Selva de Irati en Navarra: descubre las tres ermitas con más encanto
Irati alberga, además de incontables hayas y preciosos rincones naturales, tres pequeños santuarios dignos de ser visitados


Publicado el 28/07/2023 a las 11:03
Fotografiada, recorrida y piropeada hasta la saciedad por turistas y foráneos, la bella Selva de Irati alberga, además de a una inmensidad de hayas y rincones naturales de escándalo, a tres pequeños santuarios que bien merecen una pausa en el camino entre la majestuosidad del bosque para descubrir qué historias esconden estos edificios que el hombre decidió construir al abrigo de tan hermoso paraje. Toma nota, prepara la mochila, cálzate las zapatillas y márcate una interesante excursión veraniega con paradas en:
1. Ermita de Nuestra Señora de Muskilda


A las puertas de la Selva de Irati, la Virgen de Muskilda protege y observa la villa de Ochagavía desde un caprichoso templo románico a 1.025 metros de altura. El santuario, construido en el siglo XII y restaurado a mediados del XVII, esconde una curiosa leyenda: cerca del lugar en el que se levantó la ermita, un pastorcillo de Ochagavía encontró la imagen de la Virgen, guiado por uno de sus toros que escarbaba bajo un roble. La recogió, pero tuvo que abandonarla en el campo porque el ganado se dispersó. Cuando regresó a por ella, ya no estaba, pero halló al toro de nuevo junto al roble donde volvió a encontrar la imagen. Un lugareño que pasaba por el lugar se topó con el pastor y creyó que había robado la talla, por lo que los llevó al pueblo. A la mañana siguiente, pastor y virgen habían desaparecido.
En el exterior, llama la atención la torre con cubierta cónica y tejas de madera que sigue el estilo de las construcciones típicas del valle de Salazar en el que se encuentra. En el interior, aguarda la talla gótica de la Virgen de Muskilda y el Niño, que risueña espera al visitante presidiendo el retablo mayor. Además del templo de tres naves, el recinto del santuario lo completa la casa del ermitaño y la del capellán; todo ello rodeado por una muralla.
Para llegar al santuario, puedes emprender un agradable paseo hasta él a pie u optar por la comodidad del coche. Si no estás muy por la labor de caminar, dirígete con tu vehículo a la salida de Ochagavía en dirección a Izalzu. Antes de llegar a este pequeño pueblo está el desvío indicado hacia la izquierda. Si te apetece una caminata, el camino comienza en la parte alta de Ochagavía, desde una calle detrás de la iglesia. Se trata de un sendero de ida y vuelta de unos 6 kilómetros, no muy exigente, que está señalizado en verde y blanco.
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2. Ermita de la Virgen de las Nieves


En el corazón de la Selva de Irati, encontramos un templo relativamente joven, en comparación con otros. Construida en el 1954, la ermita de la Virgen de las Nieves nos da la bienvenida en el lugar en el que comienzan muchas de las excursiones por el bosque si se llega a la selva desde Ochagavía, justo al lado de las Casas de Irati.
Según narra la Hermandad de la Virgen de las Nieves, que rige la ermita, este pequeño templo fue una iniciativa religiosa de los valles de Aezkoa y Salazar, junto con el arzobispado de Pamplona. Tanto en el exterior como en el interior varios murales decoran el edificio, que pintaron durante el verano de 1955, Francis Bartolozzi y Pedro Lozano de Sotés. En el presbiterio, a los vecinos de los valles que representan tradiciones y oficios del lugar; y frente a él, un gran mural que recuerda el traslado de la Imagen de la Virgen. En los laterales están las cuatro ermitas que recibieron la imagen en 1954.
Tal y como detalla la Hermandad, durante los años 2016 y 2017, grupos de jóvenes de las parroquias del Salazar y Aezkoa hicieron trabajos de mantenimiento en la ermita; y en 2018, se inició una campaña de recaudación de fondos para su restauración que se completó en 2021, año en el que se celebró el día de la Virgen de las Nieves, el 5 de agosto, bajo un renovado tejado de tablillas de haya.
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3. Ermita de San Esteban
Una excursión un poco más larga te llevará hasta la tercera ermita: la de San Esteban. Menos conocida que las dos anteriores, fue construida en los años 60 inmersa en el bosque. Para llegar a ella, tienes que iniciar el camino en el área de Arrazola; a la que se accede por la carretera NA2030 en dirección a la Fábrica de Orbaizeta. Antes de llegar a esta, hay que tomar el camino que señaliza el Pantano de Irabia y que te llevará hasta la caseta de control con zonas de aparcamiento, mesas… Y en la que se paga una cuota de mantenimiento en temporadas altas de turismo, como el verano. La ruta, señalizada con marcas verdes y blancas, discurre entre hayas, paralela a una regata, y asciende hasta la cima del Azalegi (1.165 metros), ofreciendo espectaculares vistas. Desde la cumbre, el camino desciende hasta la ermita de San Esteban, a la que se puede entrar, para bajar de nuevo a la zona de inicio.
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