Feria del toro
Andrés Roca Rey: “Si no hubiera roto la espada, habría salido a hombros”
Tiene fama de hacer que su toreo, fuerte y valiente, parezca fácil mientras se juega la vida. El torero peruano, estable tras las dos cornadas del martes, puede recibir hoy el alta y desea estar listo para la corrida del próximo viernes en Valencia


Actualizado el 15/07/2017 a las 11:25
La cogida que el joven matador limeño, de 21 años, sufrió el martes en la Feria del Toro de Pamplona por el Jandilla jabonero está rodeada de coincidencias. Sucedió en su reaparición tras la cornada padecida justo 20 días antes en Badajoz y que le impidió torear en Zamora o Soria, entre otras plazas. Las dos, en la lidia del sexto morlaco. Y las dos, provocadas por la rotura de la espada al entrar a matar. La de Badajoz, en la cara interna del muslo derecho; la de este miércoles, en la cara interna del muslo izquierdo, con dos trayectorias de 10 centímetros. Como consecuencia, Roca Rey no toreó el jueves en la Monumental, aunque pretende estar listo para el viernes próximo en Valencia. Le sustituyó Ginés Marín, que a sus 20 años debutó en Pamplona cortando dos orejas un año después de que Roca Rey pisara, con la misma edad, por primera vez la Monumental saliendo también por la puerta grande. Sin infección ni fiebre en las primeras 24 horas, el pronóstico decía este jueves que el peruano recibiría el viernes el alta y marcharía hacia Sevilla.
¿Si no se hubiera partido la espada, habría salido a hombros?
Sí. El entrar a matar es el momento en el que de verdad te enfrentas al toro y pueden pasar cosas que uno no espera: a veces te coge por culpa tuya, otras veces con la fuerza que uno hace se puede partir la espada. Si no se hubiera partido, habría entrado. De todas maneras, penetró una buena parte.
¿Ve paralelismo entre lo acontecido en Badajoz y en Pamplona?
Pues sí, muy parecido. Que se parta la espada son cosas que pasan... Es coincidencia que haya pasado dos veces seguidas.
Dos coincidencias seguidas... ¿Qué aprende de ellas?
Que las espadas de acero se parten hoy día [bromea].
Las dos son del mismo espadista. ¿Dónde coloca la responsabilidad?
Yo creo que en el mozo de espadas [presente en la misma sala de la entrevista]. Quizá no lava las espadas, se oxidan, y pues yo creo que la culpa la tiene él... [Roca Rey esgrime una sonrisa y la habitación explota en una carcajada ante la evidente chanza]. No, en serio, la culpa no la tiene nadie, son cosas materiales, el fabricante las hace con la mayor seriedad, pero las cosas materiales se parten y a veces no funcionan. La espada era buena, desde hace años me estaba funcionando, hasta este momento.
¿Qué pensó en los segundos de la embestida?
Nada, son cosas muy rápidas. Me levanté aturdido más por los golpes que por la cornada, no perdí el conocimiento. Pensé en ubicarme, dónde estoy, e inmediatamente después, levantar la mirada para ver si el toro está muerto. Son cosas que pasan en esta profesión y hay que esta preparado tanto para los triunfos como para esto.
¿Se planteó quedarse en el ruedo tras la cogida?
Sí, me quise quedar en un primer momento, pero me dijeron que el toro tenía la espada dentro y ya me quedé más tranquilo.
Dos experiencias que le enfrentan a la muerte en poco tiempo. Cualquier persona huiría de ello...
Yo creo que todas las personas somos iguales, nadie está hecho de una pasta diferente. Todo está en la mente, en querer superarse, dar un paso adelante cuando te han pegado una cornada y querer sobreponerte. Es cuestión de mentalidad y metas. Los sueños que uno pueda tener... Hay que venirse arriba y querer volver.
¿Desde pequeño el toreo ha sido su sueño?
Mi sueño, más que nada, es vivir contento y feliz con lo que me gusta, que en este caso es torear, poder sentir que las embestidas de un toro me pasan cerca del cuerpo, esa adrenalina. Por lo menos a mí pues eso me mantiene contento y vivo.
Estuvo a punto de salir por la puerta grande, pero no pudo ser. ¿Siente frustración?
Frustración sientes cuando no eres capaz, pero en este caso he tenido la suerte de poder cortar dos orejas. Si no hubiera pasado lo que tuvo que pasar, lo de la cornada, hubiera salido a hombros.
En Pamplona hemos visto que siempre sale un toro grande, un toro que la gente y los mismos toreros le tenemos un respeto bastante importante. Y eso es lo bonito, lo que hace Pamplona tan importante y tan especial. Y creo que por eso los triunfos y la faena valen tanto en esta plaza.
Tras las cinco orejas del año pasado, dijo que no olvidaría la Feria del Toro de Pamplona. ¿Este año tampoco?
No olvidaré esta corrida, por el público, por el toro, por las peñas, por todo lo que conlleva el espectáculo con el encierro. Todo. Es una feria bonita e importante, y que aporta muchísimo a la tauromaquia.
De hecho, se proclamó triunfador de la Feria del Toro de 2016. ¿Lamenta no haber podido recibir el reconocimiento este miércoles?
Sí, lamentablemente no pude ir, pero estoy contento de poder tener ese premio ya conmigo. Son reconocimientos que te hacen recordar una buena faena, venirte arriba y ver que todo tiene una recompensa.
¿Se ve corriendo el encierro?
Es una tradición que me despierta mucho interés. Sí, lo correría sin problemas, pero otro año, claro.