Nuevo bochorno en la calle Curia

Un mayor despliegue policial evitó incidentes como los de 2022, pero no frenó los insultos a los ediles de UPN, PSN y PP

Una veintena de agentes de Policía Municipal protegen en una ‘cápsula’ a Cristina Ibarrola, María Caballero y Carlos Salvador, de UPN
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Una veintena de agentes de Policía Municipal protegen en una ‘cápsula’ a Cristina Ibarrola, María Caballero y Carlos Salvador, de UPN
Una veintena de agentes de Policía Municipal protegen en una ‘cápsula’ a Cristina Ibarrola, María Caballero y Carlos Salvador, de UPN

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Lucas Domaica

Actualizado el 07/07/2023 a las 23:10

Este viernes, 7 de julio, a la hora del vermú, el foco estaba puesto un año más sobre la calle Curia. 7 de julio, inicio de campaña electoral y un antecedente inmediato muy grave que hacía saltar todas las alarmas en el último tramo de procesión. La prevención tuvo un papel clave durante el acompañamiento de la corporación municipal al Cabildo catedralicio hasta la Catedral. Un gran dispositivo diseñado por Policía Municipal de Pamplona evitó incidentes como el de 2022 en el que un agente acabó con la nariz fracturada y diecinueve personas fueron sancionadas con multas de 12.000 euros.

Al nuevo dispositivo se sumaron otros factores determinantes como el aumento de la multa hasta los 30.000 euros y los llamamientos a mantener la calma, que surtieron efecto al menos en el plano físico, ya que no hubo agresiones. Pero sí las hubo en el plano verbal a través de graves insultos a los ediles de UPN, PP y PSN.

CIEN METROS 'ENCAPSULADOS'

La ‘cápsula’ fue el método utilizado por los agentes locales para proteger a los miembros de la comitiva. Además del clásico cordón policial para hacer camino, en la plaza del Ayuntamiento una veintena de policías rodearon a Cristina Ibarrola, alcaldesa de UPN, María Caballero, edil de UPN, y Carlos Salvador, concejal regionalista. Esa era tan solo una de las cápsulas formadas. El resto de ediles de UPN, PSN y PP, partidos que estuvieron en la diana de los insultos de forma constante, también fueron protegidos. Al igual que el séquito Arzobispal, que además del apoyo de los cuerpos de seguridad había solicitado días atrás la compañía de miembros de la comunidad cristiana en este tramo conflictivo.

El ambiente se fue caldeando conforme se acercaba el inicio de la cuesta de Curia, unos cien metros abarrotados de personas a ambos lados y con un pequeño pasillo central por el que subir. En los primeros metros, el cántico predominante fue el de “UPN kanpora”, un tema bastante repetido en todo el recorrido por diferentes grupos de abertzales.

La melodía se difuminaba con los silbidos y las campanas de la Catedral en lo que formaron un ambiente un tanto caótico entre los empujones y los movimientos bruscos para encontrar hueco por el que insultar, técnica muy utilizada para lanzar un improperio directo al rostro de los concejales de UPN, PP y PSN. Los gritos se intensificaron a la altura del número 10 en el lado derecho de la calle. Se pudieron escuchar insultos dirigidos a Ibarrola como “fascista” e “hija de puta”, entre otros muchos términos que también sufrieron los compañeros de esta.

Pero no todo fueron insultos para estos concejales. Pocos metros antes de llegar a la Catedral, varios grupos sueltos de vecinos animaron y aplaudieron a los ediles previamente insultados y a los agentes de Policía Municipal. Los miembros de UPN agradecieron las muestras de cariño. La bajada hacia el consistorio siguió en la misma tónica, pero con menos afluencia de vecinos a ambos lados de la vía ubicada en pleno Casco Viejo pamplonés.

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