Turismo
Qué ver en Navarra en 4 días con niños
Estos son los planes más divertidos para los más pequeños de la casa en una escapada por la Comunidad foral


Actualizado el 07/08/2023 a las 12:22
¿Viajas a Navarra con niños? Estos son los planes más divertidos para los pequeños de la casa a lo largo de un viaje durante 4 días por la Comunidad foral. Naturaleza, historia, entretenimiento y mucha adrenalina te esperan en esta escapada que seguro que recordarás a tu vuelta. ¿Empezamos?
Día 1. Pamplona (ginkana por las murallas, visita a la Plaza de Toros y Taconera) y Castillo de Olite
Arrancamos este periplo por Pamplona, donde se multiplican las propuestas de ocio infantil. ¿Te imaginas una ginkana en las murallas de la ciudad? El Fortín de San Bartolomé, en el corazón de la ciudad, alberga todos los viernes de agosto un juego de una hora donde tendrás que encontrar la maqueta de una torre, una divertida experiencia. También en este mismo lugar, los sábados de ese mes, están programadas visitas guiadas de la mano de un soldado medieval que renace con la llegada de cada visitante.


A un paso de este rincón se encuentra el epicentro de la fiesta de los Sanfermines, la Plaza de Toros, visitable estas fechas. Los niños pueden sentir la emoción de los encierros con una proyección nada más entrar, “torear” en la misma plaza o conocer su trastienda, como los laberínticos corrales o la capilla donde se refugian los toreros antes de su pulso con el toro. Desde allí, se puede hacer un recorrido del encierro a la inversa, hasta los corrales donde cada mañana en San Fermín, a las 8 horas, arranca la carrera más emocionante del día.


Antes de comer en el Casco Viejo de la ciudad, te proponemos varios planes a elegir. Podemos dar un pequeño paseo hasta el Parque de la Taconera, un pulmón verde de la ciudad y el hogar de muchos animales, una especie de zoo gratis y al aire libre que hará las delicias de nuestros niños. Ciervas, ocas, patos, cisnes, ardillas, pavos reales... 281 animales conviven en los fosos del Baluarte de la Taconera ajenos a la mirada de los visitantes. O si te ves con fuerzas, puedes alquilar unas bicicletas y rodar en familia por el Paseo del Arga, una red de caminos junto a las orillas del río que baña la ciudad. Naturaleza y ciclismo es una dupla exitosa que nunca falla con niños.
Precisamente en el Arga, junto al Club Natación, otra cita con buena acogida son los cursos express de kayak. Durante solo dos horas, son una excelente opción para principiantes, que te permiten conocer el piragüismo de una manera lúdica y refrescante en pleno verano aprovechando el bajo caudal del río.
Por último, si viajas a Pamplona en fin de semana, puedes subirte con los más pequeños en los minitrenes del Centro de Interpretación del Ferrocarril y de las Vías Verdes de Trinitarios, el ‘Parque del Tren’. Horario viernes de 18 a 20 h; sábados, de 11.30 a 13.30 y de 18 a 20 h y domingos de 11.30 a 13.30 h. Precios: Adultos 2,50 € (a partir de 14 años), niños 1,50 € (entre 1 y 14 años años) y 1 € (personas con discapacidad). Diversión asegurada entre raíles y túneles, donde los niños finalizarán el viaje con una sonrisa dibujada en su rostro.




Después de comer en la capital navarra tras una intensa mañana, podéis escaparos a Olite, una villa medieval a tan solo media hora de Pamplona. Allí brilla con especial intensidad el Palacio Real, el mayor exponente del patrimonio histórico de Navarra y lugar de visita obligada para toda la familia.
Conviértete en rey por un día, y conoce los secretos que albergan los muros del espectacular lugar a través de visitas teatralizadas que te transportarán a la Edad Media. Conocerás cada rincón del palacio, un castillo de cuento, donde vivieron los reyes Carlos III y Leonor de Trastámara. Serán ellos mismos, encarnados en actores, quienes te cuenten sus lugares favoritos entre leyendas de caballeros y juglares.


Día 2. Descenso en balsas por la Foz de Lumbier, Paseo por la Selva de Irati y estrellas fugaces en la Foz de Arbaiun
En la segunda jornada nos tocará estirar los músculos. A menos de media hora de Pamplona sorprende la Reserva Natural de la Foz de Lumbier, una gran garganta esculpida durante siglos por el curso del río Irati. Es la catedral de las aves rapaces, que sobrevuelan las cretas de sus imponentes paredes. La zona se puede atravesar sin problemas siguiendo las huellas del antiguo tren Irati, un trazado convertido ahora en Vía Verde con túneles incluidos. Explota el lado aventurero de tus hijos con un apasionante descenso en balsas neumáticas por el lugar de la mano de un equipo de guías. La cita para su realización es la base de Nattura situada en el Camping Iturbero de Lumbier (Email: reservas@nattura.com). ¿Te atreves?


Toca ahora reponer fuerzas después de los descensos por el Irati, pero mirando al norte. A media hora en coche llegamos a Ochagavía, la puerta de entrada a la afamada Selva de Irati. Por esta preciosa localidad podemos dar un ligero paseo para disfrutar de los imponentes caserones con el sabor a montaña que desprenden sus calles en piedra. Tras comer allí, es momento de acceder a la Selva de Irati, en un camino serpenteante de más de 20 kilómetros donde el segundo mayor hayedo-abetal de Europa te va atrapando paso a paso.


Llegaremos al bello entorno de las Casas de Irati, con facilidad para aparcar, casetas de información para el visitante, merenderos y restaurante. Allí parten dos excursiones a elegir: La Cascada del Cubo, o el Paseo de los Sentidos SL-NA 61A, ambas de una hora de caminata y para todos los públicos. La primera es prácticamente llana, y la segunda algo más aventurera, puesto que se cruza dos veces el río Urtxuria, que discurre casi seco por verano. Ambas están balizadas para tranquilidad de los despistados. El entorno está dominado por la Virgen de las Nieves, una ermita que jalona una zona donde el verde es el denominador común. Pero no es la única por estos parajes.
Ya de vuelta a Pamplona, al atardecer, pasamos a mitad de camino por otra Foz, que seguramente habremos pasado por alto en la ida. Es la de Arbaiun, otro tesoro de la naturaleza navarra. Cuando se oculte el sol, es el momento de disfrutar de la magia de las estrellas junto con nuestros pequeños, que tras el intenso día, caerán rendidos a buen seguro bajo el embrujo del firmamento. Las perseidas de agosto nos estarán esperando al encuentro, en una zona favorita para los amantes de los astros por su baja contaminación lumínica.
Día 3. Cuevas de Zugarramurdi y Urdax, y visita al Baztan Abentura Park
En la tercera jornada viajaremos desde Pamplona al coqueto Valle de Baztan, y más concretamente a sus cuevas más famosas, Zugarramurdi y Urdax, repletas de misterios en los pueblos que llevan su nombre. En ellas se escondías brujas, que fueron perseguidas por las autoridades por realizar akelarres con el diablo, y contrabandistas, soldados… No en vano, nos encontramos a las puertas de Francia. Allí se respira un halo de misterio en un ejercicio de imaginación para los niños. En ambos pueblos puedes jugar con tus hijos a contar eguzkilores, una flor que cuelga de las puertas de las casas a modo de amuleto contra los malos espíritus. Una protección milenaria que se traspasa de generación en generación.


Por la tarde, de regreso a Pamplona, nos toca soltar adrenalina en Elizondo, la capital del Valle, en el Baztan Abentura Park, es decir, un parque de aventura para grandes y pequeños. Para los más osados, cuenta con un megapéndulo, el salto más grande de Europa (140 metros), además de tirolinas, descenso de cañones, vía ferrata y senderismo. Saca el lado infantil que llevas dentro.
Día 4. La diversión de Sendaviva y la seducción de las Bardenas Reales
En la última jornada, toca desplazarnos al sur de la Comunidad, un paisaje radicalmente opuesto al verde del norte. Las Bardenas Reales son el icono turístico de la zona, un desierto espectacular e inesperado. Algunos lo han bautizado como el Cañón del Colorado, pero en España. Dadas las altas temperaturas que reinan por la zona en verano, conviene dejar la visita para el final del día y refrescarse antes en el Parque de Sendaviva, a las puertas de las Bardenas. Allí se ofrecen planes y atracciones de aventura para toda la familia. Los más atrevidos pueden deslizarse a toda velocidad por una colina superando vertiginosas curvas y emocionantes pendientes. Para aquellos que les atraigan más las alturas, pueden sobrevolar Sendaviva recorriendo más de 650 metros de distancia a más de 70 km/hora de manera individual o en la gran tirolina doble, entre otros. En verano, no te olvides el bañador, porque los toboganes de agua y todo tipo de chorros mantendrán a los pequeños entretenidos y frescos. También cuentan con más de 200 especies de animales de los cinco continentes. No te pierdas la exhibición de aves rapaces, quedarás impresionado, y tus hijos más.
Cuando se esconde el sol, es el momento ideal para adentrarnos ya en las Bardenas Reales a través de la pista asfaltada que parte desde la gasolinera de la salida de Arguedas. La cálida luz del atardecer decora los riscos erosionados de parajes tan visitados y mágicos como el Cabezo de Castildetierra o Pisquerra. Saca la cámara para inmortalizar este momento en uno de los paisajes más salvajes de Navarra y cerrar el broche a una escapada intensa y llena de buenos recuerdos.


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