La ganadería en Navarra
Publicado el 25/01/2022 a las 07:53
En esta carta expongo los comentarios que me surgen tras la lectura del artículo “Ganadería intensiva, extensiva y macrogranjas” publicado en la página de Opinión de Diario de Navarra del domingo. En él se recogen las opiniones de dos ganaderos que representan a los dos sindicatos agrarios mayoritarios en Navarra y las presentan como enfrentadas (a favor/en contra) con lo que estoy en total desacuerdo. Conozco bien a estas dos personas y sé que son cabales y de gran calidad humana y profesional. En los últimos 40 años he tenido la fortuna de trabajar con un gran número de ganaderos navarros, fundamentalmente de vacuno, ovino y equino, y puedo constatar que los objetivos con los que desarrollan su actividad, de forma generalizada, son los de obtener por su trabajo una remuneración suficiente, por supuesto, equiparable a los de cualquiera otra actividad económica. Y hacerlo de una forma respetuosa con su entorno ya que, como afirma Fermín, les va en ello su existencia y continuidad. Ambos ganaderos defienden la explotación familiar como estrategia para generar actividad económica en el entorno rural y vertebrar la población en el territorio, así como mantener conocimientos, costumbres y tradiciones de gran valor etnográfico. Igualmente apuestan por una actividad ganadera ligada a la base territorial, produciendo alimentos para el ganado y manteniendo la fertilidad de los suelos con la reutilización de los recursos orgánicos generados por el ganado como fertilizante, estableciendo un ciclo virtuoso que es ejemplo de economía circular. Y todo ello con criterios de sostenibilidad, manteniendo paisajes y ecosistemas, preservando aguas superficiales y subterráneas, reduciendo el riesgo de incendios catastróficos y potenciando en muchos casos el papel del suelo como sumidero de carbono. Están sometidos y cumplen una legislación rigurosa que garantiza el bienestar de su ganado y la calidad y seguridad de los alimentos que producen. Ambos defienden también la formación e información de la población a todos los niveles como medio para el mantenimiento de la actividad ganadera que de otra forma puede entrar en un declive irreversible. Nuestros hábitos de consumo y decisiones de compra de alimentos son la clave para la consecución de estos objetivos.
Jesús Mª Mangado Urdániz