Los almuerzos del 6 de julio en Pamplona, misión imposible

Cada vez está más extendida la implantación de dos turnos, a las 9.00 y a las 10.30 horas, y la exigencia de fianza para hacer la reserva

Una cuadrilla disfruta de un buen almuerzo el 6 de julio de 2023
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Una cuadrilla disfruta de un buen almuerzo el 6 de julio de 2023
Una cuadrilla disfruta de un buen almuerzo el 6 de julio de 2023

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Pedro Gómez

Actualizado el 13/02/2024 a las 17:07

Pasado ya el segundo peldaño de la escalera de San Fermín resulta casi misión imposible encontrar en el Casco Antiguo de Pamplona para los tradicionales almuerzos del día 6. Así queda constatado en un recorrido por diversos establecimientos de San Nicolás, Estafeta, Navarrería o plaza del Castillo, así como en zonas del Ensanche, como la calle Olite o García Castañón. Los dos turnos y la exigencia de fianza cada vez está más extendida. Lo que aguanta todo tipo de modas es el menú: huevos fritos con chistorra o magras con tomate y patatas fritas. Los precios, en torno a 16-20 euros por persona sin extras, son similares a los de 2023.

“El 2 de enero se abren las reservas y ese mismo día se completa”. El del Redín Gastrobar, en la trasera de la Casa Consistorial, es uno de los casos más extremos. Para el día 6 esperan a seis cuadrillas. “No solemos guardar, pero van a venir los de siempre”, comenta José Lana.

Varios establecimientos sí que dan preferencia a sus clientes habituales durante el año. El Marrano, en la calle San Nicolás, tiene un grupo estable de 35 personas desde hace casi una década. La Antigua Farmacia, en García Castañón, también ha cerrado la agenda de almuerzos y comidas del día del Chupinazo “con los clientes de confianza”. Casa Paco también abre las agendas el 2 de enero pero hacen alguna excepción “con los habituales”, explica Omar Fernández Bailos. El 20 de enero Casa Paco completó los dos turnos (9.00 y 10.30 horas) para el día 6. También lo tienen completo el 7 y 8. El día del Chupinazo repartirá 300 platos. Los de 2023 fueron los primeros Sanfermines de Omar Fernández y su socia, Celia de Pedro. “Fueron días muy cañeros pero bonitos”, comentan. El resto de días trabajaron sin reserva previa y repartieron de 150 a 180 almuerzos diarios, más 150 comidas.

En el Casco Antiguo, buena parte de los establecimientos ha optado por dos turnos de almuerzos, de 9 a 10.15 y de 10.30 a 12.00 horas. “Ese cuarto de hora para recoger y preparar las mesas es fundamental”, señala Pedro Chocarro, del Catachu. En el restaurante de Lindachiquia, el segundo turno está completo pero en el primero quedan algunos sitios. Se puede elegir entre diez almuerzos distintos.

El restaurante Nara, en la calle Saturnino, todavía es posible encontrar huecos en los dos turnos. “Tenemos un grupo de 25 y otro de 10. Este último repite del año pasado”, señala Liji Hu, hostelera de este restaurante japonés que en Sanfermines se pasa a la gastronomía tradicional navarra.

Aunque todavía quedan casi cinco meses para las fiestas, la hostelería afronta con buenas sensaciones los próximos Sanfermines, que arrancan en sábado y que incluyen dos fines de semana. “El día 6 va a ser una jornada muy cañera”, augura Natalia Ecay, vocal de la asociación AEHN y dueña de La Antigua Farmacia. “En 2019 también cayó en sábado. Recuerdo que el viernes 5 fue de mucho ambiente y trabajo”, apunta.

La gran mayoría de hosteleros ve más interesante que el chupinazo caiga entre semana. “Así se tienen cuatro días fuertes”, señala Juan Carlos Oroz, portavoz de la asociación Anapeh y dueño de Chez Belagua. “El día 6 se trabaja a pleno rendimiento, sea sábado o sea martes”, apunta José Lana, de El Redín Gastrobar. Ecay y Oroz coinciden en que el 6 de julio “es el día en el que más disfrutan los de casa”, que van a sufrir una avalancha de visitantes. De hecho, la costumbre de los almuercicos sigue siendo muy local a pesar de que algunas guías hablen de los “brunch sanfermineros”.

Aunque no son frecuentes las cancelaciones de almuerzos, está muy extendida la petición de fianza. En cuanto a los precios, no todos los establecimientos han fijado un listado cerrado. “A cinco meses vista es un poco pronto”, señala Juan Carlos Oroz. En 2023, el sector se vio muy afectado por el encarecimiento de productos básicos como los huevos y el aceite. Este año cruzan los dedos. Otra cosa que ocupa pero no preocupa es el refuerzo de plantillas. “Hay mucha gente joven que quiere trabajar en Sanfermines. Otra cosa es que exijas gente con experiencia y conocimientos”, señala Oroz. La plantilla de Casa Paco crece de 3 a 24 personas en Sanfermines y El Redín Gastrobar contratará a diez personas más. 

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