Turismo emocional

Juan Manuel Ojembarrena

Publicado el 14/08/2022 a las 08:20

Existe el llamado “Síndrome de Stendhal“, descrito por un novelista francés a caballo entre Romanticismo y el Realismo del siglo XIX, que lo vivió y contó ante las maravillas de Florencia. Se trata de un estado de ánimo que causa en el espectador una reacción psicosomática ante la contemplación de la belleza artística. Y sin que haga falta sentir palpitaciones, arritmias ni mareos, no son pocas las personas que sienten algo semejante cuando ven lugares que, por muy diferentes motivos (históricos, artísticos), les evocan sensaciones y emociones únicas, muy difíciles de razonar y explicar. En mi caso más reciente bien puede ser pasear por la Soria machadiana, la celtíbera Numancia, el claustro del Monasterio de Silos con su ciprés, la ermita mozárabe de San Baudelio, el teatro romano de Clunia, Tordesillas de la reina Juana o Villalar de los Comuneros.

En Navarra solo tenemos dos espacios declarados Patrimonio de la Humanidad: el Camino y los hayedos, pero he comprobado en los últimos años que cada vez llegan más visitantes de otras comunidades españolas y países europeos que acuden a lugares emblemáticos de nuestra tierra atraídos por circunstancias semejantes. Los encontraremos en los Sanfermines, en el Camino de Santiago y más concretamente en la preciosa ciudad de Estella, en Javier, Leyre, las cuevas de Urdax y Zugarramurdi, ante el Mausoleo de Gayarre en Roncal, y tantos sitios más. Allí se sienten más que simples turistas: son parte de la historia, de los hechos y personajes protagonistas, se emocionan por el tiempo pasado como presente y con las obras artísticas como parte de sí mismos. Qué suerte tenemos con tanto patrimonio que ofrecer a España y al mundo.

Conservemos y promocionemos nuestra riqueza histórica y artística. Hagamos que nuestra Comunidad foral sea mucho más que puntos de visita en Google Maps o Tripadvisor, en una sencilla guía o en carteles informativos. Demos un paso para que nuestra tierra logre un atractivo de primera magnitud, también emocional. Al igual que ahora está de moda el “turismo cinematográfico” que conduce a lugares en los que se han rodado películas y series, seamos más ambiciosos para publicitarnos con un “Navarra, siéntela”.

Juan Manuel Ojembarrena

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