Turismo rural Navarra
9 pueblos de Navarra con pocos habitantes que merece la pena visitar
Naturaleza y patrimonio se unen para formar un plan de escapada ideal


Actualizado el 18/10/2024 a las 13:49
El turismo de fin de semana es una de las mejores formas de desconectar de la rutina, pasar tiempo con familia o amigos y descubrir lugares nuevos. Para ello no hace falta irse muy lejos, porque en la propia Comunidad foral existen multitud de enclaves que te permitirán disfrutar de la naturaleza y la tranquilidad de los pueblos pequeños. Por si aún estás a tiempo de organizar una escapada improvisada, te proponemos nueve pueblos navarros con pocos habitantes que desde luego merece la pena visitar.
ETXALAR
Ubicado en la comarca de Cinco Villas, este pueblo de poco más de 800 habitantes ofrece un entorno impactante, con sus caserones centenarios y su patrimonio arquitectónico.
Una vez dentro de su casco urbano, nos encontramos una villa noble, muy bien cuidada, en la que disfrutar de una arquitectura popular rica, con ejemplares de amplias dimensiones datados en los siglos XVI y XVII, que se encuentran mayoritariamente en el entorno cercano de la iglesia. Destacan el palacio de Gaztelua, situado sobre el rio Tximista, que llegó a ser casa de armas del reino; la Casa de Cultura, que fue antiguo ayuntamiento; las escuelas nuevas; las casas Iñarrea y Mokorrea o el edificio del nuevo Ayuntamiento.


Por supuesto, no hay que dejar de visitar la iglesia de la Asunción, donde nos sorprenderá la colección de antiguas estelas discoideas. Se trata de monumentos funerarios de piedra labrada, con varios siglos de antigüedad, formados por un pie trapezoidal sobre el que se sujeta un disco con diferentes tallas de símbolos de antiquísimo significado, vinculados a los ritos de la muerte.
EUGI
Eugi y su reflejo en las aguas del embalse del mismo nombre es una estampa de gran belleza que nos invita a relajarnos. Nos encontraremos con una localidad de poco más de 350 habitantes con caserones típicos de la zona de montaña, con sus paredes encaladas, piedra en esquinas, vanos y puertas y entramados de madera.
Un paseo sencillo nos permite recorrer el pueblo a orillas de la lámina de agua del embalse. Además, ascendiendo hacia los bosques de Quinto Real, podremos visitar las ruinas de la antigua Real Fábrica de Armas de Eugi.


GALLIPIENZO
Un pueblo de menos de 100 habitantes que se corresponde con una antigua localidad medieval con carácter defensivo desde donde se puede observar el río Aragón, los Pirineos, la Baja montaña, la ciudad de Sangüesa y el entorno de Ujué.
Una de las atracciones turísticas de este municipio es su famoso mirador. Este dispone de un panel explicativo sobre su historia. Además ofrece la posibilidad de seguir un sendero urbano que recorre los lugares de interés del municipio: el puente románico, los restos del antiguo castillo, el observatorio de aves, la iglesia de San Salvador y la Reserva Natural de Kaparreta, en la que se puede disfrutar de la fuerte presencia de diferentes clases de aves migratorias, buitres y águilas.


ISABA
En el valle del Roncal te sorprenderá Isaba, una localidad en torno a la iglesia de San Cipriano. Esta última es una construcción con aire de fortaleza del siglo XVI que cuenta con una nave de una bóveda de estilo gótico y decoración plateresca en el Retablo mayor.
Otro punto de interés en Isaba es la Casa de la Memoria, un museo con cientos de piezas antiguas que reflejan la identidad roncalesa. En definitiva, esta localidad de poco más de 400 habitantes resulta un destino ideal para visitar.


OCHAGAVÍA
Otra localidad imprescindible que no alcanza los 500 habitantes. Por la belleza de sus casas de piedra, con sus grandes portalones y sus balcones repletos de macetas, la estampa del puente y el río Anduña atravesando el casco urbano, sus calles arremolinadas o la bella ermita de Nuestra Señora de Muslkilda en las alturas de conjunto. Además, en esta localidad podrás visitar el Centro de Interpretación de la Naturaleza donde podrás conocer mejor todo lo que ofrece este rincón de Navarra.
A todo esto se une el hecho de ser la puerta de entrada a uno de los espacios naturales más bellos de Navarra: la Selva de Irati.


UJUÉ
Otro pueblo de postal es Ujué que, con menos de 200 habitantes, presume de sus casonas y del santuario-fortaleza de Santa María de Ujué en lo alto de la colina. Si subes hasta allí también podrás disfrutar de unas vistas espectaculares.


No obstante, no todo va a ser recorrer la Comunidad foral sin descanso. ¿Qué mejor que entrar en calor con unas migas del Pastor en alguno de sus restaurantes? Este plato tradicional típico del oficio pastoril se elabora con unos ingredientes tan básicos como sabrosos: sebo de cordero, pan, ajos, agua y sal. En concreto las de Ujué han sido consideradas por muchos como las mejores migas del pastor del mundo y han alcanzado difusión internacional.
IRACHETA
En el valle de Orba, al sur de Pamplona y situado en la margen derecha del río Leoz, se encuentra el bello hórreo de Iracheta, un pueblo de apenas 50 habitantes. De influencia prerrománica asturiana, se data entre los siglos IX o X. Considerado uno de los más antiguos de España, esta obra románica servía para guardar el grano y protegerlo de la humedad, los ratones y otras plagas. Su robustez le ha permitido perdurar en el tiempo hasta nuestros días.


ZUGARRAMURDI
Esta localidad navarra apenas supera los 200 habitantes. Ubicada en la comarca de Xareta, en la frontera con Francia, guarda en su memoria uno de los autos de fe más famosos de la historia de la brujería. Y ligada a este pasado encontramos en su término dos lugares de visita imprescindibles. En el propio casco urbano, de bellísimos caserones de arquitectura popular, podremos descubrir la historia de aquel proceso en el Museo de las brujas. Pero, sobre todo, no hay que dejar de conocer las cuevas de Zugarramurdi. Un lugar natural, bello en sí mismo, en el que podremos conocer más sobre aquellos famosos ‘akelarres’ e imaginar cómo eran aquellos rituales ‘in situ’.


ARTAIZ
Artaiz, un pequeño municipio de 40 habitantes situado en el valle de Unciti, en la Comunidad foral, atesora uno de los ejemplos del románico rural en Navarra, la Iglesia de San Martín. La sencillez de su construcción revela que esta iglesia de única nave fue iniciada en el siglo XII. Durante la época gótica, fue enriquecida con un conjunto de pintura mural que a día de hoy descansan en el museo de Navarra. Su reproducción, todavía puede ser admirada in situ.
El encanto de esta joya arquitectónica corresponde con su rica y cuidada escultura, en la cual son fáciles de percibir las manos de diferentes artífices. La decoración del tímpano y de los capiteles de la portada muestra motivos vegetales, animales y seres humanos. Mediante los canecillos, es posible apreciar un mundo vivaracho de personajes que han sido tallados con una mayor tosquedad y un claro valor moralizante.


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