Activar Notificaciones

×

Su navegador tiene las notificaciones bloqueadas. Para obtener mas informacion sobre como desbloquear las notificaciones pulse sobre el enlace de mas abajo.

Como desbloquear las notificaciones.

Rutas por Navarra

Rutas por Navarra: Itzaltzu y la cueva de Gartxot

Los paisajes de Itzaltzu, en el valle de Salazar, evocan leyendas antiguas como la de Gartxot, el mítico koblari (trovero) del abad de Orreaga

Vídeo Gartxot
Vídeo Gartxot
Una ruta con leyenda desde Itzaltzu, en el valle de Salazar.
alt
Vídeo Gartxot
  • Conocer Navarra
Actualizada 04/06/2021 a las 17:58

(Reportaje publicado en la revista Conocer Navarra nº 36 con fecha septiembre de 2014. Textos y fotografías de J.A. PERALES)

 

En el pequeño valle de Artoleta, adonde acudían tradicionalmente los vecinos con el ganado, hay un paraje vinculado a la leyenda de Gartxot, el bardo de Izalzu. Una senda circular, que arranca y termina en el pueblo permite recorrer este término legendario situado en las faldas de la sierra de Abodi.

– “Mira las palomas. Ya le llevan trigo a Gartxot”, dijo una chica sentada en la arboleda.

–“¿Cómo sabes eso?”, preguntó el escritor.

–“Son historias que cuentan las abuelas. En verano, cuando sopla Haizegoa (viento sur), las palomas suelen volar hacia la sierra de Abodi. Algunas llevan en sus picos el alimento para el cantor de Izalzu”, añadió la joven.

Esta leyenda fue recogida por Arturo Campión hace aproximadamente un siglo. En ella se basó el escritor navarro, para escribir uno de sus relatos más conocidos: El bardo de Izalzu.

 

UN TROVADOR MEDIEVAL

El cuento fue publicado por primera vez en 1917, y narra la historia de Gartxot, un koblari (trovador) del siglo XII, que prefirió matar a su hijo Mikelot, antes que dejar que se lo llevaran los monjes de Roncesvalles. La historia fue cantada por Benito Lertxundi en los años ochenta. Recientemente, Asisko Urmeneta y Juanjo Elordi han realizado una película de animación basada en aquel relato. Se trata de una historia muy dura, que tiene que ver con la defensa de la cultura indígena de los vascos del Pirineo. El escritor la sitúa cronológicamente en el siglo XI, cuando los monjes franceses de la abadía de Santa Fe de Conques toman posesión de Roncesvalles.

Gartxot, el protagonista, además de cuidar el ganado en Artoleta (monte comunal de Itzaltzu), solía cantar y recitar por los pueblos del entorno, acompañado de un instrumento. De ahí, el nombre de “bardo” con que se alude a su figura (hoy sería quizás más ajustado llamarle kantari o koblari, cantor popular o trovero). Gracias a sus habilidades, se granjeó los favores del abad de Orreaga, quien le ofrece trabajo y lo exime de impuestos.

Vemos entonces a Gartxot hacer de guía para los peregrinos y cantar para los religiosos. A cambio, el abad consigue que su hijo Mikelot, que tenía aun más bella voz que el padre, se quede a vivir con los monjes: quería enseñarle a entonar en latín loas a Carlomagno, como vencedor de los musulmanes.

El conflicto surge un día en que Gartxot y Mikelot cantan juntos, en euskera, una versión distinta sobre la batalla de Roncesvalles: en ésta son los guerreros vascos quienes vencen al rey de los francos. Aquello disgustó tanto a los monjes franceses que Gartxot fue expulsado de la abadía, al tiempo que su hijo quedaba retenido por los monjes.

Tiempo después, el padre se las arregla para liberar a Mikelot , y ambos se refugian en los montes de Itzaltzu. Sin embargo, las autoridades eclesiásticas, ayudadas por el merino, van a buscarles con la intención de llevarse por la fuerza a Mikelot. Al verse incapaz de evitarlo, el padre desesperado coge un trozo de barro y lo mete en la boca de su hijo, causándole la muerte. Gartxot sería condenado a la hoguera, aunque luego su pena fue conmutada por cinco años de encierro “sin otro recurso que la limosna pública”.

La versión de Campión habla de una torre construida en el alto de Elkorreta. En Itzaltzu, por su parte, se cuenta que el bardo fue encarcelado en una especie de gruta. Los vecinos de Izalzu y de Ochagavia decían que las palomas le llevaban granos de trigo en el pico para alimentarlo, y que gracias a ello pudo subsistir un tiempo. Finalmente, sin embargo, el trovero muere en la primavera de 1110, después de haber soportado el duro invierno.

 

UNA LEYENDA RENOVADA

Casi cien años después de la publicación del bardo de Izalzu, la figura de Gartxot sigue viva.

Los actuales vecinos de Itzaltzu y del valle de Salazar han descubierto que un hecho legendario ocurrido en el pasado puede convertirse en un recurso turístico, y en un pilar de resistencia cultural frente al despoblamiento. “Aquí, en Itzaltzu, estamos censadas 48 personas, pero en invierno y entre semana, vivimos menos de la mitad”, dice el concejal y empleado de montes de la junta del valle de Salazar, Kike Pascual Juanto. “La ganadería está en declive y apenas hay alternativas más allá del turismo”.

Desde hace unos pocos años, se celebra en enero el día de Gartxot (Itzaltzuko Gartxot Eguna), con actos culturales, que incluyen bailes, comida popular, proyección de documentales, y un recorrido hasta Elkorreta. Asimismo, en la arboleda de Itzaltzu, junto al río Anduña, hay una escultura de madera que rememora la leyenda de Gartxot. Junto a ella, se reúnen en verano los vecinos del pueblo para charlar y contar historias.

“Todavía hoy –comenta un vecino en el corrillo– cuando ulula el Iparra (viento del norte) en la sierra de Abodi, los salacencos creen oír el lamento de un hombre. Algunos dicen que es el bardo de Itzaltzu, que llora y pide perdón a su hijo”.

 

UN RECORRIDO CIRCULAR

La ruta de Gartxot es un recorrido circular que transita por los montes de Izalzu/Itzaltzu y Ochagavía/Otsagabia, y que tiene como destino la cueva donde estuvo recluido el cantor. Podemos iniciar el recorrido en la misma arboleda, que hay junto al río Anduña (790 m.). Allí, junto a la escultura de Gartxot y Mikelot, encontramos un panel con la descripción y un mapa detallado de la ruta.

El primer tramo (de 1,2 km.) discurre por la carretera NA-140 que lleva a Uztárroz/Utztarrotze, y al puerto de Larrau. Dejaremos a la izquierda, la pista correspondiente a la antigua SL-NA66 Betatuberria Osaba, para coger el siguiente camino, junto a unas bordas. Un poste indica claramente el desvío a Elkorreta. A continuación, iniciamos el ascenso por una zona de bosque con abundancia de robles, pinos y arces que crecen en la ladera del monte Goimendi. Al subir, pasaremos por un viejo nido de ametralladoras de la época franquista. Es un vestigio de la denominada línea Gutiérrez (serie de bunkers construidos para prevenir un posible ataque republicano, desde Francia). Al ganar altura iremos viendo cómo se va imponiendo el haya a las otras especies arbóreas. Sin necesidad de coronar la cima de Goimendi (1.131 m.), que queda a unos 200 metros, seguiremos la ruta marcada, y saldremos a un descampado, con una pequeña aska en Krutxea. Pasaremos por la regata de Petranberroa, con pequeños saltos de agua, para continuar a la izquierda hasta la cueva de Elkorreta. Esta última marca el punto culminante del recorrido, ya que se supone que fue aquí donde el bardo de Itzaltzu pasó sus últimos días. La cueva está un barranco de hermosas peñas azuladas desde las que se contempla un luminoso paisaje cubierto de prados.

Tras visitar la cueva –que exige agacharse para entrar– seguimos la señal que indica a Izalzu, para completar el recorrido circular. Pasaremos entonces por una hermosa cascada, y ascenderemos de nuevo hasta los 1.300 metros, antes de bajar al cruce pistas en el collado (1.160 metros). Por último pasaremos por un prado con vacas y ovejas, y volveremos a conectar con el bosque, para volver al pueblo, entrando en él por detrás de la casa numero 22. La mayoría de las personas que hacen el recorrido completo (11,3 km) suelen emplear de 3:30 a 3:50 minutos.

 

UN PUEBLO EN LA SOMBRA

El pueblo de Izalzu/Itzaltzu surgió en torno al monasterio de San Salvador y San Miguel Arcángel. El actual término municipal corresponde a las propiedades de aquel cenobio dependiente del monasterio de Leyre en el siglo XI. Fue en el siglo XVI cuando, tras la marcha de los monjes, el pueblo se convierte en villa, y se integra en la comunidad del valle de Salazar. A pesar de ello, Leyre conservó la parroquia de Izalzu hasta la desamortización de Mendizábal, en el siglo XIX.

El topónimo Itzaltzu –del vasco itzal (sombra), acompañado del sufijo abundancial (t)zu– significa “lugar sombrío”. En un documento del siglo XI, aparece escrito Isisuloa (la hondonada de los abetos): del vasco izei (abeto) y zuloa (el agujero, o la hondonada). Ambas interpretaciones describen el carácter boscoso, húmedo y sombrío del pueblo.

En Itzaltzu, las condiciones de vida son extremas en invierno, con nieve y mal tiempo. Sin embargo, en otoño y verano, resulta atractivo por la frescura del entorno y la belleza del bosque circundante.

 

DOS CALLES

Situado a tres kilómetros de Ochagavía/Otsagabia, el casco urbano de Itzaltzu está atravesado por la carretera que sube al puerto de Larrau/ Larrañe (1.560 m.), en medio de un desfiladero abierto por el río Anduña. En el núcleo, que parece a punto de ser fagocitado por el bosque, se distinguen dos zonas, conectadas por un viejo puente de piedra. La zona de arriba, de pronunciada pendiente, está articulada por la calle Irigoyen, que ofrece una vista sobre los tejados de la villa. En la zona de abajo, en torno a la calle de San José, se encuentran la iglesia de San Salvador, el frontón, la Sociedad Elkartea, y la arboleda. Esta última es el lugar de reunión de los vecinos, sobre todo en verano. Allí, bajo la sombra de los plataneros, y a la orilla del río, juegan los niños y charlan los mayores. A veces, estos cuentan historias del pasado reciente de la localidad.

Antiguamente, casi todas las casas vivían de la ganadería, del cultivo de la patata, y de la explotación del bosque. En invierno, según dicen, los hombres bajaban con el ganado a las Bardenas o a los Monegros, y el verano lo pasaban en las bordas de Artoleta, donde se encuentra la cueva de Gartxot.

También aprovechaban los vecinos el trabajo en los bosques situados en las faldas de la sierra de Abodi, o de los montes que rodean el Pico de Ori.

 

HISTORIAS DE LA FRONTERA

Esta zona próxima a la selva de Irati forma parte del comunal del valle de Salazar. Dada su fragosidad y condición fronteriza, esta fue una zona propicia para la actuación de los mugalaris. Por aquí anduvo la guerrilla antifranquista, conocida como el Maquis. Como vestigio material de aquellos episodios de la posguerra, queda un nido de ametralladoras de la línea Gutierrez, que puede verse todavía en los tramos iniciales de la ruta de Gartxot. Aquel bunker, como otros muchos que salpican la zona fronteriza, evidencia el temor de Franco a una eventual penetración militar republicana desde Francia.

En el primer tercio del siglo XX, Itzatzu llegó a tener 193 habitantes, pero con la industrialización, la población quedó reducida a una cuarta parte. Hoy cuenta con 48 habitantes censados, aunque sólo la mitad reside aquí durante el invierno. Frente declive de la agroganadería y de la explotación forestal, hoy emerge el turismo rural como el principal sector económico.

El reconocimiento y puesta en valor de los recursos ambientales y paisajísticos del municipio, como la senda de Gartxot, supone para muchos vecinos una apuesta por la supervivencia económica y cultural del municipio.

 

ARTURO CAMPIÓN (1854-1937)

Arturo Campión fue un abogado, político y escritor navarro que realizó su obra a caballo entre los siglos XIX y XX. Hoy se le recuerda sobre todo por su defensa de la lengua y culturas vascas. Además de algunos ensayos interesantes, escribió varias novelas (entre estas, La bella Easo y Blancos y Negros) y algunas narraciones cortas basadas o inspiradas en tradiciones y leyendas del Pirineo Occidental. Este es el caso de El tamborilero de Erraondo, o de El bardo de Izalzu. En ambos casos, el escritor proyecta una visión pesimista del futuro de la cultura vasca.

 

VALLE DE ARTOLETA

En la falda meridional de la sierra de Abodi, hay un lugar donde los vecinos de Itzaltzu, solían pasar el verano con el ganado. Se trata del pequeño valle de Artoleta, llamado así por las chabolas de ovejas que antaño salpicaban este lugar. Hoy, con la ganadería en declive, el lugar ha ido perdiendo el uso ganadero que antaño tuvo. La leyenda de Gartxot ha conseguido animarlo de nuevo con la presencia de turistas y montañeros. El ascenso hasta la cueva de Elkorreta es en realidad un viaje por el comunal de Itzaltzu. A diferencia del sombrío y húmedo desfiladero del río Anduña, donde se asienta el pueblo, este es un lugar ventilado y luminoso, situado en las faldas de la sierra de Abodi.

 

EL RÍO ANDUÑA: REGATAS Y CASCADAS

El río Anduña atraviesa el casco urbano de Itzaltzu, antes de juntarse con el río Salazar en Ochagavía/Otsagabia. Su caudal procede de varias regatas procedentes de las cumbres cercanas de Abodi y de Ori. Algunas de ellas, como la de Petranberroa, en la ruta de Gartxot, ofrecen bonitos saltos de agua. Más impresionantes aunque también de más difícil acceso, son las cascadas de las regatas Andrilla, Lauzapea y Compains. Estas regatas, como la del Infierno, con la que se juntan aquellas antes de llegar al pueblo, pertenecen también al término municipal de Itzatzu, pero se encuentran al otro lado, en la falda oeste del Pico de Ori.

La regata de Andrilla tiene saltos de agua de más de 20 metros de altura. Y su entorno, alberga curiosas leyendas. Se dice por ejemplo que aquí no cantan los pájaros, y que a la sombra de un tejo monumental que hay en la zona, se percibe a veces un pútrido olor que los hombres de antaño atribuían al fantasma de una reina.

También se dice que la regata de Andrilla recibe el nombre del vasco Andreila (“la mujer muerta”, en euskera). Este hidrónimo se ha relacionado con la leyenda de Juana III de Albret (1528-1572) la reina protestante que gobernó al otro lado de la muga, después de la conquista y separación de las dos Navarras. Aquella reina murió envenenada en París y nunca se supo dónde está enterrada.

Antaño, los viejos de Itzaltzu contaban que cuando sopla el viento sur (Haize egoa), un cortejo de hadas y de brujas recorre el bosque portando el sudario de la citada reina. Entonces, los hombres se esconden en sus casas, y evitan entrar en estos parajes “por donde vaga la mujer muerta”.

Probablemente, estas leyendas –como los hidrónimos citados (Infierno, Andrilla, Lauzapea…)– tengan que ver con lo intrincado e inaccesible de esta zona selvática. Antiguamente –recuerdan en el pueblo– los vecinos de Itzaltzu remontaban hasta aquí con caballerías por una senda paralela a la regata, pero hoy el bosque se ha cerrado de tal modo, que es difícil andar fuera del propio lecho del río.

 

 

GUÍA PRÁCTICA

 

 

CÓMO LLEGAR

  • Itzaltzu/Izalzu es el más septentrional de los pueblos del valle de Salazar. Se encuentra a 88 kilómetros de Pamplona, y a tres de Ochagavía/Otsagabia. Podemos ir por la autovía A-21 (Pamplona–Jaca) hasta Lumbier, y coger aquí la carretera NA–178, que enlaza con Navascués y atraviesa el valle de Salazar por la carretera NA-2011, hasta el mismo pueblo de Itzaltzu.

QUÉ HACER

  • En la arboleda, situada en el centro del casco urbano, junto al río Anduña, hay un templete con una escultura en madera dedicada a Gartxot y Mikelot. Junto a esta, encontramos un panel con una descripción y un mapa del recorrido.
  • La cueva de Gartxot se encuentra en el alto de Elkorreta, situado en la falda meridional de la sierra de Abodi. El ayuntamiento ha preparado una ruta circular de unos 11 kilómetros que, partiendo del pueblo, atraviesa los montes comunales para volver al casco urbano.
  • Además de la ruta de Gartxot, el término de Itzaltzu ofrece otros itinerarios montañeros interesantes. Desde Itzaltzu, se puede subir a la estación de ski situada a 1.599 metros junto a la antigua aduana de Pikatua. Un poco más arriba, se encuentra el puerto de Larrau/Larraina, desde el que se puede ascender al pico de Ori, primer dos mil del Pirineo. También se pueden realizar desde Itzaltzu diversas excursiones por la selva de Irati. Algunas de ellas, transcurre por los tramos inaugurales del río Anduña, afluente del Salazar.

DÓNDE COMER Y DORMIR

En Itzaltzu, se encuentra el hotel-restaurante Besaro, heredero de la antigua fonda de la Fabiana. También hay dos casas rurales. Para más opciones, pueden consultarse los enlaces siguientes:

  • www.valledesalazar.com
  • www.besaro.es

PARA SABER MÁS

  • www.gartxot.com
  • Campión, Arturo (1917): “El Bardo de Izalzu”, en Obras completas de Arturo Campión, Pamplona: Mintzoa, 1983.
  • Track gps: misescapadaspornavarra.com

 

 


 

Te puede interesar

Te puede interesar

Te puede interesar

 

 


Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

Más información
volver arriba
Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE