Gastronomía
Iker, el mejor 'sushiman' foral
Su establecimiento Koku, especializado en comida asiática y de fusión, acaba de ser distinguido con un Sol Repsol


Publicado el 31/03/2025 a las 05:00
Yike Feng (Wenzhou, China, 1983) empezó en la cocina con 7 años, porque su madre tenía un restaurante en su ciudad natal y mamó la comida tradicional asiática desde pequeñito. Después, cuando llegó a la edad adulta, su afán de aventura le llevó por medio mundo donde aprendió los secretos del sushi, de la comida mediterránea y, especialmente, de la comida francesa, la vasca y la navarra. Hoy presume de haber logrado fusionar “lo mejor de ambos continentes, Asia y Europa” y confiesa que “tiene un maestro vasco”, aunque no puede revelar su nombre. Si tuviera que elegir los mejores productos del mar, del valle y de la montaña se quedaría con seis: el atún rojo de almadraba, el besugo, la langosta, el solomillo ibérico, los hongos y los espárragos. “Si te gusta comer, ninguno de los platos del menú de degustación de Koku o de la carta de ‘sushis’ y fusión es arriesgado, excepto que no te guste algún producto en concreto”, remarca.“Con un Sol Repsol para Koku, ahora soy el mejor sushiman de Navarra”, declara riendo.
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Leticia, la sumiller más atenta
Dong Li (Hangzhou, China, 1982) es perfeccionista hasta el extremo. La 'Guía Repsol' califica el servicio del restaurante Koku como “atento y profesional” y destaca su “bodega con inquietudes”. Para esta mujer asiática, de 43 años, es fundamental “la sonrisa”, “la atención al cliente”, el “saber responder rápidamente a las dudas de los comensales”, “la presencia de la sala y el orden riguroso a la hora de servir las mesas”.
Reconoce que el Sol Repsol para el restaurante es el resultado de ofrecer un servicio top”. “Yike controla la cocina, pero yo controlo la sala”, asegura. “O las cosas las hacemos perfectas o si no preferimos no hacerlas”, dice.
El restaurante tiene una capacidad de 10 mesas para 30 comensales, pero en la actualidad no atienden a más de 20 clientes y, siempre, con reserva previa. Como mucho, sirven dos mesas simultáneamente.
Sólo hay una cosa que Leticia pide a los clientes que se acerquen al Koku: “Que vengan a comer con tranquilidad. No se puede llegar con prisa y salir corriendo: la buena comida exige un tiempo razonable para ser cocinada y para que se disfrute”.