Neuropsicología
Los niños nacidos en diciembre tienen un 39 % más de probabilidades de ser diagnosticados de TDAH que los nacidos en enero, según un estudio
El psicólogo Rafa Guerrero alerta del error que se puede cometer al exigir lo mismo a niños y niñas tan pequeños a los que les separa casi un año de diferencia


Publicado el 29/10/2026 a las 05:00
Si nos colamos en cualquier clase de primaria de una escuela en nuestro país, veremos algo en común. En todas las aulas conviven niños y niñas nacidos desde enero a diciembre. Es decir, la diferencia de edad entre ellos puede ser de once meses. Y eso es algo que se nota en la madurez y comportamiento de cada niño y niña. Sin embargo, a todo el alumnado, sea cual sea su mes de nacimiento, se le exige lo mismo. Y los expertos alertan de las consecuencias que puede tener esto para los menores.
El psicólogo Rafael Guerro se hace eco en sus redes sociales de un estudio de la Universidad de Columbia Británica que revisó durante casi once años a un millón de escolares y concluye que los niños y niñas nacidas en diciembre tienen un 39% más de probabilidades de ser diagnosticados de TDAH que los nacidos en enero. El TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) es un trastorno del neurodesarrollo de origen neurobiológico que aparece en la infancia y puede persistir hasta la edad adulta. Afecta a la función ejecutiva del cerebro, la concentración, el autocontrol y la regulación emocional, lo que influye en el rendimiento escolar, laboral y en las relaciones personales.
El peligro del sobrediagnóstico
Guerrero pone el foco en que la única diferencia entre ese alumnado es que “unos llevan once meses más de vida. Nada más”. El problema viene, explica el especialista en que a todos se les exija lo mismo al estar en la misma clase. Y es que, en edades tan tempranas, once meses de diferencia pueden representar una diferencia considerable en términos de maduración. Guerrero expone que, en un niño o niña tan pequeño esa parte del cerebro va todavía «con el freno de mano echado de forma natural, sobre todo la corteza prefrontal que es la última zona en desarrollarse y la que permite concentrarse, planificar y controlar impulsos”. Por eso, el psicólogo alerta del error que se puede comete a diario en las escuelas: «Comparar a un niño de diciembre con uno de enero es comparar dos madureces distintas y llamar trastorno a la diferencia”.
No existe una prueba médica para diagnosticar el TDAH
Ante datos como estos, el psicólogo pone el foco en el hecho de que no exista una prueba médica que diagnostique este trastorno. “No existe la prueba del TDAH. No hay un test, ni analítica ni neuroimagen. Se están diagnosticando los síntomas y los síntomas nunca son la raíz”, advierte Guerreo.
Por eso, tener en cuenta los meses que tiene cada niño o niña, ayudaría a respetar sus ritmos y no caer en la tentación de ponerles etiquetas que no les correspondan.
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