Sobre la Plaza de los Fueros

Paco Monente Zabalza

Publicado el 25/01/2022 a las 07:51

Leo la nota que me envía José Ignacio Palacios Zuasti en la prensa respondiendo a una carta mía sobre la idoneidad legal de los bancos colocados en la Plaza de Los Fueros y parte de la premisa de que lo que quiero es “meterme con el Ayuntamiento y dar leña al mono ….”. Pues de ninguna manera, mi querido amigo. Esa es una afirmación en el vacío y gratuita y, por tanto, un juicio de valor de su propia elaboración que queda fuera de lugar. Esa idea desvaloriza mi escrito al distraer la finalidad principal del mismo que no es otro que la guerra total contra las barreras arquitectónicas. Esa sí que es mi intención y puedo afirmarlo con toda la fuerza pues observo cada vez más incumplimientos y cierta dejadez en el cumplimiento de la legalidad vigente en sus pequeños detalles. Ya no se cometen grandes desatinos y por eso tal vez nos parece que actuamos de la mejor manera pero nos queda mucho que mejorar. Cuesta a los sectores y personas interesadas en el tema un esfuerzo enorme conseguir que se dicten leyes y que éstas tengan un contenido real y cumplible lejos de las grandes afirmaciones en las cuales podemos estar de acuerdo pero que no se cumplen ni se pueden cumplir. Afirmaciones que se declaran con solemnidad sin medidas exigibles claras y concretas: que se imponga la accesibilidad universal, que se integre todo el mundo en las actividades de la sociedad sin que ello dependa de las condiciones físicas, psíquicas o ambientales... Es como pedir que seamos buenos y felices por decreto pero no nos dicen cómo conseguir eso. Enumeración meramente declarativa de deseos que sabemos son imposibles.

Estoy harto de leyes inútiles con declaraciones grandilocuentes que se parecen a las esculturas de humo del escultor del libro Gog de Giovani Papini, esculturas que desaparecen según se van haciendo. Esta idea me tiene loco. Pues bien, desde hace muchos años una serie de personas hemos intentado que las leyes sean prácticas y posibles de ser implementadas y hemos intervenido en ellas aportando un montón de horas de dedicación que ni te puedes imaginar. Si las leyes no son fáciles de llevar a la práctica de poco van a servir y de ahí el esfuerzo de concretar.

Espero que no le parezca un objetivo menor esa lucha contra las barreras arquitectónicas en la que pienso seguir mientras pueda. Y respecto al fondo de su respuesta sobre si los bancos están dotados de apoya-brazos o no, diré que me decidí a escribir la nota al recibir el aviso de una persona muy de mi confianza, hacer una foto sin esos apoya brazos y ver en la prensa la foto de los bancos colocados. Efectivamente, tiene razón y los apoyabrazos existen y no sé de dónde ni cómo me vino la equivocación. Tal vez tenga que pasarme por el oculista. De todas formas, ésta polémica puede ayudar, gracias a su carta, a convencer más si cabe a todo el mundo interesado en el tema de que pongan un cuidado extremo en el cumplimiento de la legislación sobre accesibilidad hasta en sus detalles menores. En esta ocasión se ha cumplido pero sirve el escrito de llamada de atención sobre los cientos de bancos colocados en toda la ciudad sin sus obligatorios apoyabrazos. Si mi reivindicación no se puede aplicar a los bancos de la Plaza de los Fueros sirve y es muy oportuna para los del resto de la ciudad.

Paco Monente Zabalza

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