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Recetas con historia

Los canutillos de Villafranca son los de Pili Martón

“Esta receta es un homenaje a las mujeres de mi historia”. Fabiola Garrido lo dice orgullosa mientras prepara los canutillos con crema que todo el mundo conoce en Villafranca. Este relato lleno de recuerdos es nuestra receta con historia de hoy.

Recetas con historia | Fabiola Garrido
Recetas con historia | Fabiola Garrido

Esta receta es un homenaje a las mujeres de mi historia”. Fabiola Garrido lo dice orgullosa mientras prepara los canutillos con crema que todo el mundo conoce en Villafranca.

David García
“Una receta barata fruto de los tiempos duros que les tocó vivir”. Fabiola Garrido en su casa de Entremutilvas con los canutillos recién hechos.

“Una receta barata fruto de los tiempos duros que les tocó vivir”. Fabiola Garrido en su casa de Entremutilvas con los canutillos recién hechos.

Actualizada 19/03/2020 a las 11:56
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Corren los años setenta. Un grupo de amigas de Villafranca se reúne para merendar, coser y charlar alrededor de una estufa encima de la que hierve una tetera. Sus carcajadas se oyen por toda la casa. Las risas nunca faltan en esas meriendas. Los canutillos de Pili tampoco. “A mí me encantaba colarme en la salita y escuchar sus historias, siempre divertidas”, recuerda Fabiola Garrido Arana, villafranquesa de 59 años, hija de la anfitriona de aquellas quedadas “tan entrañables”. Su madre era modista y cuando sus primas necesitaban ayuda para hacerse algún vestido improvisaban un taller de costura. Era la excusa perfecta para verse y para degustar los canutillos de Pili Martón. Todo el mundo en Villafranca los recuerda.

 

SIEMPRE PRESENTE

Hace unas semanas hubo en la parroquia del pueblo una triple celebración: las bodas de diamante como sacerdote del padre Jose María, las bodas de oro de su estancia en Villafranca y las bodas de plata como párroco. Cada asistente tenía que llevar algo. Pili murió hace ya muchos años pero sus canutillos no faltaron en la fiesta. “Los hizo Milagros Segura, muy amiga suya, y en cuanto los vi le dije: es la receta de Pili, ¿no? Es que ya te digo que canutillos y Pili son dos palabras que aquí en el pueblo van entrañablemente unidas siempre”, explica Fabiola mientras amasa con fuerza la mezcla de aceite, harina y moscatel. “Lo bueno que tiene esta receta, además, es que no necesitas pesar nada, es un vaso de moscatel y la harina que te vaya pidiendo, que suele ser otro vaso”, expone mientras tamiza la harina “para evitar los grumos”.

“En aquellos tiempos no había cafeterías, se hacían meriendas en casa, con dulces caseros. En mi casa todas las tardes se tomaba el te, no es que fuéramos los más finos del pueblo, es que mi madre, enferma renal, era intolerante a la leche”, explica mientras coloca la masa en un recipiente donde reposará una hora. “En el cuarto donde cosía había una estufa de leña y allí encima se colocaba la tetera, un té rojo afrutado que nuestras vecinas Carmen y Josefina Malo y nuestra tía Amelia nos traían de Suiza cuando volvían al pueblo en verano. Era buenísimo. Mis hermanas Mari Carmen, Sonia y yo siempre nos acordamos”, dice con la mente puesta en aquella época tan dulce de su vida. “De hecho, una vecina de mi hermana Mari Carmen que se fue a Suiza a vivir con su marido, Esperanza la del Suizo la llamamos, nos trajo cuando volvió a Villafranca este te. Sabía la historia que tenía detrás”.

Fabiola aprendió a cocinar viendo a su abuela Irene “que era una gran cocinera, de las de comida tradicional. Esos pucheros que se ponían al fuego a las ocho de la mañana y se dejaban allí hasta la hora de comer”, recuerda. Su madre, María Luisa Arana, murió pronto, a los 52 años. Y con su muerte se disolvieron aquella meriendas caseras que Fabiola recuerda con tanto cariño. “Mi madre no tenía hermanas así que estaba muy unida a sus primas carnales, las Martón Fuertes: Pili, Villar, Maritxu y Angelita. Que tenían dos hermanos, Pablo y Julián. “A mí madre si se le recuerda por algo es por lo buena y sencilla que era ¡y lo buena modista! Con Pili y su hermana Villar el recuerdo va unido siempre a la gracia que tenían, a las expresiones que usaban, la manera de contar las cosas... Dónde estaba Pili había risa asegurada, y si le acompañaba su hermana Villar eso ya era la bomba. Tenían ‘la gracia por arrobas’, como se dice en mi pueblo. Es imposible decir Pili y Villar y no sacar una sonrisa”, asegura mientras enrolla la masa alrededor de unas cañas salvajes. Y es que estas cañas son parte fundamental de esta historia. “Una caña seca del campo que se corta para ello, se limpia por fuera y por dentro y lista para su uso”
 

SECRETO A VOCES

Cuando Diario de Navarra le propuso a Fabiola que contara la historia de los canutillos se metió una navaja en el bolso y se acercó al camino que la fábrica Ian tiene en Villafranca. Sabe que allí crecen las mejores cañas y las necesitaba para darles a sus dulces esa forma cilíndrica tan característica. Todo el mundo al que se encontró de camino a casa le dijo al verle con las cañas en la mano: “Ya vas a hacer los canutillos de la Pili, ¿no?” El truco es un secreto a voces. “Cuando era pequeña las cañas las cogíamos del huerto de Marinma Zapatería que tenía un cañaveral de bambú precioso”.

Su cuñado Ramón Alfaro, casado con su hermana Mari Carmen y uno de los carpinteros del pueblo, fue el encargado de cortarle las cañas. “Cuanto más secas estén, mejor”. Existen moldes metálico que hacen esta función pero Fabiola lo tiene claro “No hay nada mejor que estas cañas. Con los moldes metálicos te pegas unos quemazones... y el metal, además, ahora que estamos todos tan ecologistas...”.

En Villafranca prefieren seguir a la antigua usanza con este utensilio improvisado “fruto de aquellos tiempos de necesidad en los que había que ser ingenioso”, explica mientras prepara la crema pastelera. “Se pueden rellenar de lo que queramos. Mi hijo Alberto que es muy dulcero me dijo que les echara chocolate por encima pero no, la receta original es de crema pastelera con azúcar por encima, y así los hago yo, como los hacía mi tía Pili. Es una manera de hacerles un homenaje a las mujeres de mi historia”, dice tan emocionada como orgullosa.

 

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