó a su presa para encontrarlos. Tres tripulantes del Chesapeake murieron en la lucha y otros cuatro (Daniel Martin, John Strachan, William Ware y Jenkin Ratford) fueron trasladados al Leopard, acusados de deserción y colgados.

El pobre desempeño del Chesapeake y su impotencia para impedir el abordaje hirieron los sentimientos estadounidenses. Una ola de indignación en contra de Gran Bretaña se extendió por el país. Sin embargo, el presidente Jefferson rehusó tomar medidas drásticas. Primero, intentó arrancar a los británicos algún tipo de disculpa simbólica, pero ni siquiera eso consiguió. Al final, el Congreso aprobó la Ley de Embargo de 1807, que solo sirvió para dañar la propia economía del país y el prestigio de su máximo representante.

Glosario

"CAUCUS": El término caucus no tiene ni un origen definido ni un significado unívoco. Sobre el origen, algunas teorías apuntan al latín; otras al algonquino, un idioma amerindio. Sí hay mayor consenso a la hora de determinar que se empezó a utilizar en las antiguas colonias británicas de América del Norte en algún momento a lo largo del siglo XVIII y siempre relacionado con distintos procesos de elección. Y quizá por eso se conjetura que su significado original podría ser tanto "vasija", un elemento casi indispensable para recolectar votos, como "consejo".

Actualmente, caucus define en Estados Unidos a cualquier reunión de miembros de una organización política para diseñar una estrategia o nominar candidatos para un puesto concreto. Sin embargo, el uso más conocido y que, precisamente, se popularizó a principios del siglo XIX refiere al proceso de selección, por parte de los partidos norteamericanos, de sus candidatos a la presidencia del país.

 

 

 

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