Qué ver en Javier más allá del castillo
Hoy optaremos por ver más allá del castillo de Javier y conocer algunos de los secretos mejor guardados

Actualizado el 26/08/2021 a las 19:59
Todos sabemos que Javier es la localidad en la que nació San Francisco Javier, famoso evangelizador navarro. No obstante, este municipio es mucho más que eso.
Conocido principalmente por su castillo y por las javieradas, este lugar se encuentra en tierras de Sangüesa. Enclavado a escasos minutos del monasterio de Leyre y de las foces de Lumbier y de Arbayún, Javier guarda muchos secretos.


Comenzamos la visita en el parking público que se encuentra a la entrada. Un precioso jardín con flores de miles de colores que conforman la palabra “Javier” es uno de los elementos más bonitos que nos dan la bienvenida. El otro elemento es una escultura, levantada en honor a San Francisco Javier, que parece vigilar y salvaguardar la localización desde uno de los puntos más altos.
Recorriendo la calle Zona Turística llena de mesones de piedra y algún hotel (donde podremos comer y descansar), llegamos hasta el imponente castillo.


Sin embargo, hoy optaremos por ver más allá.
Justo al final de la calle, custodiado por otra escultura en acero cortén, obra de Carlos Ciriza, se encuentra la plaza San Francisco Javier donde, al lado del castillo, se erige imponente la parroquia de la Anunciación del siglo XVIII. En la pila bautismal de ese mismo templo fue bautizado Francisco Javier.
Bordeando el castillo y bajando por la calle de la plaza, llegamos hasta un precioso jardín que parece abrazar al Centro de Espiritualidad Padres Jesuitas. A su lado, se halla moderno y original el edificio Aula Francisco Jasso, inaugurado en el año 2005.


Cruzando la verja y bordeando la rotonda, nos sumimos en medio de la naturaleza. Nos dirigiremos hacia la nueva ubicación del pueblo de Javier; un traslado que se efectuó en la década de los 70. Esos 8 minutos de caminata al margen del barranco de Undués y con unas vistas espectaculares nos serenarán.
Lo primero que nos recibe allí es la Casa Consistorial o Ayuntamiento, con una moderna figura en bronce realizada por el artista Francisco Aizcorbe en honor al santo.
Además, el celo de los vecinos por el mantenimiento de los jardines, las flores y las plantas hacen de los porches de sus casas un auténtico placer para la vista.


Si continuamos caminando hacia el sur, podemos llegar hasta la iglesia de las Misioneras de Cristo Jesús y observar desde un punto más alto las maravillosas panorámicas del lugar.
Pero el mejor secreto guardado de Javier está escondido a orillas del río Aragón. Un antiguo molino de origen medieval pone la guinda del pastel a esta visita tan fructífera.
Pero si queremos realizar planes más allá de Javier, podemos aprovechar para ir hacia el embalse de Yesa en pleno Prepirineo navarro, acudir al Monasterio de Leyre o visitar Sangüesa.
Y si quieres alguna ruta más alternativa por estas tierras, te recomendamos que eches un vistazo a la de los pueblos abandonados.

