Salud
El peligro de que un niño confunda a la IA con un amigo
Un estudio de 2025 reveló que el 72% de los adolescentes estadounidenses ha utilizado chatbots de IA como forma de acompañamiento


Publicado el 13/03/2026 a las 08:16
El uso de la inteligencia artificial (IA) generativa, capaz de producir texto, imágenes y vídeo a la carta, ha crecido exponencialmente en los últimos años. Aunque sus aplicaciones para uso personal y profesional siguen expandiéndose, cada vez más personas se preguntan cómo pueden interactuar los niños con esta tecnología.
Los niños y adolescentes utilizan la IA generativa con mayor frecuencia. Un estudio de 2025 reveló que el 72% de los adolescentes estadounidenses ha utilizado chatbots de IA como forma de acompañamiento. Aunque se están realizando esfuerzos para impulsar políticas más estrictas y establecer medidas de seguridad que ayuden a prevenir los posibles efectos negativos de la IA generativa, estas protecciones aún presentan limitaciones.
Los padres y cuidadores deben orientar a sus hijos sobre el uso responsable de tecnologías emergentes como la IA generativa. Sin embargo, en un campo que evoluciona con rapidez, investigadores quisieron asegurarse de que padres y pediatras comprendieran las consideraciones específicas relacionadas con las oportunidades y los riesgos que plantea esta tecnología.
En un nuevo artículo de revisión, investigadores del Hospital Infantil de Filadelfia (CHOP), en Estados Unidos, analizan los posibles beneficios y riesgos del uso de la IA generativa en niños y adolescentes, así como las diferencias según la edad. Sus conclusiones, publicadas en la revista Pediatrics, tienen importantes implicaciones para la crianza.
CUANDO LA IA DEJA DE SER HERRAMIENTA Y EMPIEZA A SER “AMIGO”
“Es fundamental subrayar que la IA es una herramienta, no un compañero, y debemos asegurarnos de fomentar una alfabetización saludable en inteligencia artificial y un desarrollo social adecuado en los niños”, explica el doctor Robert Grundmeier, jefe de la Sección de Informática y director interino de Investigación Informática del Departamento de Informática Biomédica y de la Salud del CHOP.
Según el especialista, los niños, especialmente en la primera infancia y en la niñez media, pueden no distinguir claramente entre la interacción con una IA y la interacción humana. Esto puede llevarles a desarrollar ideas erróneas sobre las relaciones sociales si llegan a percibir la inteligencia artificial como un amigo. Por ello, subraya la importancia de que pediatras y padres comprendan cómo debe integrarse la IA generativa en la vida de un niño en desarrollo.
DE LOS 0 A LOS 11 AÑOS: CUENTOS, APRENDIZAJE... Y MUCHA SUPERVISIÓN
La revisión señala que los beneficios y riesgos de la IA varían según la edad, con diferencias claras entre la primera infancia (0 a 5 años), la niñez media (6 a 11 años) y la adolescencia (12 años o más).
En la primera infancia, la narración interactiva mediante IA puede contribuir al desarrollo del lenguaje y ampliar el vocabulario. Sin embargo, los niños de estas edades pueden tener dificultades para distinguir entre una interacción con inteligencia artificial y una interacción con personas. Por ello, los investigadores recomiendan priorizar las relaciones humanas y que los padres compartan con sus hijos los contenidos generados por IA para comentar juntos lo que están viendo.
En la infancia media, la IA generativa puede ofrecer experiencias de aprendizaje personalizadas y ayudar a abordar algunas dificultades educativas, además de facilitar la expresión creativa a través del arte o la escritura. No obstante, los niños de esta edad pueden tener problemas para detectar información errónea generada por la IA y podrían sentirse tentados a utilizarla para completar tareas escolares. Los expertos recomiendan fomentar una actitud crítica y mantener un diálogo abierto sobre su uso.
ADOLESCENTES Y CHATBOTS: COMPAÑÍA, SOLEDAD Y SALUD MENTAL
En la adolescencia, la IA puede contribuir a mejorar la alfabetización digital y servir de apoyo en procesos como la elección universitaria. Algunos estudios sugieren incluso que la compañía de la IA podría ayudar a reducir la sensación de soledad. Sin embargo, una dependencia excesiva puede disminuir las interacciones sociales presenciales.
También preocupa que algunas herramientas de inteligencia artificial carezcan de las barreras necesarias y puedan responder de forma inapropiada a preguntas relacionadas con la salud mental o el suicidio. Por ello, las familias deben establecer límites claros y evitar que la IA se convierta en un sustituto del desarrollo social y del pensamiento crítico de los adolescentes.
Los profesionales de la pediatría pueden destacar la importancia de supervisar de cerca las interacciones con IA en los niños más pequeños y promover la revisión conjunta del contenido generado por estas herramientas. Además, recuerdan que la información producida por la IA puede ser útil, pero no sustituye la experiencia humana ni el juicio clínico.
Por ello, los padres deben mantener una mirada crítica sobre cualquier contenido generado por inteligencia artificial y transmitir a sus hijos esas mismas habilidades de análisis y pensamiento crítico.
“Los padres, los pediatras y los legisladores son responsables de definir cómo se integrarán las tecnologías de IA generativa en la vida de los niños”, señala el coautor Alexander Fiks, pediatra de atención primaria y director de Clinical Futures, un centro del Research Institute del CHOP.
Los autores concluyen que este campo, en constante crecimiento, requerirá investigación continua para orientar tanto a las familias como a los responsables políticos. El objetivo será maximizar los beneficios de estas herramientas al tiempo que se minimizan los posibles riesgos y se garantiza la seguridad de los menores.